Gabriel Masfurroll, emprendedor y empresario

“El aprendizaje es inmenso si eres capaz de aceptar que has fallado en un proyecto y analizar la causa”

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Gabriel Masfurroll, presidente del Consejo Social de la UAB, es un emprendedor y empresario polifacético, ha sido uno de los impulsores del curso “University to Business” (U2B) de la Universidad, cuya segunda edición se ha celebrado recientemente.

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UAB / Masfurroll está especialmente involucrado en el fomento de la iniciativa emprendedora. En 1997 fue el creador de la red privada USP Hospitales, en 2010 creó Wings 4 Business, una plataforma de inversión, consultoría y asesoría en sanidad, y es el presidente del Consejo de Administración de la Institución Tres Torres desde diciembre de 2014. Es presidente de la asociación Europe’s 500, organización europea y plataforma de networking para el crecimiento de las empresas y sus emprendedores.

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Usted fue uno de los impulsores del curso “U2B”. ¿Por qué cree que es positivo ofrecer formación en emprendimiento y gestión empresariales a los doctores y doctorandos?

Para empezar, quiero expresar que el emprendimiento es una habilidad que todos tenemos desarrollada, unos más y otros menos, pero que se puede mejorar y potenciar y que está muy vinculada al ADN de cada persona, es decir, a la personalidad de cada uno. Dicho esto, con el proyecto U2B, iniciado ya hace 3 años por encargo de la doctora Ana Ripoll, entonces rectora de la UAB y, fundamentalmente, de la vicerrectora de Economía y Organización, Montserrat Farell, tratamos de diseñar un curso que no sólo acercara el mundo académico, especialmente en el área de la investigación, al mundo empresarial, sino que también ayudara a la profesionalización de la gestión de la transferencia, buscando la optimización y la máxima eficiencia. Y en que el retorno, tanto para los investigadores como para la Universidad y la propia sociedad, fuera el deseado.

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¿Cree que esta formación incide en la creación de más empresas basadas en el conocimiento y la innovación?

Es una combinación de todo ello. La formación es importante, pero el espíritu emprendedor es fundamental. Es cierto que el conocimiento y la innovación pueden seguir caminos diferentes y no siempre entran en el mundo de la empresa, pero la formación y el conocimiento de los investigadores para encaminar sus proyectos incrementa. Esto, obviamente, favorece no sólo la creación de más empresas, sino también la incorporación de proyectos en entornos empresariales hasta hace pocos años inexplorados, e incluso incide en la óptima gestión de estos proyectos. Cuando los recursos son más escasos o cuestan más de obtener, es fundamental mejorar la gestión de los proyectos para obtener la máxima eficiencia. Los investigadores necesitarán buenos gestores y, a la vez, entender lo que estos gestores hacen, y viceversa. En e U2B se ha querido acercar la excelencia en la investigación y en la gestión, de tal modo que la armonía entre las dos dé el resultado esperado.

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¿Qué cuestiones son clave para sacar adelante con éxito un proyecto emprendedor?

En primer lugar, es clave que el proyecto esté amparado en una demanda clara y demostrada por parte de la sociedad

Para responder sintéticamente, yo diría que, en primer lugar, es clave que el proyecto esté amparado en una demanda clara y demostrada por parte de la sociedad. Evidentemente no es necesario que sean necesidades a corto plazo, pero sí explicables. En segundo lugar, que el proyecto sea algo riguroso, serio y bien definido, amparado científicamente y financieramente. También hay que disponer de recursos adecuados y saber aplicarlos de manera eficiente. Además, hay un buen equipo estructurado armónicamente, es decir, que mantenga un equilibrio entre la parte dedicada a la investigación y a la gestión, y que esta última sea capaz de conducir el proyecto al puerto deseado. Una buena o una mala gestión puede conllevar que un buen proyecto obtenga el éxito esperado o caiga por el camino. A veces los pequeños detalles pueden cambiar el curso de un proyecto.

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Usted dice que de los tropiezos y fracasos es de donde más se aprende, pero en este país parece aunque quien fracasa es un perdedor. ¿Qué piensa

Hay mucha hipocresía. Todos fracasamos más de lo que decimos. Es más, me atrevería a decir que a lo largo de la vida tropezamos muchas más veces que no obtenemos éxitos. Sin embargo, mientras que en la cultura anglosajona es imprescindible poder demostrar en tu track record que has errado, tropezado o fracasado en cosas que has hecho -y si no lo dices, estás fuera de juego-, en las sociedades latinas aún nos avergonzamos de explicar que no toda nuestra trayectoria ha sido un camino de rosas.

Si no tropiezas, no aprendes. Pero es muy importante entender y saber diferenciar entre error, tropiezo y fracaso. Esta última definición es, quizás, la más rigurosa y, además, le hemos dado una connotación peyorativa, porque parece que tanto el resultado como la situación son irreversibles y te transforman en un perdedor. Creo sinceramente que en pocas ocasiones es así.

