El tren: símbolo de modernidad

Pedro A. Novo y Arantza Pareja, editores del libro publicado por la UPV/EHU

“Ferrocarriles y sociedad urbana en el País Vasco” reúne nueve puntos de vista inéditos sobre la importancia del tren

 

“La presencia ferroviaria imprime un sello de modernidad, no solo económica, sino también urbana, social y cultural a una ciudad”, en opinión de Pedro A. Novo y Arantza Pareja, editores del libro “Ferrocarriles y sociedad urbana en el País Vasco”, publicado por la UPV/EHU y la Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril. Los investigadores del Departamento de Historia Contemporánea de la UPV/EHU han recogido nueve artículos fruto del último Congreso Internacional de la Fundación de Ferrocarriles Españoles celebrado en Vitoria-Gasteiz en 2012.

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UPV/EHU – En el proceso de selección, ambos profesores, Pedro A. Novo y Arantza Pareja, han priorizado “la aportación de nuevas fuentes y aspectos inéditos” que contribuyen a perfilar la historia del ferrocarril y su influencia no solo económica, sino también social, desde el último cuarto del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX. Las aportaciones firmadas por investigadores en la materia reflejan la importancia del ferrocarril en la sociedad vasca desde puntos de vista tan diversos como el bertsolarismo, la arquitectura, la migración o la urbanización de Bilbao.

Antes del año 1863 en el País Vasco no había en funcionamiento un solo kilómetro de trazado ferroviario. En 1930 se alcanzó una cifra próxima a los 900 kilómetros. La construcción de las redes ferroviarias vascas de vía estrecha y ancha estuvo impulsada por las compañías mineras y de carácter general como Triano, Tudela a Bilbao (más tarde Compañía de los Ferrocarriles del Norte de España), Compañía de Ferrocarriles Vascongados, Santader a Bilbao, o netamente urbanas como las que discurrían por ambas márgenes de la ría, los ferrocarriles de Bilbao a Portugalete y Santurtzi y de Bilbao a Las Arenas y Plentzia, entre otras. En palabras de Pedro Novo, “cada empresa construía y explotaba su propio trayecto para hacer llegar sus mercancías a la ciudad de manera rápida y eficaz. De esta manera, como consecuencia del proceso, el ferrocarril se transformó en un factor de modernidad ya que dinamizó el negocio y la formación de las personas”.

Cada empresa construía y explotaba su propio trayecto para hacer llegar sus mercancías a la ciudad de manera rápida y eficaz

El ferrocarril se convirtió rápidamente en el principal medio de comunicación en la segunda mitad del siglo XIX. “Y aunque en un primer momento, el tren se construyó para el transporte de mercancías —apunta Arantza Pareja—, enseguida fue pieza clave para facilitar la movilidad de las personas de las áreas rurales a las industriales y urbanas; y las estaciones se constituyeron en nidos de noticias y lugares de innovación con la llegada de nuevos y distintos productos a los pueblos donde paraba el tren.” Así, las compañías, que sembraron de líneas férreas el paisaje vasco, influyeron en la migración, la alfabetización, ayudaron a expandir la cultura, el ocio y el termalismo, incidieron en una estética arquitectónica propia de las estaciones y las viviendas ferroviarias, amén de favorecer el desarrollo de la industria ferroviaria que hoy en día perdura.

La segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX fue la edad de oro del tren, aunque hoy en día, el ferrocarril ha vuelto a cobrar actualidad “en un momento en el que se vuelve a debatir sobre la función económica y social de los ferrocarriles, así como su utilidad en los procesos de innovación y vertebración territorial”, indican los profesores. En este sentido, Pedro Novo y Arantza Pareja consideran que “el AVE representa un sello de modernidad y desarrollo social y económico siempre que el tren se detenga en la ciudad, y la conexión con Europa se materialice”.

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Sobre los editores

Pedro A. Novo y Arantza Pareja, doctores e investigadores de Historia Contemporánea de la UPV/EHU, integran el Grupo de Investigación Demografía Histórica e Historia Urbana que desde hace más de 15 años indagan en los aspectos socio-históricos del País Vasco durante la primera y segunda industrialización. Los objetivos del grupo consolidado, dirigido por  el catedrático Manuel González Portilla, se centran en el análisis de los cambios que ha experimentado la población y el medio urbano. Entre sus líneas de investigación se encuentran las dedicadas al análisis de las infraestructuras y el entorno urbano.

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