El tigre del maestrazgo

Retrato del general carlista Ramón Cabrera. / Wikimedia

Cabrera es sin duda uno de los más prototípicos personajes del carlismo español del siglo XIX, su última gran leyenda y su jefe militar más destacado, junto con Zumalacárregui. Para muchos, un verdadero genio militar.

 

CV / Nacido en Tortosa (Tarragona) el 27 de diciembre de 1806 y huérfano de padre a los seis años, ingresó en el seminario y siguió la carrera eclesiástica por indicación de su madre. De ideas clericales y ultraconservadoras, cuando en 1833 se produjo el alzamiento carlista, se dirigió a Morella para unirse a las tropas en esta ciudad. Nombrado ayudante del general Ramón Carnicer, le sucedió en el mando de las fuerzas carlistas cuando este fue detenido y fusilado.

Cabrera se demostró como un hábil jefe de guerrillas. Sus enemigos le apodaron «El tigre del Maestrazgo», por su ferocidad

Cabrera se demostró como un hábil jefe de guerrillas. Instaló su capital en Cantavieja (Teruel), construyendo fortificaciones y una fábrica de cañones y munición. Sus enemigos le apodaron «El tigre del Maestrazgo», por su ferocidad. El fusilamiento de su madre por los cristinos, llevó a Cabrera a extremas aún más su ferocidad con los prisioneros.

El objetivo de Cabrera era consolidar su posición más allá de la zona del Maestrazgo, a imitación de lo que había hecho Zumalacárregui en Navarra y el País Vasco. Pero al igual que éste, tuvo problemas con la cerril camarilla que constituía la parodia de corte real que rodeaba al pretendiente Carlos V, tan escaso de luces como su hermano Fernando VII, compuesta de curas cerriles y mediocres militares codiciosos y recelosos.

Al año siguiente, en 1837, participó en la llamada Expedición Real. Los ejércitos del norte descendieron hasta Cherta (Tarragona) para  unirse a las fuerzas de Cabrera y marchar hacia Madrid, con la intención de dar un golpe de mano que decidiera la guerra. Al mando de la vanguardia carlista y a las puertas de Madrid, Cabrera esperó en vano la orden de entrar en la capital. Pero al alto mando carlista ordenó inexplicablemente la retirada. Muchos carlistas, entre ellos Cabrera, lo consideraron una traición de la camarilla de Don Carlos.

Con un ejército de unos 25.000 hombres, Cabrera controlaba en 1839 una amplia zona, con epicentro en Morella

De nuevo en el Maestrazgo, 1838 marcó el zénit de sus éxitos militares. Tras tomar Benicarló, consiguió hacerse con Morella y derrotó estrepitosamente a las fuerzas liberales del general Oraá que intentaron recuperarla.  Poco después, en Maella, exterminó a la mejor fuerza liberal, la división «El Ramillete», dando muerte al general Pardiñas. Con un ejército de unos 25.000 hombres, Cabrera controlaba en 1839 una amplia zona, con epicentro en Morella, que comprendía amplias zonas de las provincias de Castellón, Tarragona, Zaragoza y Teruel.

Cuando se firmó el Convenio de Vergara que puso fin a la guerra en el norte, Cabrera se negó a aceptarlo y prosiguió con la guerra. Pero la llegada de Espartero con cien mil soldados desequilibró definitivamente la situación y tuvo que refugiarse en Francia, al carlismo en el exilio. Contra su parecer, se le ordenó dirigir en 1847 la segunda guerra carlista en Cataluña, que resultó un fracaso.  Esta vez recaló en Inglaterra, donde contrajo matrimonio con la heredera de una acaudalada familia de banqueros y abogados.

Murió el 24 de mayo de 1877 en su palacio de Wenthworth, cerca de Londres, a los 70 años de edad. Con él moría el último líder carlista de la primera guerra 1833-1840

El contacto con el parlamentarismo británico entibió sus opiniones reaccionarias, alejándose cada vez más del carlismo, aunque lo siguió apoyando económicamente desde su nueva y desahogada posición económica. Incluso fue nombrado por el pretendiente Carlos VII jefe del partido carlista y, en 1872, se le ordenó que preparara la insurrección general que provocaría la Tercera Guerra Carlista. Esta vez se opuso abiertamente y dimitió de todos sus cargos. Tras la restauración borbónica en 1875, reconoció a Alfonso XII como rey, que lo mantuvo en todos sus títulos. Pero nunca más volvió a España.

Murió el 24 de mayo de 1877 en su palacio de Wenthworth, cerca de Londres, a los 70 años de edad. Con él moría el último líder carlista de la primera guerra 1833-1840, y su última leyenda.

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 18 de mayo de 1872:

Nacía en Montmouthshire (Gales, Reino Unido) Bertrand Russell (f. 1970), matemático y filósofo, uno de los creadores de la lógica matemática moderna y Premio Nobel de Literatura en 1950.

Martes, 19 de mayo de 1897:

Oscar Wilde (1854-1900) acababa de cumplir condena en la cárcel de Reading (Reino Unido), tras cumplir dos años de condena por homosexualidad. Tras su excarcelación, pasó a Francia, muriendo en París tres años después.

Miércoles, 20 de mayo de 1506:

Fallecía en Valladolid Cristóbal Colón (n. 1451), descubridor de América. No está todavía claro si llegó a tener conciencia de que no había llegado al Asia oriental, como pretendía, sino a un nuevo continente.

Jueves, 21 de mayo de 1949:

Se suicidaba en su habitación de un hotel en Cannes (Francia) Klaus Mann (n. 1906), escritor alemán e hijo del también escritor Thomas Mann.

Viernes, 22 de mayo de 1895:

Fallecía en Berlín Isaac Peral (n. 1851), inventor del primer submarino torpedero. Pese al éxito de las pruebas, el gobierno ordenó el desguace del submarino y Peral, sometido a una campaña de desprestigio, tuvo que solicitar como oficial de la Armada.

Sábado, 23 de mayo de 1423:

Fallecía en Peñíscola (Castellón, España) Pedro Martínez de Luna, conocido como el Papa Luna, que pasó a la historia como antipapa de Aviñón con el nombre de Benedicto XIII.

Domingo, 24 de mayo de 1877:

Fallecía en Wentworth (Inglaterra), Ramón Cabrera y Griñó (n. 1806), conocido como «El tigre del Maestrazgo». Fue líder de las milicias carlistas y, junto con Zumalacárregui, su jefe militar más destacado.

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