“Hay mucha hipocresía. Todos fracasamos más de lo que decimos”

Sin duda, cuando las cosas no salen bien, no es agradable, provoca malestar y situaciones difíciles, pero debes ser capaz, en primer lugar, de tener la racionalidad de ver con anticipación que lo que estás haciendo no va por buen camino. Es la lucha del corazón contra la razón. En segundo lugar, debes saber pararte, tirar la toalla a tiempo para evitar males mayores. Y, finalmente, saber reconocer que has perdido. A partir de este momento, seguramente con desánimo, malestar y probablemente con una bajada de la autoestima, debes tener la frialdad y la racionalidad de saber analizar lo que ha pasado y poder descubrir dónde se ha fallado. Si eres capaz de afrontar este proceso, el aprendizaje es inmenso. Luego viene la reacción, la resistencia y tener la capacidad de reinventarse y volver a empezar con la mochila más llena de conocimientos y experiencias.

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¿Cómo se puede cambiar esta manera de ver el fracaso?

Para cambiar el modo de ver, sólo hay un camino, que es la ejemplaridad de todos, empezando especialmente pora aquellos que tienen más visibilidad y protagonismo en nuestra sociedad. Saber reconocer los errores y no caer en el tópico de dar la culpa a los demás, lo que ocurre demasiado a menudo en nuestro entorno. El día que seamos capaces de asumir esto, todo mejorará  nuestra sociedad, el país, el mundo…

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¿Cuáles cree que son los sectores con mayor potencial para emprender?

Ahora es fácil decir que el de las nuevas tecnologías, la biomedicina y las aplicaciones para las redes sociales. Pero también áreas como la alimentación, el medio ambiente y, globalmente, el ámbito de la salud son, para mí, las más destacadas. Sin embargo, no quiero dejar de decir que el mundo es cambiante y hay que estar atento a las necesidades que constantemente surgen y, en ocasiones, muy cerca de nosotros.

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No cree que vivimos una fiebre de emprendimiento? Parece que todo el mundo debe ser emprendedor ahora.

En primer lugar, debo decir que la palabra emprendedor la usamos mal. Como todavía cuesta hablar de empresarios, hemos intentado mal copiar del inglés la palabra entrepreneur, que al fin y al cabo significa empresario, emprendedor, etc., y por tanto tiene un significado mucho más amplio.

Quisiera insistir y volver a decir que todos somos emprendedores. ¿Quién no emprende cada día de una manera o de otra? Lo que pasa es que no nos atrevemos a utilizar la palabra empresario. Parece que sigue estando demonizada, lo que no parece justificada, si además tenemos en cuenta que en nuestro país más del 70% del PIB está generado por pequeños y medianos empresarios. Es importante hacer un salto cultural en esta cuestión. Si miramos a nuestro alrededor, veremos miles y miles de pequeños y medianos empresarios que se juegan todo lo que tienen a diario y sin paracaídas, y eso tiene mucho mérito. No estamos hablando de muchos de los grandes nombres que aparecen en las páginas financieras de los periódicos, muchas veces llamándose empresarios cuando no han puesto un euro de su bolsillo, es decir, no han arriesgado todo lo que tienen, que es lo que distingue los verdaderos empresarios. Estos apuestan su conocimiento, prestigio, esfuerzo y talento, y también su capital. Hay que ser valiente, pero en nuestro país es como el tema del fracaso: está mal visto. Al empresario todavía le ve como un explotador, sin escrúpulos, lo cual es una lástima.

Nuestras propias vidas son un proyecto de emprendimiento constante

Pero volviendo al término emprendedor, un país con cultura emprendedora es un país con futuro. De emprendedores hay de muchas clases. Evidentemente de empresariales, pero también de sociales, políticos, intraemprendedores en las propias empresas, investigadores, sindicales, religiosos … Y muchos otros. Reitero que todos somos emprendedores, es más, nuestras propias vidas son un proyecto de emprendimiento constante.

Diferenciamos, pues, entre emprendedores y empresarios.

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Hay estudios que indican que un 90% de los españoles que emprenden son universitarios. En este sentido, ¿cuál es el papel que debe tener la Universidad en relación con el mundo emprendedor y empresarial?

De acuerdo, pero habría que afinar mucho más. ¿Son universitarios con estudios finalizados o emprenden cuando están en la universidad? ¿Qué correlación hay entre emprendedores de éxito y universitarios graduados, licenciados o doctorados? Mi teoría es que el emprendimiento se debe fomentar ya desde la escuela. Insisto para que no se mal interpreten mis palabras: me refiero a fomentar el emprendimiento, enseñar a detectar talento y ayudar a descubrir vocaciones, pero en la medida de lo posible siempre potenciando el espíritu emprendedor. En mi opinión, se trata de un proceso que debe comenzar en la escuela y tiene que pasar por la formación profesional, las escuelas de oficios y también la universidad. Por tanto, no creo, ni es deseable, que el aprendizaje en emprendimiento sea exclusivo del ámbito universitario. Es más, en mi opinión, los sistemas educativos actuales, a pesar de los esfuerzos singulares de instituciones, personas y también de algunos gobernantes, aún siguen cortando de raíz el espíritu emprendedor. Todo lo expuesto es lo que pienso y lo que creo.

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