Entrevista al autor de “El mal del cerebro” (UB)

Entrevista de la UB a Antonio Martínez Ron

«Incluso teniendo en cuenta los avances de última generación, aún queda muchísimo por descubrir sobre las enfermedades cerebrales»

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UB / Antonio Martínez Ron (Madrid, 1976) es periodista. Trabaja como editor de ciencia del lainformacion.com, es uno de los creadores de Naukas, el blog de ciencia más leído en español,  y autor del blog Fogonazos, que tiene más de 40.000 suscriptores. Como divulgador científico, colabora con medios como XL Semanal, la cadena SER, RNE o la revista Quo.

Antonio Martínez Ron (Madrid, 1976) es periodista. / UB

Es director y autor del guion del documental El mal del cerebro, un film impactante sobre las diferentes afecciones que puede padecer el cerebro humano, y que se proyectó en los Cinemes Girona de Barcelona el pasado mes de febrero en el marco de la actividad NeuroCinema, del proyecto NeuroUB. La cinta entrelaza declaraciones de expertos con testimonios de personas que padecen algún mal del cerebro, de modo que el espectador recibe la información teórica y puede entender perfectamente como esta se traduce en la práctica.

El mal del cerebro, un film impactante sobre las diferentes afecciones que puede padecer el cerebro humano / UB

La primera parte del documental, «Cerebros reparados», presenta los últimos avances de la investigación en neuroprótesis y bioingeniería. La segunda parte, «En busca de la memoria», relata casos de enfermedades neurodegenerativas que afectan a la memoria y explica, de la mano de neurocientíficos reconocidos, qué ocurre en el cerebro cuando la memoria falla. La última parte, y la más extensa de todas, presenta algunos «Trastornos de la mente» como la esquizofrenia, el síndrome de Tourette, la amnesia por daño cerebral y la afasia desencadenada por accidentes cerebrovasculares.

¿Cómo surge la idea de realizar un documental sobre el cerebro?

La verdad es que al principio no tenía muy claro lo que iba a hacer; pero sí todo lo que me fascinaba del cerebro y lo que quería saber. Empecé a tirar de unos hilos y otros, y todos han recibido una elaboración muy periodística, porque en realidad no había ningún guion previo. Una entrevista me llevaba a la otra. Unos personajes me llevaban a otros. El montaje fue laborioso por eso: un poco caótico al principio, hasta que nos dimos cuenta de cuál era el sentido de cada una de las partes.

Las imágenes son, en alguna ocasión, absolutamente explícitas. ¿Cómo consiguió que les dejaran entrar en quirófano?

A base de insistir y de mostrar el máximo respeto. Estábamos allí en silencio absoluto.

¿Tuvo dudas, en el momento de la postproducción del documental, en cuanto a incluir según qué imágenes especialmente duras?

En realidad, sí. Por ejemplo, en el caso de la disección de un cerebro. Hay gente que es muy aprensiva; pero nosotros valoramos los pros y los contras y llegamos a la conclusión de que sería imposible poder contar esto sin enseñar las imágenes. De hecho, lo que más me ha comentado la gente es que era la primera vez que veían imágenes de enfermedades que habían visto en películas y en libros, pero no en la vida real.

A pesar de que la historia de estos pacientes es muy dura, su testimonio no desprende pesimismo. Al contrario: todos ellos sonríen. ¿Era voluntad suya que así fuera o surgió espontáneamente?

Surgió de forma natural. Recuerdo que me fui a pasar un día entero con los enfermos de afasia y lloraba de la risa. ¡Es que son unas personas con un sentido del humor y con una fuerza dignos de admirar! Además de que nosotros tampoco buscábamos el dramatismo.

La palabra más repetida en el film por parte de los pacientes es miedo y por parte de los científicos es desconocido. Después de haber hablado con tantas personas sobre distintas enfermedades que pueden afectar el cerebro humano, ¿la sensación que le quedó a usted era de esperanza o de desesperación?

La conclusión a la que llegas, incluso teniendo en cuenta los avances de última generación, es que todavía estamos en pañales y que aún queda muchísimo por descubrir. Seguro que hay tratamientos que se aplican hoy en día que en el futuro nos parecerán salvajes por agresivos; pero contra esto tiene que luchar el propio cirujano, para explicar que la alternativa a ese tratamiento es todavía mucho peor.

Se hace referencia al párkinson, al alzhéimer, al síndrome de Tourette, al trastorno obsesivo compulsivo, a la esquizofrenia, a la afasia… ¿Cómo decidió qué enfermedades iba a incluir en el documental?

La elección responde bastante a mis intereses. Al principio me centré en las prótesis y los tratamientos motores, que es de lo que trata la primera parte. También me interesaba mucho todo el tema de la memoria, y de ahí que la segunda parte se centre en las enfermedades neurodegenerativas. Por último, me decidí por los trastornos de la mente. De hecho, el documental analiza dos tipos de trastornos: los que son consecuencia de un ictus o una enfermedad y los que son psiquiátricos.

¿Cuántas horas de grabación han quedado fuera del documental?

Pues muchísimas. Incluso luego hemos podido editar material derivado.

A nivel personal, ¿qué le ha aportado la realización del documental?

A mí me sirvió para tomar perspectiva y darme cuenta de lo que realmente importa. Estamos todo el día obsesionados con naderías y no nos damos cuenta de lo verdaderamente importante, ni de la cantidad de cosas que nos perdemos por hacer el idiota.

El mal del cerebro se puede ver libremente en Internet. ¿Qué tipo de público quiere que lo vea?

Mi ilusión es que lo vea todo el mundo. Cuanta más gente mejor. No he hecho el documental para expertos, sino para el público en general.

Usted es periodista de formación; ¿en qué momento decide dedicarse a la divulgación científica?

Siempre he sido inquieto, y me ha gustado la ciencia y he leído muchos libros científicos; pero me resistía a abandonar mi labor de editor de nacional y especializarme en ciencia. A pesar de mi participación activa en blogs especializados, recelaba al pensar en dedicarme de lleno a la comunicación científica. Al final lo hice y no me arrepiento en absoluto.

¿Qué proyectos de futuro tiene?

Estoy inmerso en la preproducción de otro documental que también tiene que ver con el cerebro, y hasta aquí puedo leer (ríe).

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