El músico y compositor, Phillip Glass en la UIMP / Fotografía: Pablo Hojas

Phillip Glass o cómo pensar música

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Dicen que la experiencia es un grado y el compositor Phillip Glass (Baltimore, 1937) no es una excepción a esta regla. Músico de la cabeza a los pies, no alardea de saberlo todo sobre su oficio sino que, a día de hoy, se sigue preguntando qué significado tiene la música en su vida. Y la respuesta que ofrece, y asegura que es una reflexión de hace un mes, es que “la música es una forma de pensar”.

No obstante, también la define como “el lenguaje más elocuente que puede usar el ser humano” o incluso “un mundo al que podemos ir y en el que nos movemos con gran libertad”.
Glass ha participado hoy en el ciclo Escénicas en el CASYC con Works for Solo Piano “una selección de obras desde 1979 hasta las más recientes, desde la más minimalista a la más dramática, que abarca unos 20 ó 25 años” cuyo colofón es un poema de su amigo Allen Gingsberg. El compositor de Baltimore también protagoniza el ciclo cinematográfico Phillip on Film, organizado por la UIMP y la Filmoteca de Cantabria.

Glass compone actualmente su último trabajo: una historia basada en El proceso de Franz Kafka que se estrenará el próximo mes de octubre en Londres

Ocupado (y preocupado) por la música, Glass compone actualmente su último trabajo: una historia basada en El proceso de Franz Kafka que se estrenará el próximo mes de octubre en Londres. Y asegura que no tiene miedo a la maldición de la décima sinfonía porque la escribió “dos meses después” de terminar la novena.

Además de óperas, la última The perfect american (una historia sobre Walt Disney), estrenada en Madrid hace año y medio, Glass es un reconocido compositor de bandas sonoras y explica que tiene “un truco” para componerlas: sólo ve la película una vez para ’empaparse’ de lo esencial y que así la música sea diferente al desarrollo del film.