Félix de Azúa es Doctor en Filosofía y profesor de Estética

“Donde no hay salvación es en lo colectivo”

Por Eva Serra e.serra@catalunyavanguardista.com

Félix de Azúa reside en Madrid desde 2011

Félix de Azúa reside en Madrid desde 2011

Félix de Azúa ha publicado numerosos libros de poesía -fue uno de los autores escogidos en la antología Nueve novísimos poetas españoles-, novela -Premio Herralde- y ensayo -cuyo título más reciente es Autobiografía de papel  (Mondadori, 2013). Doctor en Filosofía y profesor de Estética, es también colaborador habitual en medios de comunicación como El Pais o Jot Dwon.

 “El modelo cultural hegemónico es el tecnocrático, sistema en cierto modo idéntico al de la democracia total”

En uno de sus artículos políticos publicados en prensa, incluido en el posterior libro Contra Jeremías  (Debate, 2013) escribió: “La derecha nunca ha tenido necesidad de justificar sus infamias, no trabaja sobre ideas sino sobre prácticas, pero se suponía que la izquierda era lo opuesto. En la nueva centuria ya no hay diferencia”.

 

¿Qué criterio le merece la libertad de pensamiento y qué lugar diría que ocupa hoy en nuestra cultura?

No creo que la libertad de pensamiento sea un asunto opinable. O se da o no se da en cada uno de nosotros. Pero no es una cuestión política o colectiva,  sino  individual.  La ejerce quien quiere y nada se lo puede impedir.

 

¿Considera que la cultura ilustrada se ha acabado?

Si estamos hablando de la del siglo XVIII, sin duda se acabó hace ya muchos años. Si es la de la vida cultural euroamericana del siglo XX, también.

 

¿Qué papel diría que a día de hoy ejerce la ciencia frente a la filosofía?

La ciencia es todopoderosa y ha sustituido a la religión en la función de explicar el mundo. La filosofía es una tarea particular a la que se dedican algunos individuos, pero carece de influencia  social.

 

Si tuviera que buscar un adjetivo para definir el modelo cultural hegemónico ¿cuál sería y por qué?

El modelo cultural hegemónico es el tecnocrático, sistema en cierto modo idéntico al de la democracia total. En una sociedad que se rige por criterios cuantitativos no puede haber otro modelo.

 

¿Cree que esta crisis puede comportar cambios culturales y sociales? ¿Hacia qué dirección?

Ya los ha comportado. El mundo es hoy muy distinto al de hace diez años. Y seguirá cambiando hacia una sociedad cada vez más controlada y seguramente más violenta.

 

¿Qué modelo cultural considera más acertado o más evolucionado?

Ninguno. Los modelos culturales son exudaciones del sistema social. Cada reordenación social crea  su propio sistema cultural. Tan perfecto era el del siglo IX como el nuestro.

 

¿Qué escritores o pensadores contemporáneos considera que están aportando más al mundo de la cultura o a la sociedad?

No podría decirlo.  Yo leo o he leído a Judt, a Hitchens,  a Sloterdijk, y unos pocos más entre los vivos.

 

¿Cree que la irrupción de blogs y periodismo ciudadano contribuyen positivamente en la opinión pública?

No, en absoluto. Es de nuevo una ampliación del  sistema técnico de control. Cuanto más “libre” parece el aparato, más contribuye al sometimiento. Se ha visto hace poco con la gigantesca red de espionaje norteamericano, que no es sino la de todos los países. Aunque allí son más eficaces.

 

¿Qué opina de casos como Snowden o Julian Assange?

Lo acabo de decir.  Son escapes de información que silban por pequeñas grietas del sistema, pero no sirven para nada. Como ya se ha visto, todos los mandatarios  han agachado la cabeza. Para eso están.

 

¿Cree que el futuro tiene remedio?

El remedio del futuro es el presente.  Aunque estemos metidos en una máquina infernal, si sabemos jugar dentro de nuestro círculo zoológico, en lo que alcanza físicamente un humano, podemos vivir la fiesta de los buenos días y esquivar los días infaustos. Hasta que nos pillen. Donde no hay salvación es en lo colectivo.

 

 

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