Emperador Maximiliano I de México

Emperador Maximiliano I de Mexico / Wikimedia

Tal día como hoy… 3 de octubre de 1863 Maximiliano de Habsburgo se convertía en emperador de México

 

El 3 de octubre de 1863, en el castillo de Miramar, cercano a la ciudad de Trieste, en la costa adriática y por entonces Imperio Austro-húngaro, un grupo de diplomáticos conservadores mexicanos ofrecía la corona de México al archiduque Maximiliano de Habsburgo, que se convirtió en emperador de México bajo la protección de Napoleón III. Fue el II Imperio mexicano.

 

CV / Tras los turbulentos tiempos que siguieron a la guerra de la independencia, la posterior pérdida de Texas, y la guerra con los Estados Unidos (1846-1848) -que se saldó con la pérdida de más de la mitad del territorio del país-, México entró en una guerra civil entre conservadores y liberales, conocida como la Guerra de la Reforma (1858-1861), que llevó al poder a los liberales de Benito Juárez, pero dejó al país en la bancarrota. Juárez declaró entonces el impago de la deuda externa, y esto propició la intervención militar en México de Gran Bretaña, Francia y España. Gran Bretaña y España llegaron pronto a un acuerdo con Juárez y evacuaron sus tropas. Pero la Francia de Napoleón III tenía otros planes.

Aprovechando que los Estados Unidos estaban en plena guerra civil, Napoleón III proyectó la conversión de México como un contrapoder que frenara la expansión de la influencia estadounidense

Aprovechando que los Estados Unidos estaban en plena guerra civil, Napoleón III proyectó la conversión de México como un contrapoder que frenara la expansión de la influencia estadounidense. Para ello pactó con los caciques y conservadores mexicanos el establecimiento de México como un imperio con un monarca europeo. Napoleón III contó para ello con el apoyo de los terratenientes, las clases conservadoras mexicanas y la Iglesia. El elegido fue un miembro de la familia imperial austríaca, el archiduque Maximiliano de Habsburgo.

Maximiliano de Habsburgo (1832-1867) era el hermano menor del emperador Francisco José I, y tercero en la línea de sucesión. A diferencia de su hermano el emperador, era una persona culta, gran conversador y con ciertas tendencias liberales. Parece que creyó de buena fe en la honestidad de la propuesta de Napoleón III, que en realidad le estaba poniendo de testaferro al servicio de sus designios. Cuando la delegación mexicana, encabezada por  el diplomático José María Gutiérrez de Estrada, le ofreció convertirse en emperador de México, y tras recibir la aprobación de su hermano Francisco José, aceptó la corona.

Con la ayuda de los ejércitos particulares organizados por los terratenientes, los franceses acometieron la ocupación de México, entrando en la capital el 10 de junio de 1863

Allí se encontró con una realidad que no era precisamente la que había esperado. Tras la retirada inglesa y española, Francia no solo mantuvo allí su cuerpo expedicionario, sino que lo aumentó sustantivamente con un ejército que llegó a contabilizar hasta 50.000 hombres. Con la ayuda de los ejércitos particulares organizados por los terratenientes, los franceses acometieron la ocupación de México, entrando en la capital el 10 de junio de 1863. El gobierno republicano de Juárez se convirtió en itinerante y organizó la resistencia mediante la guerra de guerrillas. Maximiliano llegaba a México por Veracruz unos meses después, en mayo de 1864.

Con los franceses actuando como fuerza de ocupación, la población mexicana se inclinó masivamente por los republicanos. Su reinado y las circunstancias que concurrieron guardan un cierto paralelismo con el de José I Bonaparte en España durante la ocupación napoleónica, pero con los colores políticos invertidos.  Un monarca, admitamos que en principio bienintencionado, impuesto por una potencia extranjera que actúa como invasora, odiado por la población y que solo cuenta con el apoyo de los sectores más reaccionarios. Un cóctel explosivo…

A pesar de todo, intentó, dentro de la medida de sus posibilidades, impulsar medidas modernizadoras y liberales, como la escolarización primaria obligatoria, la construcción de museos y la salvaguarda de la cultura indígena, además de tratar de modernizar la economía. También se negó a devolver los bienes desamortizados de la Iglesia, lo que le indispuso con las jerarquías eclesiásticas que le apoyaban. Los terratenientes que le habían traído pronto empezaron a retirarle su apoyo, y algunos empezaron a adscribirse al bando de Porfirio Díaz –el futuro dictador- que por entonces luchaba con Juárez. Como contrapartida, apenas consiguió a unos pocos liberales moderados.

Mientras el ejército francés, su único apoyo en la práctica, seguía luchando en todo el país, ocurrieron dos hechos determinantes para el destino de Maximiliano

Mientras el ejército francés, su único apoyo en la práctica, seguía luchando en todo el país, ocurrieron dos hechos determinantes para el destino de Maximiliano. En abril de 1865 concluía la guerra civil en los Estados Unidos con la derrota del Sur. Ya sin las servidumbres de la guerra interna, era poco probable que los Estados Unidos, con el Norte como vencedor, toleraran un México bajo influencia francesa. Por otro lado, en Europa, las tensiones entre Francia y Prusia iban en aumento y la posibilidad de una guerra iba tomando cuerpo. Los Estados Unidos empezaron a apoyar abiertamente a Juárez, llegando a amenazar con la intervención militar directa.

Todo esto indujo a Napoleón III a retirar sus tropas de México. Sin el apoyo de los conservadores y privado del ejército francés, poco le quedaba por hacer a Maximiliano en México, pero prefirió permanecer en el país con los pocos seguidores que le quedaban. Fue derrotado y hecho prisionero en Querétaro. En esta misma ciudad fue juzgado y ejecutado el 19 de junio de 1867. El II Imperio mexicano había concluido.

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