“El voto ideológico está prácticamente acabado”

Gianfranco Pasquino / UAB

Gianfranco Pasquino considera que la ciencia política tiene las herramientas para analizar los fenómenos políticos contemporáneos y prever algunos en el futuro. En esta entrevista habla sobre el fenómeno de los populismos. “Si el tejido social está desorganizado, el populismo tiene una oportunidad”, asegura.

 

UAB / Gianfranco Pasquino, catedrático emérito de ciencia política de la Università degli Studi di Bologna (Italia) y una de las principales figuras de la ciencia política a nivel europeo, intervino el 13 de junio en el debate “El futuro de Europa ante el nuevo escenario político” junto con Joan Botella, catedrático de ciencia política de la UAB, y Ana Mar Fernández, responsable de la Cátedra Jean Monnet de Políticas Europeas y profesora del Departamento de Ciencia Política y Derecho Público de la UAB. La charla cerró el ciclo “Diálogos sobre Europa”, que organizaron por el Instituto de Ciencias Políticas y Sociales y la Cátedra Jean Monnet en Políticas Europeas.

 

¿Cree que habrá elecciones en breve en Italia?

No. Ésta es la primera experiencia verdadera de gobierno para los dos partidos, el Movimento 5 Stelle y la Lega, y no quieren perder el poder. Y el presidente de la república tampoco quiere disolver el parlamento. Las elecciones anticipadas no son la solución para los problemas de Italia.

Ahora, el tema es la aplicación de los “minibots”, esa especie de pagarés públicos que pueden acabar siendo una moneda paralela.

Los “minibots” indican que quieren cambiar algo en la relación entre Italia y la eurozona pero no se sabe exactamente qué

Son un truco que no servirá para nada. El Banco Central Europeo los ha criticado y sólo algunos liguistas los quieren utilizar; quizás creen que pueden servir para dejar la Unión Europea, cosa que sería un desastre. Los “minibots” indican que quieren cambiar algo en la relación entre Italia y la eurozona pero no se sabe exactamente qué.

¿Por qué tiene ahora tan buena aceptación la política de la Lega? ¿Tiene que ver con el carisma personal de Salvini?

Es Salvini pero hay también mucho trabajo detrás: tienen un equipo de comunicación muy bueno. Y hay mucha insatisfacción de los italianos hacia la política. Salvini aglutina a hombres y mujeres que piensan que él es capaz de producir cambios importantes y que no hay otro político con esa capacidad en la Italia de hoy. Maneja con habilidad la antipolítica.

Está surgiendo un tipo de líderes carismáticos que “venden” esa ruptura aparente con la política tradicional: Salvini, Donald Trump, Jair Bolsonaro…

No sé si Trump, Bolsonaro y Salvini tienen carisma; De Gaulle o Churchill tenían carisma, lo que tienen ellos es visibilidad. Y representan a una opinión pública no muy sofisticada, por así decirlo. Es un cambio mundial que se produce en la opinión pública: cuando hay un líder que ofrece una solución rápida y simple, lo aceptan. Pero hay mucha volubilidad, es decir, los líderes no van a mantenerse en el poder por mucho tiempo: Trump puede perder las próximas elecciones, y Salvini tiene mucha aceptación hoy pero no sabe si la tendrá dentro de unos años.

No sé si Trump, Bolsonaro y Salvini tienen carisma; De Gaulle o Churchill tenían carisma, lo que tienen ellos es visibilidad

En muchos Estados de Europa entra en crisis el bipartidismo y se configura un nuevo sistema de partidos. ¿Por qué está pasando en tantos países al mismo tiempo?

Todo eso es producto del fin de las socialdemocracias. Muchas personas creen ahora que no van a obtener todo lo que el estado del bienestar garantizaba en el pasado y que tienen la capacidad de obtenerlo sin el apoyo de un partido o un sindicato. Es la aparición del nuevo individualismo, y los individuos votan a diferentes partidos en diferentes momentos. No hay fidelidad. Los partidos conservadores continúan existiendo más o menos; los socialdemócratas declinan visiblemente.

Y el voto cada vez es menos ideológico.

El voto ideológico está prácticamente acabado. Pero el voto socialdemócrata no fue solamente ideológico sino también un voto organizado: representaba la pertenencia a grupos, a estilos de vida, a comunidades. Y ya no existen comunidades de trabajadores.

¿Los buenos resultados de los partidos verdes en las últimas elecciones europeas son coyunturales o pueden marcar una tendencia?

