Escipión el Africano

La clemencia de Escipión. Cuadro de Sebastiano Ricci en la Royal Art Colection de Londres. / Wikimedia - Sebastiano Ricci

Tal día como hoy… 3 de diciembre del año 183 aC fallecía Escipión el Africano

 

El 3 de diciembre del año 183 aC -o su equivalente en el calendario romano republicano- fallecía en Liternum (Campania, Italia) Publio Cornelio Escipión el «Africano», artífice de la victoria romana en la II Guerra Púnica. Conocido por ser el vencedor de Aníbal en Zama, su figura se ha visto históricamente eclipsada por la de aquél a quien venció.

 

CV / Nació en el año 236 aC en Roma, en el seno de una de las más ilustres familias patricias de la Roma republicana, los Escipiones, representados en aquellos momentos por su padre, Publio, y por su tío Cneo. Cuando Aníbal llegó a Italia en otoño del 218 aC, acompañó a su padre en el primer encuentro militar entre romanos y cartagineses, la batalla de Tesino. Fue un combate menor -en comparación a lo que iba a venir-, reducido básicamente a caballería, en el que los romanos llevaron la peor parte. Allí salvó la vida de su padre, que había sido rodeado y herido, y dirigió la retirada.

Fue uno de los supervivientes de la batalla de Cannas, consiguiendo salvar a unos 10.000 legionarios

Para contrarrestar la invasión de Italia, el Senado romano decidió enviar a los hermanos Publio y Cneo Escipión a Hispania, la base desde la cual Aníbal podía recibir refuerzos. El joven Escipión se quedó en Italia, participando en varios combates. Fue uno de los supervivientes de la batalla de Cannas, consiguiendo salvar a unos 10.000 legionarios, prácticamente las únicas fuerzas militares que le quedaron a Roma tras perder más de 70.000 hombres en aquella batalla.

Admirador de las tácticas de Aníbal, él mismo instruyó a las legiones romanas en esta línea, introduciendo reformas que le dieran más capacidad militar frente a los cartagineses. Tras la muerte de su padre y su tío, derrotados por Asdrúbal Barca, les substituyó al frente de las fuerzas romanas en Hispania, demostrando ser un hábil estratega y diplomático. Derrotó en varias ocasiones a los cartagineses, concertando alianzas con las tribus iberas antes aliadas de Cartago, y consiguió tomar por sorpresa la capital, Cartago Nova -actual Cartagena-. Una vez expulsados los cartagineses de Hispania, puso en marcha la segunda parte de su plan: devolverle la pelota a Aníbal atacando directamente a Cartago en África.

Admirador de las tácticas de Aníbal, él mismo instruyó a las legiones romanas en esta línea, introduciendo reformas que le dieran más capacidad militar frente a los cartagineses

Preparó antes el terreno utilizando sus dotes diplomáticas, urdiendo una guerra civil en Numidia, una aliada tradicional de Cartago, a la cual aportaba su valiosa caballería ligera, que tan bien conocía. Se alió con el príncipe númida Masinisa contra Sifax. Cuando la situación estuvo madura, cruzó el Estrecho y se plantó en África, pillando a los cartagineses completamente desprevenidos. El Senado cartaginés llamó entonces a Aníbal, que tuvo que abandonar a toda prisa Italia para socorrer a Cartago. En vísperas de la batalla decisiva tuvo su primera entrevista con Aníbal, en un intento de llegar a un acuerdo. Según Polibio, pese a ser Escipión y Aníbal enemigos, la reunión estuvo presidida por el respeto  la mutua admiración. Al día siguiente, el 19 de octubre del 202 aC, Escipión pasó a la historia derrotando a Aníbal en Zama y poniendo fin a la II Guerra Púnica con la completa victoria romana.

Los romanos querían que el tratado de paz incluyera la entrega de Aníbal, pero Escipión se negó, dejando a Aníbal al frente de Cartago. Los enemigos de Escipión en Roma empezaron entonces a conspirar y le acusaron de haber negociado la paz con Cartago para su propio provecho, y de complicidad con Aníbal. A su vez, los enemigos de Aníbal en el Senado cartaginés -los terratenientes agrícolas-, conspiraron con los romanos para entregárselo. Todo ello provocó la huida de Aníbal y la defenestración de Escipión.

Busto de Escipión como senador de Roma / Wikimedia – Autor: Miguel Hermoso Cuesta – Trabajo propio

Ya conocido como «Africano», acompañó a su hermano Lucio Cornelio -el «Asiático»- asesorándole en sus campañas en Siria y Asia Menor. Durante este periodo tuvo su segundo encuentro con Aníbal, que seguía huyendo de sus perseguidores romanos. Se cuenta que Escipión le preguntó quién era, en su opinión, el mejor general de todos los tiempos. Aníbal no dudó: “Alejandro Magno“, respondió. “¿Y el siguiente?”, continuó Escipión: “Pirro“, afirmó Aníbal. “¿Y después?”, insistió Escipión. “Yo“, respondió Aníbal. “¿Y en qué lugar te considerarías si me hubieras vencido?” remató Escipión. “Entonces me hubiera considerado el mejor de todos“.

De vuelta a Roma, Escipión fue de nuevo acusado, esta vez de haberse enriquecido en Asia. La acusación tal vez fuera cierta en el caso de su hermano, pero no en el suyo. Hastiado, decidió entonces retirarse completamente de la vida pública. Ordenó ser enterrado en Campania con la siguiente inscripción en su lápida: “Mi ingrata patria no poseerá mis huesos”. El mismo año moría Aníbal, suicidándose para no caer en manos de sus perseguidores romanos.

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