Inger Enkvist hace un llamamiento a profesores y periodistas para defender la verdad

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Anoche la hispanista, ensayista y pedagoga sueca, Inger Enkvist recogió el “XX Premio a la Tolerancia”, otorgado por un jurado que subrayó su vocación por la pedagogía desde el convencimiento de que los aspectos fundamentales de la personalidad se forjan en los primeros años de existencia. Su aportación a la enseñanza va más allá de sus clases magistrales al traspasar con sus libros y conferencias un mensaje de responsabilidad social.

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Eva Serra_1_editedEva Serra e.serra@catalunyavanguardista.com

Inger Enkvist, mujer pausada y reflexiva defiende la educación desde su sentido más esencial y necesario que es la consecución del conocimiento. Un individuo no puede ser libre, ni una sociedad puede avanzar sino es capaz de formarse una idea aproximada de la verdad y esta verdad debe ser un objetivo a defender. El conocimiento conduce a la verdad y la verdad nos conduce a ser un poco más libres.

Como conocedora de la realidad española, de nuestro sistema educativo y de nuestra realidad política, Inger criticó la corrupción intelectual como forma de corrupción moral y se refirió concretamente a la situación catalana. No acaba de comprender la frivolidad de la pedagogía que aquí se aplica maquillando el verdadero sentido que debiera tener la enseñanza en sus alumnos, futuros ciudadanos. Por eso opina que la educación no debiera ser una cuestión política.

Uno de los aspectos que destacó anoche fue el contrasentido que representa el hecho de que una gran masa intelectual de este país, sus docentes, dependan económicamente de los poderes públicos, con un sueldo limitado y poca participación activa en cuanto a su posicionamiento por la educación. A saber. Por ello lanzó el mensaje de que profesores y periodistas caminen juntos en esta travesía que es la transmisión de conocimientos, en su última instancia, la verdad.

En España los profesores pierden cada día más poder adquisitivo

Recientemente, la Comisión Europea, ha publicado un informe que ilustra la situación de nuestros docentes donde se subraya la diferencia –informes PISA al margen – entre los sueldos de los profesores en Europa. Mientras en la gran mayoría de países europeos (16) la retribución del docente aumenta, en España los profesores pierden cada día más poder adquisitivo. ¿Consideran nuestros poderes públicos que la profesión de enseñar es un mal negocio?

La Comisaria Europea de Educación, Androulla Vassiliou, declaró al respecto que “La calidad de la enseñanza y de las capacidades que imparten a nuestros jóvenes tendrá un impacto duradero en los puestos de trabajo y en el crecimiento del futuro”. Parece que una gran mayoría de países europeos así lo ve. Las etapas educativas de un ser humano son fundamentales en la futura construcción de su universo personal y, en consecuencia, de su futuro social. El recorrido nos espera, por tanto, es una incógnita.

El pensamiento crítico no se forja en base a sentimientos ni promesas de felicidad low cost

Si la ignorancia subvencionada y agradecida ofreciera buenos resultados sería sensato tenerla en cuenta pero no es así. El pensamiento crítico no se forja en base a sentimientos ni promesas de felicidad low cost sino al entramado de conexiones que se da cuando existen datos, cultura, análisis y reflexión que solo puede llegar gracias a una enseñanza de calidad. La verdad no es gratuita y la educación es el peaje para descubrirla.

Impulsar y promocionar el pensamiento cómodo, fácil y flojo, desprovisto de referentes y de rigor académico es un maltrato al alumno y un flaco favor a la sociedad que proyectamos. Confundir al ciudadano abonando una falsa felicidad regada únicamente de intereses políticos es un atentado a la razón y un grave delirio de nuestros políticos.

Así como el cambio climático y las medidas por preservar el medio ambiente, que al futuro afectan, constituyen una agenda en la política internacional no sucede así con la educación, dejada a merced de los gobiernos. La formación de ciudadanos ha sido históricamente el rehén de la política. No es difícil dar con el motivo. Los ciudadanos aleccionados producen mejores resultados electorales. Sería interesante conseguir un pacto europeo por la educación, intocable y sancionado por quienes no lo respeten, asegurando que todos los ciudadanos de esta otrora culta Europa reciban el legado de sus ya olvidados clásicos, cuando buscaban la verdad.