Son algo que va a continuar porque el problema del medio ambiente va a seguir y debe ser afrontado. Y los partidos verdes no tratan solamente sobre medio ambiente: son también los partidos de los derechos de las personas. Hoy, en la mayoría de los países europeos y particularmente en Alemania, los verdes son el partido de la libertad. Los electores reconocen que los verdes son coherentes.

En Alemania, los verdes son el partido de la libertad. Los electores reconocen que los verdes son coherentes

¿Y qué me dice de esa aparente tendencia entre las clases populares a votar por opciones extremistas, antiinmigración, etc., mientras que las clases medias más favorecidas se inclinan por opciones más progresistas?

Probablemente es así pero hay que tener en cuenta que son las clases populares las que se encuentran con los inmigrantes mientras que las clases medias, no. Y los inmigrantes producen también problemas, no son sólo una solución, como dicen algunos intelectuales. La izquierda debería tener en cuenta que la respuesta ha de convencer a las clases populares: que la diversidad es un valor y que podemos mejorar con ellos. Si no lo logra, no puede ganar. Y es un tema, además, con un fuerte componente emotivo.

¿Qué quiere decir “populismo” para usted? ¿No le parece que es un término que se está usando para definir cosas muy diversas, desde el gobierno de Venezuela a las políticas de Salvini?

Populismo es lo que no nos gusta. [Ríe] Ha habido líderes populistas a lo largo de la historia. Populismo es la relación directa entre un líder y un pueblo. Un pueblo que no está organizado sino formado por individuos que quieren soluciones sencillas; y el líder dice que tiene la solución. Si el tejido social está desorganizado, el populismo tiene una oportunidad. El populismo de Venezuela es el producto de la implosión de los dos partidos dominantes. En Italia, Salvini apela directamente a los electores. Pero, por el contrario, no creo que Marine Le Pen sea una líder populista; es una líder fuerte de la extrema derecha tradicional de Francia.

Han entrado muchas fuerzas de extrema derecha en el Parlamento Europeo pero están divididas sobre algunas cuestiones. ¿Cuál cree que será la verdadera capacidad de influencia de los partidos extremistas en las instituciones europeas?

No han ganado, eso es seguro. Han obtenido muchos escaños pero no los suficientes como para producir una minoría de bloqueo. Y tienen perspectivas diferentes: quieren defender los intereses nacionales, y los intereses de Hungría no son los de Polonia, ni los de Italia o Francia… No pueden producir algo coherente y van a tener una vida difícil dentro del Parlamento Europeo. Puede, en cambio, que su existencia obligue a los europeístas a ser más claros, a estar más unidos y a ser más propositivos.

¿Cómo cree que se resolverá finalmente el Brexit? ¿Qué consecuencias tendrá para la UE?

El Brexit es una paradoja: el país más democrático del mundo comete un error al convocar un referéndum

El Brexit no ha terminado. Puede que algo cambie la situación y no puedo excluir otro referéndum, porque yo creo que, hoy, la mayoría de los británicos no quiere dejar la UE. El Brexit es una paradoja: el país más democrático del mundo comete un error al convocar un referéndum. El líder que lo convoca cree que va a ganar, y pierde; deja el poder y los que le suceden no saben qué hacer. El Brexit es muy aleccionador para los que creen que pueden hacer lo que quieran. Si un país tan importante como Reino Unido no puede dejar Europa sin pagar consecuencias, ¿cómo podría Hungría o Italia?

¿La UE podrá jugar un papel unitario y fuerte en el nuevo mundo multipolar y con una China cada vez más poderosa?

La UE debe subrayar sus elementos básicos, extremamente importantes: es un gran continente desde el punto de vista económico, la segunda economía del mundo después de Estados Unidos; y es también una zona sin guerra, civilizada, el espacio más grande del mundo de derechos y libertad. Puede jugar un papel importante en el mundo sin necesidad de ser una gran potencia militar. Tengo bastante confianza en el futuro de la UE.

¿La ciencia política está logrando interpretar las razones de todas las transformaciones que está viviendo el panorama político mundial?

La ciencia política es muy importante para interpretar las transformaciones. Huntington interpretó la situación de Estados Unidos cuando la describió como poder solitario que no sabe crear coaliciones; Fukuyama interpretó correctamente el fin de la historia como fin del enfrentamiento entre las democracias liberales y los regímenes comunistas que han desaparecido; y también Huntington interpretó el problema emergente del choque de civilizaciones, que no podemos negar. Ha habido, pues, intérpretes muy destacados. La ciencia política tiene las herramientas para analizar los fenómenos políticos contemporáneos y prever algunos en el futuro.

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