Las CMEs también tienen un lado atractivo: su interacción con el campo magnético terrestre desencadena las auroras sobre los polos norte y sur de nuestro planeta

El Sol tiene una gran idea

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Esta imagen del archivo del Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO), una misión conjunta de la ESA y de la NASA, muestra una erupción solar con forma de bombilla.

La gran idea del Sol. Créditos: SOHO/LASCO (ESA & NASA)

El telescopio espacial SOHO tomó esta imagen el 27 de febrero de 2000, mientras observaba cómo un largo filamento se elevaba sobre la tórrida atmósfera del Sol y se convertía en la eyección de masa coronal que podemos ver aquí, con forma de anillo.

Una eyección de masa coronal – o CME, en sus siglas en inglés – es una enorme nube de plasma magnetizado que la atmósfera del Sol – la corona – lanza hacia el espacio interplanetario. Está compuesta por millones de toneladas de gas, y se aleja del Sol a cientos de kilómetros por segundo.

Si el Sol lanza una CME dirigida hacia la Tierra, puede desencadenar una tormenta geomagnética en nuestro planeta, que podría provocar apagones o interferencias en las telecomunicaciones.

Pero las CMEs también tienen un lado atractivo: su interacción con el campo magnético terrestre desencadena las auroras sobre los polos norte y sur de nuestro planeta, impresionantes espectáculos de luces rojizas y verdosas que danzan sobre el cielo nocturno.

En esta imagen podemos apreciar tres características de la eyección de masa coronal: un brillante anillo de plasma encabeza la marcha, seguido por una oscura cavidad, de baja densidad, en cuyo centro brilla el ‘filamento’ de la bombilla, una brillante esfera de plasma solar.