El «taimado» Fouché

Fouché en traje de gala como director de la policía. Pintura de Marie Claude Dubufe (detalle). Wikimedia

El 21 de mayo de 1759 nacía en Nantes (Francia) Joseph Fouché, un nombre tal vez no muy conocido entre el público en general, pero que llegó a ser uno de los hombres más poderosos de Francia, y uno de los más fríos e implacables represores de la disidencia política, al frente de la Dirección general de Policía, que él mismo creó.

 

CV / Junto a su coetáneo Tayllerand –más dedicado, este, a tareas políticas que policiales-, ambos ejemplifican al político sin escrúpulos, inmoral, maquiavélico y únicamente pendiente de la conservación y ampliación de su propio poder personal.

Chateaubriand, en sus ‘Memorias de Ultratumba’, nos cuenta cómo en espera de una audiencia con el rey Luis XVIII, aparecieron en la sala Tayllerand y a Fouché, ya ancianos, uno apoyado en el brazo del otro con estas palabras: “de repente, entró el vicio apoyado en la traición”. El vicioso era Tayllerand, el traidor era Fouché. También se cebó con Fouché otro escritor, Stephan Zweig, en su obra ‘Fouché. El genio tenebroso” dijo de él que “Joseph Fouché no se siente obligado a ser fiel de por vida ni siquiera a Dios, no digamos a un hombre”. Napoleón le consideraba un mal necesario, que necesariamente acabó traicionándole también arteramente forzando su abdicación. Y acabó sirviendo a Luis XVIII…

Napoleón le consideraba un mal necesario, que necesariamente acabó traicionándole también arteramente forzando su abdicación. Y acabó sirviendo a Luis XVIII…

No es, desde luego que no, la suya una biografía moralmente edificante. Nació en el seno de una paupérrima familia de pescadores, iniciando sus estudios en un seminario, donde destacó por su enorme talento, y del cual se convirtió luego en profesor de Latín, Matemáticas y Física. Nunca llegó a tomar las órdenes mayores ni hizo votos. Con la Revolución abandonó la actividad docente y se dedicó a la conspiración política, pero nunca en primera línea, sin prácticamente actividad pública, sino siempre moviendo los hilos desde la sombra.

En su caso, medró durante la Revolución uniéndose a los jacobinos y se especializó en tareas policiales de represión de enemigos políticos, pero al poco tiempo fue uno de los organizadores del golpe de Thermidor que llevó a Robespierre a la guillotina, poniéndose a las órdenes de los girondinos a los cuales había estado sañudamente persiguiendo hasta entonces. Fue el promotor y ejecutor indirecto del duque de Enghien, y el propio Laffayette estuvo a punto de caer en las manos de sus servicios secretos. En realidad, a Fouché le daba igual si se trataba de revolucionarios o de reaccionarios, simplemente, se deshacía de todo aquel que se interpusiera entre él y su ambición. Coqueteó con los jacobinos, a los cuales traicionó pasándose a los girondinos, pero luego provocó la caída del duque de Enghien. Si hay una constante en su vida es su dedicación a la represión política de disidentes, y su característica de ser temido por cualquier gobernante… con toda la razón.

En realidad, a Fouché le daba igual si se trataba de revolucionarios o de reaccionarios, simplemente, se deshacía de todo aquel que se interpusiera entre él y su ambición

Esta fue una de las características de toda su biografía. Siendo uno de los hombres fuertes de Directorio en la sombra, favoreció el golpe de Napoleón, con el cual siguió al frente de la Dirección General de Policía, dedicado por entero a la represión de disidentes, tara a la cual, según parece, se dedicaba con una frialdad que dejaba helados a sus colaboradores.

Disponía sin duda del mejor servicio de información del mundo en su momento, y se enteró antes que nadie en París de la derrota de Napoleón en Leipzig, apresurándose a pactar con los monárquicos y forzando la abdicación del emperador. Contó para esto con la inestimable colaboración de otro maestro de la conspiración, su gran rival Tayllerand, aunque es también notorio que ambos se profesaban una recíproca admiración porque sabían detectar en el contrincante la misma falta de escrúpulos que en ellos mismos.

Fouché empezó manteniendo con la restauración borbónica su cargo en la policía, reprimiendo entonces a los mismos bonapartistas a cuyas órdenes había estado hasta entonces reprimiendo a los monárquicos.  Pero una vez pasado el susto de los cien días y con Napoleón deportado a la remota isla de Santa Helena, se desató en Francia el «terror blanco» de la mano de los ultrarrealistas. Y sin que Fouché pudiera impedirlo, estos empezaron a recordar que complicidades de Fouché con el juicio y condena a muerte del anterior rey, Luis XVI, hermano por más señas del entonces monarca Luis XVIII. La primera maniobra para desplazarle fue nombrarle embajador de Francia en Sajonia, apartándole de los servicios de espionaje y de policía que le habían hecho poderoso. Los monárquicos ya tenían a sus propios carniceros y no necesitaban los servicios de Fouché; ni los de Tayllerand…

Apartado de la policía y acusado de regicida por los ultramonárquicos, fue destituido de la embajada en 1816 y se exilió a Austria, siendo acogido por el emperador Francisco I

Tayllerand empezó entonces a conspirar contra Luis XVIII y luego contra Carlos X, siendo decisivo en la preparación de la Revolución de julio, que expulsó a los Borbones y entronizó la monarquía parlamentaria con Luis Felipe de Orleans, una rama menor de los Borbones que inició una nueva y breve dinastía.

Fouché no vivió el tiempo suficiente para sobrevivir a los que le destituyeron. Apartado de la policía y acusado de regicida por los ultramonárquicos, fue destituido de la embajada en 1816 y se exilió a Austria, siendo acogido por el emperador Francisco I. Fouché, atacado y desprestigiado en Francia, murió en Trieste en  1820. Siniestro y temible sin duda, pero lúcido también, siempre supo que Roma no paga a traidores. Por esto procuró que sus superiores le temieran. Y las más de las veces, lo consiguió.

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 18 de mayo de 1929

En Hollywood (California, EEUU), tenía lugar la primera entrega de los Premios Óscar de la historia.

Martes, 17 de mayo de 1937

En Valencia, Juan Negrín era nombrado presidente del gobierno de la II República Española. Se mantendrá en el cargo hasta el final de la guerra, siendo depuesto por el golpe de estado del coronel Casado.

Miércoles, 18 de mayo de 1643

En las Ardenas, durante la Guerra de los Treinta Años, tenía lugar la batalla de Rocroi entre las fuerzas francesas, al mando del Duque de Enghien –futuro príncipe de Condé- y las españolas, al mando de Francisco de Melo. La victoria francesa marcó el inicio del declive del poder militar y político español.

Jueves, 19 de mayo de 1536

Ana Bolena, segunda esposa del rey Enrique VIII de Inglaterra, era ejecutada en la Torre de Londres.

Viernes, 20 de mayo de 1741

Derrota inglesa en Cartagena de Indias, durante la Guerra del Asiento contra España.

Sábado, 21 de mayo de 1759

Nacía en Nantes (Francia), Joseph Fouché, uno de los personajes más poderosos y detestados de la historia de Francia. Creador de los servicios de espionaje modernos.

Domingo, 22 de mayo de 1860

El aventurero italiano Giuseppe Garibaldi desembarcaba en Sicilia por cuenta del Reino del Piamonte y Cerdeña. En poco tiempo arrebató la isla de Sicilia al reino de Nápoles.

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