El «Spruce Goose»

El único H-4 construido, matrícula NX37602 y llamado Spruce Goose.

Tal día como hoy… 2 de noviembre de 1947 el «Spruce Goose» realizaba su primer y único vuelo

 

El 2 de noviembre de 1947, el «Spruce Goose», el aeroplano de mayor envergadura de la historia, realizaba su primer y único vuelo. Sobre las aguas de Long Beach, en el condado de Los Ángeles (California, EEUU) alcanzó una altura de 70 pies -21 metros- a lo largo de 1,6km, alcanzando una velocidad de 117 nudos -216kn/h-. El vuelo apenas llegó a medio minuto, pero ha pasado a la historia.

 

CV / La historia del Spruce Goose –‘ganso de abeto’- comienza en 1942. Con la entrada de los EEUU en la II Guerra Mundial, los norteamericanos se plantearon el envío masivo de todo tipo de suministros a Gran Bretaña. El sistema de convoyes marítimos en plena batalla del Atlántico y con los submarinos alemanes acechando causaba muchas pérdidas, de modo que se pensó en el transporte aéreo, utilizando para ello gigantescas aeronaves que todavía no estaban construidas ni diseñadas.

El «Hugues H4 Hercules» –Spruce Goose- fue un gigantesco hidroavión diseñado y construido con esta intención por la compañía Hugues Aircraft, propiedad de Howard Hugues

El «Hugues H4 Hercules» -nombre oficial del Spruce Goose- fue un gigantesco hidroavión diseñado y construido con esta intención por la compañía Hugues Aircraft, propiedad del excéntrico multimillonario norteamericano Howard Hugues (1905-1976). Fue diseñado por el ingeniero aeronáutico Henry J. Kaiser y construido en madera. Tenía una envergadura de 97,54m, una longitud de 66,65m y una altura de 24,18m -9,1m en el fuselaje-. Cargaba un total de 180 toneladas y estaba propulsado por 8 motores Pratt & Whitney R-4360, de 4.000 HP cada uno. Las hélices tenían un diámetro de 5,23m. Su velocidad de crucero era de 400km/h, un alcance de 3.000km y un techo de vuelo de 6.350m de altitud.

Nunca se había construido nada de dimensiones parecidas, exceptuando los dirigibles zeppelín. Desde el primer momento, el proyecto tuvo sus detractores, que lo llamaron despectivamente Flying lumberyard –algo así como ‘pedazo de leña voladora-, que consideraban que un avión de este tamaño nunca podría levantar el vuelo. Y parte de razón tenían, al menos para la época. Para los EEUU y los aliados en general, fue una suerte por doble partida que los suministros de América a Europa acabaran llegando por otros medios, y que el concurso del Spruce Goose no fuera al final imprescindible. Por doble partida porque, por un lado, la construcción del avión no concluyó hasta acabada la guerra; por el otro, porque al final resultó ser un fiasco. En realidad, fue en gran medida una más de las obsesiones megalomaníacas del atrabiliario Howard Hugues.

Para muchos expertos ni siquiera fue un vuelo, pues a tan poca altura se produce lo que se conoce como el «efecto suelo»

Las distintas secciones del hidroavión fueron llevadas a Long Beach en diciembre de 1946 –la guerra había concluido casi un año y medio antes, pero el proyecto seguía adelante-, y allí se tardó un año en ensamblarlas. Finalmente, el 2 de noviembre de 1947 se llevó a cabo el vuelo inaugural, siendo el propio Hugues el piloto. Para Hugues, se trató de una exhibición exitosa que probaba la funcionalidad y operatividad del aparato. Para muchos expertos, en cambio, ni siquiera fue un vuelo, pues a tan poca altura se produce lo que se conoce como el «efecto suelo», un fenómeno aerodinámico que se produce cuando un cuerpo que está muy cerca de la superficie terrestre, se encuentra con diferente presión por encima suyo que por debajo –baja presión por encima de las alas, y alta presión por debajo de ellas- provocando alteraciones en el flujo del aire. El aire que hay por debajo es presurizado contra el suelo, provocando que la presión aumente aún más, incrementando la sustentación. Actualmente, este es el modelo de los modernos ekranoplanos… Pero en el caso del Spruce Goose, significaba que le faltaba potencia para levantar el vuelo.

Hugues probó que con algo más de potencia el avión sería plenamente operativo, pero el proyecto se canceló al cortar el Congreso la financiación

Hugues probó que con algo más de potencia el avión sería plenamente operativo, pero el proyecto se canceló al cortar el Congreso la financiación, entre otras razones porque el futuro apuntaba ya hacia la aviación a reacción. En cualquier caso, el Spruce Goose nunca volvió a volar. Hasta los años ochenta del siglo XX, se podía visitar en el Shore-line Village de Long Beach, dentro de una monumental cúpula semiesférica, junto al muelle donde estaba atracado, también como pieza de museo, el transatlántico Queen Mary. En la actualidad, el Spruce Goose se encuentra en Evergreen Aviation Museum, en McMinnville (Oregón, EEUU).

Como comparación, digamos que el mayor avión a reacción construido hasta ahora, el «Antonov AN-225», construido por Rusia en 1988, tiene una envergadura de 88,4m, una altura de 18,1m y una longitud de 84m. Solo le gana al Spruce Goose en longitud, pero tampoco en volumen total. Pero claro, El Antonov vuela…

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