“Eslabones perdidos” entre el Big Bang y el Universo actual

Los investigadores calcularon que las estrellas habrían girado con una velocidad en superficie de 1,8 millones de kilómetros por hora. Como referencia, las estrellas masivas de la Vía Láctea suelen girar a unos 360.000 km por hora.

Las primeras estrellas del Universo giraban a una velocidad extraordinaria

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Un equipo de astrónomos ha estudiado datos del VTL (Very Large Telescope) del Observatorio Europeo Austral (ESO) y ha observado los restos de algunas de las primeras estrellas de la Vía Láctea. La nube de gas que dejaron estas estrellas cuando explotaron hace miles de millones de años contiene una proporción de elementos distinta a las de las estrellas nuevas, por lo que los astrónomos infieren que existen «eslabones perdidos» entre el Big Bang y el Universo actual.

Incluso con los telescopios más potentes que existen es imposible obtener una imagen directa de estas estrellas. Son tan antiguas que sólo las más masivas, de ocho veces o más la masa del Sol, habrían tenido tiempo de morir y contaminar el gas en el que se formaron con elementos más pesados que el helio. Estas estrellas vivieron deprisa y murieron jóvenes, pues no duraron más de 30 millones de años.

«Entendemos que las primeras generaciones de estrellas masivas rotaban a una velocidad enorme, y por eso las llamamos “spinstars” [estrellas giratorias]», explicó Cristina Chiappini del Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam (AIP, Alemania) y del Instituto Nacional de Astrofísica (INAF, Italia), que dirigió el estudio publicado en la revista Nature.

La Dra. Chiappini y sus colegas han descubierto restos de estas estrellas en el cúmulo globular más antiguo de nuestra galaxia, el NGC 6522, de 12.000 millones de años, que probablemente estuviese presente en las primeras fases de la difusión de elementos pesados por el Universo. El profesor Georges Meynet, de la Universidad de Ginebra (Suiza), explica que es como intentar «averiguar el carácter de un cocinero por el sabor de sus platos».

Los investigadores descubrieron ocho estrellas antiguas con un nivel inusualmente alto de elementos raros como estroncio e itrio. También calcularon que las estrellas habrían girado con una velocidad en superficie de 1,8 millones de kilómetros por hora. Como referencia, las estrellas masivas de la Vía Láctea suelen girar a unos 360.000 km por hora.

Esta enorme velocidad podría causar una superposición entre las capas de gas internas y externas de las estrellas que de otra forma no se mezclarían. La cascada resultante de reacciones nucleares generaría neón radioactivo, que a su vez emitiría neutrones que chocarían con átomos de hierro y otros elementos pesados para crear estroncio e itrio. Tras la muerte de las spinstars, estos elementos acabarían en nubes generadoras de estrellas y en las propias estrellas de NGC 6522.

Estos descubrimientos sugieren que estas estrellas de gran velocidad de giro podrían haber cambiado el aspecto del Universo de forma importante. Por ejemplo, la enorme velocidad de giro podría haber provocado la creación y dispersión de elementos pesados por todo el Universo con mucha más antelación de lo que se pensaba hasta ahora. También podría haber generado una cantidad mayor de la normal de erupciones de rayos gamma, las más potentes del Universo.

«No se pueden descartar aún otras posibilidades, pero en este estudio mostramos que si las primeras generaciones de estrellas masivas eran spinstars, la solución a este rompecabezas poseería una gran elegancia», informó Cristina Chiappini. Por ello Urs Frischknecht, doctorando de la Universidad de Basilea (Suiza), trabaja en la comprobación de esta posible solución.

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