“El primer libro que publiqué, con una tirada de 1.000 ejemplares numerados fue de Dalton Trumbo, uno de los once hombres que Mc Carthy encarceló por no declarar contra los comunistas”.


“En España no hay siete millones de lectores”

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Catalunya Vanguardista – El top100 de Amazon lista cuatro libros de Plataforma, un hecho importante para su fundador, Jordi Nadal quien comenzó en el mundo editorial con 16 años.

Jordi Nadal en su despacho de Plataforma Editorial, en Barcelona.

Desde entonces ha pasado por editoriales como EDAHASA, Círculo de Lectores, Random House, Grupo Plaza & Janés o Ediciones Paidós, además de escribir sus propios títulos.

En 2008 fundó su propia editorial, que comenzó con cuatro colecciones: narrativa,  policíaca, actual y testimonial.

Nadal define a su lector “a partir de los treinta y cinco años, urbanita, con estudios, con criterio, con curiosidad científica y con intereses políticos sin llegar a los extremos”.

Afirma leer manuscritos en los 45 minutos de su sesión de bicicleta estática y editar aquellos que verdaderamente le gustan.

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¿Cuál fue el primer libro que cayó en sus manos?

El pequeño príncipe.

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¿Y el último?

Venga a nosotros tu reino.

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¿Cómo se proyectó Plataforma editorial?

A finales de abril de 2007 salí de la editorial Planeta. Dediqué el mes de mayo a la reflexión. En junio invité a potenciales socios a sumarse a mi proyecto. En julio constituí sociedad. En agosto contraté el local. En septiembre al personal y en octubre salieron mis cuatro primeros libros. Y el quinto, Sonrisas de Bombay, ya figuró en las listas de los más vendidos. Fue llegar y besar el santo.

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¿Recibió ayudas?

Puedo comprender a gente que se acoge a las ayudas públicas o subvenciones como último recurso, cuando ya ha agotado todos los recursos; de lo contrario es algo que no va conmigo. Eso es una pérdida de dignidad.

Yo pierdo dinero en uno de cada tres libros, gano con uno de cada tres y nunca sé qué tercio será. Es lo que se llama identidad editorial.

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¿Y cómo va su identidad?

En agosto de este año ya hemos vendido tanto como todo el año pasado. Desde los inicios, en 2008 hasta ahora, en 2011 hemos triplicado las ventas.

Sobre los títulos, al principio publicábamos lo que se encontraba, lo que se podía,  quizá nos llegaba una propuesta por semana y ahora igual recibimos tres y de autores que ya publican. A medida que la editorial va teniendo más notoriedad llegan temas más interesantes y mejores críticas.

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¿De qué libro se siente hoy orgulloso de ser su editor?

Miquel Roca i Junyent, en una presentación en el Colegio Oficial de Periodistas de Barcelona declaró que pensaba que su vida había sido interesante hasta que leyó a Thomas Buergenthal, un autor que sobrevivió los campos de concentración nazi cuando apenas contaba diez años y que tiempo después se convirtió en juez  de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el principal órgano judicial de las Naciones Unidas.

Pero en estos momentos, el libro que sin duda nos está dando más satisfacciones es “Reinventarse”, traducido a diez idiomas, del Dr. Mario Alonso Puig.

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¿Qué hay que reinventar en el sector editorial?

Que el lector se sienta cada vez más respetado. Hay poco tiempo y lo que publicas debe ser bueno.

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¿Es el momento de los libros de autoayuda?

Las personas sufren. Necesitan ayuda, también a través de la ciencia; estos son libros escritos por personas de ciencia. Los libros de viajes también ayudan, te transportan a otras realidades a través de la narrativa. También hay antropología. Nuestra literatura es de altísimo nivel. El primer libro que publiqué, con una tirada de 1.000 ejemplares numerados fue de Dalton Trumbo, uno de los once hombres que Mc Carthy encarceló por no declarar contra los comunistas.

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¿Existe una cierta secularización en la literatura actual?

Hay una parte del siglo XXI que es religiosa, vestida en forma de espiritualidad, de discípulos de Dostoyevski, en una especie de mesianismo en el que muchos viven.

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¿No será que el ser humano siempre se plantea las mismas cuestiones?

Probablemente. La cámara cada vez tiene más píxels pero el ser humano sigue teniendo los mismos.

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¿Cree en la síntesis como valor editorial para vender más?

Más que en la síntesis en el filtraje. En una época de sobre información alguien me tiene que ayudar a decidir aquello que vale la pena. Por poner un ejemplo, en Barcelona hay personas que van al cine Verdi porque es un criterio de credibilidad en la calidad de las películas; pues bien, editorialmente también se puede seguir ese criterio. Lo mismo que en música.

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Este puede ser uno de los problemas, saber por dónde buscar

La orientación del librero, la prescripción de amigos o las referencias editoriales dan pistas. La relación entre un lector y un libro es “a ver cuándo nos encontramos”, es como un festival de solteros donde cada uno busca vibrar con alguien. La vida se organiza también por líneas de empatías, igual que un libro. Te está hablando la cubierta, el título, la editorial y el librero, todo eso te está enviando señales o claves para que sepas si coincides o no.

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También está internet ¿Se plantea la edición digital?

Tenemos los derechos electrónicos y estamos experimentando con descargas digitales pero los precios son tan sumamente bajos, que no está siendo rentable. Las ventas electrónicas crecerán seguro, pero tal vez no en la medida que a algunos medios y fabricantes les interesa decir. Las modas hacen mucho, como lo hizo el beber Gin tonic en un determinado momento, todo el mundo lo hacía. El día en que se vendan tantos libros electrónicos como Gin tonics estaremos hablando de un negocio rentable.

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¿No es muy optimista pensar en que un día habrá tantos lectores?

La literatura es algo tan especial, tan interesante y tan bonito que difícilmente pueda llegar a ser nunca masiva. En España no hay siete millones de lectores, por más que se publiquen estadísticas que apuntan a que un 42% de la población lee. Un lector de verdad es aquél que compra como mínimo un libro al mes y el hecho es que no se venden 84 millones de ejemplares.

Leí en alguna entrevista que si la gente fuera consciente del verdadero  valor de un libro haría guardia frente a las librerías. Los libros no resuelven nada, sobre todo si se acude a ellos tarde o con oportunismo, pero una persona que ha leído de verdad está mucho más preparada. 50 buenos libros, 50 buenas películas, 200 ó 300 horas de buena conversación y un buen bachillerato ya es un buen norte.

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