El vuelo de Diego Marín de Aguilera

Retrato de Diego Marín Aguilera. Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, Eulogia Merle. / Wikimedia

Tal día como hoy… 15 de mayo de 1793 Diego Marín de Aguilera se convertía en el primer hombre que volaba con un aparato más pesado que el aire

 

El 15 de mayo de 1793, en Coruña del Conde (Burgos), Diego Marín de Aguilera se convertía en el primer hombre que volaba con un aparato más pesado que el aire. Recorrió 360 metros de distancia a una altura de cuatro metros y medio en un aparato volador de hierro y plumas de ave construido por él mismo. Fue el primer avión de la historia.

 

CV / Hasta finales del siglo XIX, los aparatos voladores eran aeróstatos, más ligeros que el aire. El primer globo aerostático que consta lo construyó el padre Bartolomeu Lourenço de Gusmão, que consiguió elevarse unos tres metros por encima del suelo con su passarola en 1709, en Lisboa, ante el rey portugués Juan V. Luego, en 1783, el globo de aire caliente construido por los hermanos Montgolfier voló seis kilómetros a unos 25 metros de altura.

También se había intentado experimentar con planeadores, siendo el primero de que se tiene noticia el de Abbás Ibn Firnás, en el siglo IX, en Córdoba; según la tradición, se lanzó desde un minarete de la mezquita con una retícula cubierta con lona. Sufrió varias heridas en su caída, pero ha pasado a la historia como precursor del paracaídas.

Lo de volar en sentido estricto con un aparato más pesado que el aire parecía algo fuera del alcance del hombre por una cuestión de limitaciones físicas

Pero lo de volar en sentido estricto con un aparato más pesado que el aire, es decir elevarse desde el punto de partida, parecía algo fuera del alcance del hombre por una cuestión de limitaciones físicas. El sueño de imitar a los pájaros parecía fuera del alcance del hombre. Leonardo da Vinci había realizado diseños con helicoides que nunca intentó siquiera poner en práctica.

A principios del siglo XVIII, el ingeniero y matemático sueco Emanuel Swedenborg diseñó una máquina voladora consistente en un fuselaje y dos grandes alas móviles que debían generar el empuje necesario para sustentarse en el aire. Swedenborg sabía que su máquina jamás volaría, pero afirmó que los problemas de diseño serían resueltos en el futuro. En un futuro demasiado lejano, debió pensar, porque abandonó sus investigaciones científicas para dedicarse a la mística y al estudio de la ciencia de los ángeles…

El caso de Diego Marín de Aguilera es ciertamente atípico, pero muy digno de mención. No era ningún científico reputado, sino un mecánico ciertamente genial y prácticamente autodidacta. Había nacido en Coruña del Conde, pueblo de la provincia de Burgos, en una fecha incierta del año 1757. Era hijo de agricultores y ganaderos pequeños propietarios. Tuvo de niño una instrucción básica y a la muerte del padre se hizo cargo, como primogénito, de una familia de siete hermanos.

Diego Marín de Aguilera no era ningún científico reputado, sino un mecánico ciertamente genial y prácticamente autodidacta

Destacó muy pronto por su inteligencia e ingenio, diseñando ingeniosas mejoras mecánicas, tales como un artilugio para mejorar el funcionamiento de los molinos de viento, un diseño nuevo para los batanes en los molinos de agua, o un aparato para aserrar mejor los mármoles de las canteras de Espejón (Burgo de Osma, Soria)… Pero su gran aspiración era construir un aparato que volara como los pájaros.

Durante sus horas de pastor se dedicó a observar el vuelo de las aves, poniéndolo en relación con sus conocimientos de mecánica de los vientos adquiridos en sus estudios sobre los molinos. Cazó águilas y buitres para estudiar su anatomía y la estructura de sus alas, estableciendo proporciones entre el peso del cuerpo y su longitud… su fuselaje, en definitiva.

Y construyó su aeroplano, con plumas de aves y un armazón de hierro con articulaciones de forja para las alas, que se movían en forma de abanico, y unos estribos donde poner los pies. Un enorme pájaro mecánico cuya construcción le llevó seis años.

El 15 de mayo, ante el estupor de sus convecinos y con la ayuda de un amigo y su hermana, llevó el aparato a lo alto de una peña y les dijo: “Voy a Burgo de Osma, de allí a Soria, y volveré pasados unos días”. Y levantó el vuelo, elevándose unos cuatro metros y medio sobre el punto de partida, tomando tierra tras haber cruzado el río, a 360 metros de distancia del punto de origen. Tuvo que aterrizar debido a la rotura de uno de los pernos que movían las alas. Pero se había elevado solo con su propia fuerza.

El 15 de mayo, ante el estupor de sus convecinos y con la ayuda de un amigo y su hermana levantó el vuelo, elevándose unos cuatro metros y medio

Con toda probabilidad, debió pensar inmediatamente en reparar y mejorar la pieza dañada, pero no fue posible. Los lugareños, siempre tan abiertos de miras, se mofaron de él, lo tomaron por loco e incendiaron el diabólico pájaro mecánico. No sabemos cómo se lo tomó Diego, pero atendiendo al nada desdeñable hecho de que la Inquisición aprobó la quema del artefacto, y aun sintiéndose frustrado ante tanta ignorancia, debió desistir. No eran todavía tiempos como para tener ruidos con el Santo Oficio. Eso sí, nadie le quita la hazaña de haber sido el primero en elevarse con un aparato más pesado que el aire.

Diego Marín de Aguilera murió en 1799, seis años más tarde, a los 44 años de edad, en Coruña del Conde.

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