De 2008 al presente, 12.200 periodistas han perdido su empleo en España, 375 medios de comunicación han cerrado y los salarios han caído en el sector una media del 17 por ciento

Sí y no, y todo lo contrario

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“El periodismo vive la peor crisis de su historia”. “Hay que mirar el futuro con optimismo”. “Este también es un momento de oportunidades”. “El periodismo no está en crisis”. “La calidad de la información que llega a los ciudadanos es bajísima”. Todas estas frases se han pronunciado en la sala de conferencias de la Facultad de Ciencias de la Información a lo largo del debate propuesto ayer, 3 de mayo, Día Internacional de la Libertad de Prensa, por encuentros complutense, la iniciativa que recorre los campus de la UCM desde enero bajo la dirección de José Manuel García Vázquez. 

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UCM / Las frases señaladas las han dicho los periodistas Soledad Gallego Díaz, Miguel Mora, Jesús Maraña, Verónica Rodríguez y la catedrática de Teoría de la Información Cristina Peñamarín.  Aunque parezca difícil es posible que todos ellos tengan razón, porque como enseñan en muchas clases de Periodismo, la objetividad y quizá ni la verdad existen, solo la honradez con la que cada uno se acerca a ellas.

La objetividad y quizá ni la verdad existen, solo la honradez con la que cada uno se acerca a ellas

Cristina Peñamarín enmarca el tema a debatir. Lo hace con datos. Algunos son escalofriantes. De 2008 al presente, 12.200 periodistas han perdido su empleo en España, 375 medios de comunicación han cerrado y los salarios han caído en el sector una media del 17 por ciento. Por si fuera poco, uno de cada cinco periodistas dice haber sufrido presiones para modificar de manera sustancial una noticia, y el 75 por ciento de ellos reconoce haber plegado velas ante ellas. “La Asociación de la Prensa de Madrid considera en su Informe de la Profesión Periodística de 2015 que el periodismo vive la peor crisis de su historia”, traslada la catedrática complutense a los estudiantes que llenan la sala de conferencias.

El valor del trabajo periodístico

“El periodismo no está en crisis”, contradice Jesús Maraña. “Lo que hoy está en crisis -continúa- son los modelos de negocios de las empresas periodísticas”. Para Maraña, con más de tres décadas de profesión a sus espaldas, hoy la libertad de prensa y por ende también la libertad de expresión y el derecho a la información, sufren una triple amenaza: la del poder político, las de los poderes económicos y financieros y la precariedad laboral. Sin embargo, y aunque parezca difícil, el buen periodismo puede elevarse por encima de estos poderes fácticos y sus consecuencias. ¿Cómo?

“Aún estamos ensayando cómo hacerlo”. Maraña pone como ejemplo el medio que dirige, Infolibre. “Hacemos periodismo independiente y profesional. Nuestro modelo es el de Mediapart, en Francia, un medio digital bajo suscripción”. De acuerdo con Jesús Maraña, hay que convencer a la sociedad de que el trabajo periodístico tiene un valor y que, por lo tanto, no puede ser gratis. “Deben ver que hay gente que trabaja las 24 horas del día para dar credibilidad a las informaciones, para contrastarlas, comprobar los datos, dar las versiones de los afectados, para rectificar si se han equivocado… Y por hacer esto los periodistas deben recibir un salario digno”.

Orgullo y profesionalidad
Los “medios de periodistas”, son medios on line creados con poco dinero por periodistas que han abandonado los medios tradicionales o no han encontrado acomodo en ellos

Precisamente por dignidad, según él mismo explica, se fue Miguel Mora de El País, medio en el que trabajó durante 20 años. “Me fui porque el periódico dejó de lado a sus lectores de siempre y se entregó a los poderes económicos y financieros”, asegura. Se fue porque “quise y porque ya no estaba cómodo allí”. Mora se lanzó a una nueva aventura, a crear como Jesús Maraña con Infolibre, lo que la catedrática Cristina Peñamarín denomina “medios de periodistas”, es decir medios on line creados con poco dinero por periodistas que han abandonado los medios tradicionales o no han encontrado acomodo en ellos.

La apuesta de Mora se llama CTXT. Su acceso es libre, viven del crowdfunding (casi 100.000 € recibidos de sus lectores en dos años) y un poco de la publicidad (apenas 14.000 en esos dos años), tiene periodicidad semanal y su orgulloso lema es que están “Orgullosos de llegar los últimos a las últimas noticias”. Es decir, apuestan por la selección y el análisis no por la instantaneidad. Y es que, entra aquí en juego Soledad Gallego Díaz, los medios digitales posiblemente “me hacen ver el futuro con optimismo, pero el camino está siendo espantoso”.

Para la periodista de El País, las presiones políticas y económicas, materializadas por ejemplo en una Ley Mordaza que impide informar con libertad o una concentración excesiva de la propiedad de los medios, se está “llevando por delante muchas personas, muchos periodistas, pero sobre todo la calidad de las informaciones que llegan a los ciudadanos”. Gallego Díaz lo explica de manera gráfica: “No puede ser que leamos una encima de otra y las dos con el mismo tipo de letra, una información sobre lo que puede llegar a ser la amalgama Putin, Trump, Le Pen, y otra sobre cómo hacer el arroz perfecto”.

En los Papeles de Panamá han trabajado 376 periodistas de 100 medios de comunicación de 72 países 

No obstante, el problema, como señala Soledad Gallego Díaz, no es sólo cómo se colocan o presentan las cosas en los medios digitales -que por cierto, lo más vistos son las web de los medios tradicionales-, sino el tipo de periodismo que sostienen. De acuerdo con la periodista de El País ya casi ningún medio financia sus propios equipos de investigación, sino que lo dejan en manos, como en el reciente caso de los Papeles de Panamá, de fundaciones o asociaciones sin ánimo de lucro, “que yo no sé si aguantarían la presión de publicar unos papeles de la Casa Blanca como hizo un medio privado como el Washington Post”.

Verónica Ramírez, la cuarta periodista en la mesa, ha participado precisamente en el análisis de los Papeles de Panamá, como parte del equipo de cuatro personas que La Sexta dedicó durante alrededor de un año -“exceptuando procesos electorales o Púnicas”, señala Ramírez- a escudriñar la información filtrada al medio alemán Suddeutsche Zeitung, tras este ponerlo a disposición del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Este es, a juicio de la periodista de La Sexta, especializada en periodismo de datos, un ejemplo de lo que se puede denominar como “periodismo colaborativo”, ya que en este scoop mundial han trabajado 376 periodistas de 100 medios de comunicación de 72 países.

De acuerdo, con Ramírez casos como el de los Papeles de Panamá demuestran que el periodismo está vigente, es importante y tiene futuro. Dicho en palabras de Soledad Gallego Díaz, “hay que ser optimistas porque sin periodismo no hay democracia, aunque si esta es de baja intensidad puede valer con un periodismo de baja calidad”. Y es que, aun reconociendo su importancia, para la periodista de El País lo idóneo no es que alguien filtre unos datos, sino que “unos periodistas los sigan y los consigan”.

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