Ernst Jünger

15.9.1986 Der Präsident des Deutschen Bundestages, Dr. Philipp Jenninger, empfängt den Schriftsteller Ernst Jünger in seiner Dienstvilla in Bad Godesberg.

Ernst Jünger, a la izquierda / Créditos: Bundesarchiv, B 145 Bild-F073370-0003 / Wegmann, Ludwig / CC-BY-SA 3.0

Tal día como hoy…29 de marzo de 1895 nacía Ernst Jünger

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El 29 de marzo de 1895 nacía en Heidelberg Ernst Jünger. Pensador, novelista, aventurero, conservador y trasgresor, sin duda un personaje controvertido a lo largo de sus casi 103 años de vida. Calificado a la vez de filonazi y de filobolchevique, hay no obstante acuerdo en su indudable talla intelectual. Su obra ‘Tempestades de Acero’ (1920) es una descripción magistral de la experiencia interior de la guerra.

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CV / En la convulsa Europa del siglo XX y los avatares que la llevaron a inmolarse, Jünger es un claro exponente de estas contradicciones que estallaron en pedazos en 1914. Él mismo describe en un relato breve cómo su generación era la primera en Europa que no había pasado por la miseria de las anteriores y había gozado de un bienestar inédito hasta entonces; el mismo bienestar que producía el spleen de la sociedad burguesa resuelto en la voluntad de acción, trágicamente expresada en la frase de Théophile Gautier (1811-1872): “La barbarie plutôt que l’ennui”  -antes la barbarie que el tedio-, que debería dar mucho que pensar hoy en día.

Aunque Jünger tenía todos los números para convertirse en un nazi, nunca llegó a dar el paso. Y siempre se negó a afiliarse al partido pese a las presiones que recibió

Con 17 años se fugó para enrolarse en la legión francesa, tentativa fracasada porque su padre le reclamó al ser menor de edad. Pero tardó poco en conocer la guerra. Se alistó voluntario el mismo día que se declaró la I Guerra Mundial, incorporándose al ejército alemán después de haber pasado, como toda su generación, por el examen final de bachillerato que se resolvió en un aprobado general político. Sirvió como alférez durante los cuatro años de conflicto, siendo herido en varias ocasiones y condecorado con la Blauer Max (Pour le Mérite).

Al concluir la guerra publicó la novela que le hizo famoso, ‘In Stahlgewittern’ (1920) –Tempestades de Acero-. De ideología ultranacionalista y antiilustrada, frecuentó los Freikorps, grupos paramilitares de soldados desmovilizados de ultraderecha que se oponían a la República de Weimar. De esta escoria surgieron las fuerzas de asalto nazis –las SA de Ernst Röhm-.

Aunque Jünger tenía todos los números para convertirse en un nazi, nunca llegó a dar el paso. Y siempre se negó a afiliarse al partido pese a las presiones que recibió. Los rasgos aristocratizantes de su ideología y su intelectualismo, le llevaron pronto a considerar a los nazis unos patanes groseros y a sentir por ellos un desdén que siempre mantuvo. También rechazaba de plano su antisemitismo. En ‘Sobre los Acantilados de Mármol’ (1939), denunció y describió metafóricamente las tropelías nazis y su ascenso al poder, siendo Hitler «Kniébolo» -un demonio, y los nazis los «lémures».

Esto convierte a Jünger en prácticamente el único intelectual alemán de derechas que no sucumbió a la mórbida fascinación por Hitler que afectó a tantos otros; como Heidegger o Carl Schmit… Goebbels, que consideraba a Jünger un anarcomarxista -por su obra ‘El Trabajador’ (1932), una visión sui generis de la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel- propuso la adopción de medidas represivas contra Jünger, a lo que Hitler –empero admirador suyo- replicó: “A Jünger, dejadlo tranquilo”.

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II Guerra Mundial

Durante la II Guerra Mundial apenas participó en combate; solo en la drôle de guerre al comienzo. Fue destinado a París como agregado cultural militar, con la misión de «confraternizar» con la intelectualidad francesa. Y lo hizo. De esta época datan su relación y amistad con personajes como Picasso, Louis Aragon y la bohemia parisina en general; salvando también a cuantos judíos le fue posible.

Poco antes de morir, a los 102 lúcidos años de edad, declaró que un buen libro valía más que cualquier guerra

Su desafección al régimen nazi le costó el traslado al frente ruso en 1942, regresando a París a los seis meses. Tras el atentado contra Hitler de 1944 -en el que muy probablemente estuvo involucrado-, fue apartado del ejército. Su obra ‘La Paz’, una crítica al sinsentido de aquella guerra fue prohibida en Alemania y circuló clandestinamente.

Al finalizar la guerra, su obras fueron prohibidas y no se le rehabilitó hasta 1949. Siguió escribiendo y publicando hasta edad muy avanzada: ‘Radiaciones’, ‘La Emboscadura’, ‘Heliópolis’, debate con Heidegger sobre el nihilismo… Recibió numerosos galardones literarios en varios países.

Poco antes de morir declaró que un buen libro valía más que cualquier guerra. Su pensamiento, en principio muy influenciado por Nietzsche, mantuvo siempre los rasgos aristocráticos propios de una nostalgia evocadora de los ideales caballerescos que, por otra parte, sabía perfectamente que jamás habían existido. Esto le convirtió, y quizás él mismo se viera así, en una figura como la del famoso grabado de Durero ‘El Caballero, la Muerte y el Diablo’: el caballero impasible que prosigue su marcha, impertérrito, en un mundo desolado.

Ernst Jünger murió el 17 de febrero de 1998, a los 102 lúcidos años de edad; le faltaban unas semanas para cumplir los 103, y dos años para haber vivido en tres siglos.

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También un 29 de marzo se cumplen estas otras efemérides

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