El torquetenovirus puede servir de biomarcador para la COVID-19

Los infectados con el SARS-CoV-2 tiende a aumentar la concentración de TTV, un microorganismo aparentemente inofensivo y considerado como un indicador de inmunodepresión.

Uno de los virus hallados más frecuentemente en el organismo humano es el TTV (torquetenovirus), común también en monos y animales domésticos. Su presencia hasta ahora no ha sido asociada a ninguna enfermedad. Empero, cuando empieza a replicarse demasiado, indica que algo anda mal en el sistema inmunitario.

 

AGENCIA FAPESP/DICYT

Esta correlación entre la elevada carga de TTV y la inmunosupresión ya se ha aplicado en medicina en algunos contextos: para monitorear a pacientes trasplantados y que deben tomar medicamentos con el objetivo de evitar el rechazo del órgano, por ejemplo. Ahora, un nuevo estudio realizado en la Universidad de São Paulo (USP), en Brasil, sugiere que la concentración de TTV en el organismo de un individuo infectado con el SARS-CoV-2 puede servir como marcador de la intensidad y de la recuperación del COVID-19. Estos resultados se publicaron en la revista PLOS ONE.

El estudio sugiere que la concentración de TTV en el organismo de un individuo infectado con el SARS-CoV-2 puede servir como marcador de la intensidad y de la recuperación del COVID-19

“Analizamos muestras de 91 pacientes con infección causada por el SARS-CoV-2 confirmada mediante RT-PCR y de otras 126 personas con síndrome gripal cuyos test arrojaron resultados negativos. Observamos que los títulos de TTV aumentaron en los infectados con el nuevo coronavirus −cuanto más altos, más tiempo permanecieron enfermos– y que la merma de la carga viral estuvo acompañada de una resolución de los síntomas. En tanto, en las personas no infectadas, la concentración de TTV se mantuvo estable durante todo el período sintomático”, comenta Maria Cássia Mendes-Correa, docente de la Facultad de Medicina (FM-USP) y una de las autoras del artículo.

Mendes-Correa coordina el Laboratorio de Investigación Médica en Virología (LIM52) del Instituto de Medicina Tropical de São Paulo (IMT-USP), donde desde hace algunos años se viene estudiando el TTV en diversos contextos. La línea de investigación está encabezada por Tania Regina Tozetto-Mendoza, bióloga y coautora del trabajo ahora publicado. “Hemos estudiado el TTV como un potencial biomarcador de ciertos desenlaces clínicos, y lo hemos medido en distintos fluidos biológicos”, comenta Tozetto-Mendoza.

El actual estudio se llevó a cabo en el ámbito del Programa Corona São Caetano, una plataforma digital creada para organizar el monitoreo remoto de habitantes de la localidad de São Caetano do Sul (un municipio del área metropolitana de São Paulo) con síntomas de COVID-19, a cargo de equipos de salud, y la extracción domiciliaria de muestras para la realización de diagnósticos. Esta iniciativa cuenta con la participación de la Universidad Municipal de São Caetano do Sul (USCS), la municipalidad de esa ciudad, la startup MRS – Modular Research System y el IMT-USP.

Con la muestras extraídas de pacientes atendidos en el marco de ese programa, los investigadores del IMT-USP han investigado –con el apoyo de la FAPESP– de qué manera varía la eliminación del SARS-CoV-2 en el transcurso del tiempo en diversos fluidos corporales, entre ellos las sangre, la orina y la saliva.

Los resultados muestran que el TTV puede efectivamente erigirse como un marcador de la evolución y la resolución de la enfermedad

“Surgió la idea de analizar la carga de TTV en esas muestras para ver si existía alguna relación con el cuadro clínico del COVID-19. Y los resultados muestran que el TTV puede efectivamente erigirse como un marcador de la evolución y la resolución de la enfermedad. Cuanto más sintomático estaba el paciente, mayor era la carga de TTV en la muestra”, comenta Mendes-Correa.

La investigadora relata que todos los pacientes incluidos en la investigación tuvieron cuadros leves o moderados de COVID-19. El análisis de la carga viral –tanto del TTV como del SARS-CoV-2– se concretó con muestras de saliva. Mediante un cuestionario aplicado con los participantes, fue posible constatar que ninguno era portador de enfermedades que causan inmunosupresión, tales como el cáncer o el sida.

“Se cree que el COVID-19, dado que provoca un desequilibrio inmunológico, puede derivar en un cierto grado de inmunodepresión. Esto favorece la replicación del TTV”, explica Mendes-Correa.

 

En apoyo al diagnóstico

Según la investigadora, no existe una aplicación clínica directa de este descubrimiento. Empero, en el futuro podrá ayudar a perfeccionar el diagnóstico y el pronóstico del COVID-19. “Actualmente todos buscamos medios para obtener un diagnóstico rápido y preciso. Una de las posibilidades consiste en desarrollar un kit capaz de dosificar varios biomarcadores de la enfermedad al mismo tiempo y posteriormente evaluar los resultados con la ayuda de algoritmos. La medición de la carga de TTV es uno de los diversos test que pueden incorporarse a esos algoritmos para ayudar en el diagnóstico. Y la medicina está avanzando en esta dirección”, dice.

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