El simio extinto representa la primera extinción de primates propiciada por los humanos que conocemos / Templo chino / Pixabay

El cuento con moraleja de una tumba china, la abuela de un emperador y un simio extinto

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En un templo de la realeza de China central se ha descubierto una extraña especie de simio que había caído en el olvido. Los científicos dicen que esto debería ser una llamada de atención al mundo.

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Cordis / Un equipo de científicos ha encontrado el cráneo y la mandíbula de un gibón extinto en el interior de una cámara funeraria real construida hace 2 300 años en la provincia de Shaanxi. Bautizado como «Junzi imperialis» por el equipo, es posible que este género y esta especie de gibón, desconocido anteriormente, sea el primer simio que se extinguió por culpa de los humanos. Los hallazgos se publicaron en la revista «Science».

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¿Contribuyó el ser humano de manera directa a su extinción?
Los investigadores creen que el Junzi se extinguió debido a las actividades humanas en el pasado, que probablemente incluían la deforestación y la caza

Según el estudio, es probable que el Junzi se distribuyera ampliamente por la región en aquel momento y que hubiese sobrevivido hasta el siglo XVIII. Los investigadores creen que el Junzi se extinguió debido a las actividades humanas en el pasado, que probablemente incluían la deforestación y la caza. Hasta ahora no existía ninguna prueba de que los humanos hubiesen sido los responsables directos de ninguna extinción entre nuestros parientes más cercanos. «Tenemos muy poca información sobre las extinciones de primates, casi ninguna», comentó a «National Geographic» el coautor del estudio, James Hansford, investigador asociado postdoctoral de la Sociedad Zoológica de Londres. «Establecer que existió es algo muy importante».

Hansford y otros científicos descubrieron los huesos mientras examinaban el contenido de la tumba. Excavada en 2004, contenía doce fosas con restos de animales. Creen que la cámara funeraria, y posiblemente el gibón, perteneció a la Dama Xia, abuela del primer emperador de China, Qin Shihuang. También se encontraron huesos de osos negros asiáticos, grullas, leopardos, linces y diferentes animales domésticos.

Los gibones son los simios más pequeños y los mamíferos arborícolas no voladores más rápidos del mundo. Además, están más estrechamente emparentados con los humanos que con los monos. Según un artículo en el que se presentaban los hallazgos publicados en «Science», se veneraban como simios reales y a menudo eran mascotas de alto estatus en la China Imperial.

En esta parte de China ya no existen los gibones. El estudio explica que este descubrimiento puede indicar una biodiversidad no identificada de primates que se extendía por toda Asia.

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Una tumba que sirve de advertencia
En la actualidad, más de doce especies diferentes de gibones habitan las selvas del noreste de India, el sur de China e Indonesia

En la actualidad, más de doce especies diferentes de gibones habitan las selvas del noreste de India, el sur de China e Indonesia. La mayoría están en peligro de extinción o casi extintas. En estos momentos, todas las especies chinas supervivientes están clasificadas como especies en peligro crítico según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Tal como afirmó Hansford en «CNN»: «Lo que llama la atención en este estudio es que se trata de un género único, algo verdaderamente nuevo para la ciencia. Pero también representa la primera extinción de primates propiciada por los humanos que conocemos». A lo que añadió: «Pensábamos que, históricamente, habían sido mucho más resilientes a la influencia humana. Sin embargo, de hecho llevan sufriendo mucho más tiempo del que creíamos. Esperemos que esto ponga de manifiesto la difícil situación de los gibones y de otros primates en particular».

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