Estatinas como terapia potencial para modular la microbiota

Además de sus efectos hipocolesterolemiantes, las estatinas también tienden a calmar los niveles inflamatorios sistémicos de los pacientes / Imagen de Andrea Cannata en Pixabay

Según un nuevo estudio, se ha identificado a las estatinas, una clase de fármacos recetada habitualmente para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, como terapia potencial para modular la microbiota.

 

El microbioma, el material genético de todos los microorganismos que viven en el cuerpo humano, es esencial para el desarrollo, la inmunidad y la nutrición. Las enfermedades cardiometabólicas (ECM) como las enfermedades cardíacas y los trastornos metabólicos (por ejemplo, la obesidad y la diabetes) están asociados con un microbioma disfuncional.

Las enfermedades cardiometabólicas (ECM) como las enfermedades cardíacas y los trastornos metabólicos están asociados con un microbioma disfuncional

Los estudios en este campo se han intensificado en los últimos años. El microbioma intestinal, que es el material genético de la microbiota intestinal compuesto por microorganismos complejos (bacterias, hongos y virus) presentes en el tracto gastrointestinal, ha llamado especialmente la atención en relación a las ECM.

Además, se sabe que existe una asociación entre el uso de algunos medicamentos, como los neutralizadores de la acidez, y la alteración de la comunidades microbianas intestinales.

Con el apoyo parcial del proyecto METACARDIS financiado con fondos europeos, un equipo de científicos ha estudiado las bacterias intestinales en una muestra de 900 participantes de Dinamarca, Alemania y Francia. Los investigadores han publicado sus hallazgos en la revista «Nature», donde identificaron las estatinas – una clase de fármacos hipocolesterolemiantes recetados habitualmente – como terapia potencial para modular la microbiota.

Las estatinas se usan para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, como la cardiopatía isquémica, y se recetan a más de 200 millones de personas en todo el mundo

Una nota de prensa de la Universidad de Copenhague, socia del proyecto METACARDIS, afirma: «Se había demostrado previamente que la microbiota intestinal en personas con obesidad era diferente de la que tenían los sujetos no obesos con una diversidad bacteriana escasa, un relativo agotamiento de las bacterias que fomentan la salud y las bacterias restantes dominadas por la inflamación».

Como señala la misma nota de prensa, los científicos «han identificado un grupo de bacterias llamado enterotipo Bact2, hallado en el 4 % de las personas delgadas y con sobrepeso, pero en el 18 % de las personas con obesidad que no tomaban estatinas, un grupo de fármacos hipocolesterolemiantes».

La nota de prensa añade: «Sin embargo, en otros participantes con obesidad del estudio tratados con estatinas, la prevalencia del enterotipo Bact2 nocivo fue significativamente inferior (6 %) que en sus homólogos no tratados con estatinas (18 %) – comparable a los niveles observados en los participantes sin obesidad (4 %). La misma tendencia fue validada en un estudio flamenco con una muestra de 2 000 participantes».

 

Terapia con estatinas

Tal y como se explica en la nota de prensa, las estatinas se usan para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, como la cardiopatía isquémica, y se recetan a más de 200 millones de personas en todo el mundo. «Además de sus efectos hipocolesterolemiantes, las estatinas también tienden a calmar los niveles inflamatorios sistémicos de los pacientes, que pueden estar en parte relacionados con el trastorno de la microbiota intestinal. Los resultados sugieren que las estatinas podrían modular el trastorno de la microbiota intestinal vinculado a la inflamación en los casos de obesidad».

Los resultados sugieren que las estatinas podrían modular el trastorno de la microbiota intestinal vinculado a la inflamación en los casos de obesidad

Los investigadores señalan que los resultados del estudio han de interpretarse con cautela dado que se basan en un análisis transversal del tratamiento y no cronológico. Esto implica que no puede alegarse causalidad en base a estas observaciones, ni tampoco excluir el papel de los factores omitidos de los resultados. Por ejemplo, los participantes que se medican con estatinas pueden haber adoptado un estilo de vida radicalmente saludable después de haber sido diagnosticados con un mayor riesgo de desarrollar una ECM, lo que puede haber impactado su ecosistema intestinal.

En la publicación de «Nature» destacan «que el diseño transversal de nuestro estudio nos impide descartar posibles confusiones por indicación (menor prevalencia de Bact2 resultante de la patología específica que provocó la prescripción de estatinas) o por una dieta asociada al diagnóstico y no tenida en cuenta o cambios del estilo de vida (participantes que adoptan actividades promotoras de la salud y/o moduladoras de la microbiota como complemento de la terapia con estatinas)».

El proyecto METACARDIS (Metagenomics in Cardiometabolic Diseases) se llevó a cabo entre 2012 y 2018. Se centró en la interacción entre la microbiota intestinal, la salud del anfitrión y la ECM.

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