Emiliano Zapata

Emiliano Zapata [1879-1919] / Wikimedia

Tal día como hoy… 10 de abril de 1919 fallecía Emiliano Zapata

 

El 10 de abril de 1919 el líder revolucionario mexicano Emiliano Zapata caía muerto en una emboscada que le tendieron en Chinameca (Morelos, México).  Zapata fue el símbolo de la resistencia campesina contra el giro conservador que tomó la Revolución mexicana, y lo sigue siendo.

 

CV / Zapata había nacido en Anenecuilco, en el estado de Morelos, el 8 de agosto de 1879, hijo de una familia campesina. Huérfano de padre y madre a los 11 años, se ganó la vida trabajando como labrador y como arriero. A los 16 años fue condenado a la pena de conscripción –ingresar en el ejército- por haber participado en reuniones de campesinos contra los terratenientes del lugar. En México gobernaba por entonces como presidente vitalicio y dictador Porfirio Díaz, que dirigía un régimen conservador y oligárquico fuertemente represivo con cualquier protesta social.

En México gobernaba por entonces como presidente vitalicio y dictador Porfirio Díaz, que dirigía un régimen conservador y oligárquico

Tras su forzada experiencia militar, se presentó en 1909 en la candidatura opositora de  Patricio Leyva como gobernador de Morelos. Zapata fue elegido capuleque, es decir, jefe de la junta de defensa campesina. Desde este cargo empezó a estudiar los documentos que desde la época colonial, acreditaban la cesión por parte de la Corona española de las tierras a las comunidades campesinas, que luego los terratenientes habían falsificado u obviado apropiándoselas ilegalmente, con la complicidad de los gobiernos que ellos mismos auspiciaron –algo de lo cual, por cierto, deberían tomar nota algunos demagogos sobrevenidos recientemente-. En mayo de 1910, tomó por la fuerza una hacienda en Morelos, que dejó en posesión de los campesinos. Perseguido por la policía, fue declarado proscrito y tuvo que huir.

Este mismo año se entrevistó con Francisco Madero, líder de la revolución, y se pudo a su servicio volviendo a Morelos y encabezando la revolución en el sur al frente de una partida de campesinos que acabó convertida en ejército. Tras obtener varias victorias, avanzó hacia el norte y tomó Puebla, convertido ya en general y líder de la revolución campesina con el lema «la tierra es de quien la trabaja».

Con el triunfo de la revolución fue elegido presidente de México Francisco Madero, que pactó ingenuamente con los líderes porfiristas un régimen parlamentario

Con el triunfo de la revolución fue elegido presidente de México Francisco Madero, que pactó ingenuamente con los líderes porfiristas un régimen parlamentario que estableciera en México una democracia inspirada en el modelo norteamericano. Pero la realidad mexicana era muy distinta. Presionado por los generales porfiristas, Madero exigió la desmovilización de los ejércitos revolucionarios, a lo cual Zapata se negó, alegando que no se estaba produciendo la «devolución» de las tierras a los campesinos, y que no iba a deponer las armas dejando el poder al mismo ejército que había estado combatiendo y vencido. El 25 de febrero de 1911 Zapata lanzó el «Plan de Ayala», un programa que exigía la devolución de las tierras a los campesinos y la expropiación de los latifundios creados durante el porfiriato.

Mientras tanto, en la capital, el general Huerta encabezaba en 1913 un golpe de estado contra Madero, al cual hizo detener y fusilar. Venustiano Carranza encabezó la revuelta contra Huerta, con Zapata en el sur y Pancho Villa en el norte. Fue su máximo momento de gloria, cuando entró en Ciudad de México y se entrevistó con Pancho Villa. Pero Carranza y su séquito de politicastros estaban muy poco dispuestos a llevar a cabo los proyectos sociales de Zapata de devolución de tierras. Durante su estancia en la capital, las tropas de Zapata tuvieron una actitud mucho más pacífica que las de Panco Villa, que actuaron como un ejército de ocupación sembrando el terror.

Las derrotas de Pancho Villa obligaron a Zapata a regresar a sus territorios del Sur, donde organizó un ejército de resistencia

Con el nuevo poder político reorganizándose, y con Venustiano Carranza consolidándose como presidente en 1916 con el apoyo del ejército, las derrotas de Pancho Villa obligaron a Zapata a regresar a sus territorios del Sur, donde organizó un ejército de resistencia. A diferencia de Villa, que aceptó finalmente acatar el nuevo orden a cambio de importantes prebendas –fue asesinado años después, en 1923: «Roma no paga a traidores»-, Zapata nunca aceptó el soborno. Y se urdió la trama para acabar con él. Si no podían de frente, lo harían a traición.

Y siempre hay un traidor dispuesto a serlo. Un coronel llamado Guajardo simuló estar dispuesto a desertar y entregarle a Zapata un importante cargamento de armas y municiones. Zapata le exigió pruebas y éste, con el consentimiento de Carranza, hizo fusilar a 50 soldados del gobierno. Guajardo citó entonces a Zapata para el 10 de abril en la hacienda de Chinameca, para hacerle entrega de las municiones prometidas. Era una trampa; en la hacienda, Zapata y los diez hombres de su escolta fueron abatidos a tiros. Su cadáver fue puesto sobre su caballo y exhibido ante el Ayuntamiento de Cuautla para que todo el mundo supiera que había muerto.

Y entonces se convirtió en leyenda. Se dijo que el cadáver no era Zapata, que si le faltaba un lunar… Y empezó a circular que en las noches de luna se le podía ver cabalgando por Anenecuilco –su lugar de nacimiento-. Décadas después, se aseguraba que un anciano que vivía encerrado en su casa era Zapata. Y se le hicieron corridos, uno de los cuales concluía con la siguiente estrofa:

Extiende la yerta mano,

Y su vista se dilata,

¡Recorre el campo suriano

el espectro de Zapata! 

 

 

 

 

Suya es la famosa frase “Más vale morir de pie que vivir de rodillas”. Fue fiel a ella.

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