Josep Garre-Olmo, investigador del Institut d’Assistència Sanitària y de l’IDIBGI y coordinador del estudio.

Nuevo estudio sobre la relación entre la depresión y el aumento del riesgo cardiovascular

.

Los trastornos afectivos en general y la depresión en particular son enfermedades muy frecuentes que provocan una gran carga tanto a los pacientes como sus familias y a la sociedad en general. Desde la perspectiva de la atención sanitaria específica para los pacientes con trastornos afectivos, el control de su riesgo cardiovascular también tendría que ser un elemento muy importante a tener en cuenta.

.

IMIM / Investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Girona (IDIBGI), el Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IDIAPJGol) y el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) han dado el pistoletazo de salida al proyecto de investigación “Trastornos efectivos y riesgo cardiovascular en población general: efecto diferencial de los mecanismos fisiopatológicos”.

El estudio tiene como objetivo principal determinar el grado de asociación de varios factores de riesgo cardiovascular y la depresión

Este estudio, liderado por Josep Garre-Olmo, investigador del Instituto de Asistencia Sanitaria y de la IDIBGI, tiene como objetivo principal determinar el grado de asociación de varios factores de riesgo cardiovascular con la incidencia de enfermedades cardiovasculares dependiente de la presencia o ausencia de varios trastornos afectivos como la depresión en la población general. Concretamente, el proyecto se propone aprovechar la existencia de la cohorte poblacional REGICOR que está focalizada en las enfermedades cardiovasculares en la demarcación de Girona para añadir una línea de investigación en trastornos afectivos.

Como objetivos secundarios, el estudio quiere proporcionar datos poblacionales sobre la incidencia, persistencia y remisión de varios trastornos afectivos así como determinar el riesgo asociado dependiendo de varias variables clínicas y sociodemográficas.

El estudio, financiado con 45.688,97€ de una beca competitiva del Plan Estratégico de Investigación e Innovación en Salud 2016-2020 (PERIS) impulsado por el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña, se hará sobre una muestra representativa de la población general de 4.000 participantes. Se prevé que los primeros resultados se puedan dar a conocer a partir del primer trimestre de 2020.

.

Depresión y riesgo cardiovascular

Los trastornos afectivos en general y la depresión en particular son enfermedades muy frecuentes que provocan una gran carga tanto a los pacientes como sus familias y a la sociedad en general. Las estimaciones epidemiológicas indican que la prevalencia de vida se sitúa al 14,6% en países de ingresos elevados y al 11,1% en países con bajos ingresos y que más de 300 millones de personas las sufren en el mundo.

Los trastornos afectivos en general y la depresión en particular son enfermedades muy frecuentes que provocan una gran carga tanto a los pacientes como sus familias

De acuerdo con las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud la depresión se convertirá en la segunda causa de pérdida de años de vida ajustados por discapacitado. Por su parte, las enfermedades cardiovasculares (MCV) representan una importante carga de enfermedad a nivel mundial, y son la primera causa de mortalidad y de gasto de recursos sanitarios y sociales a nivel global. Para hacer frente, las principales estrategias de prevención son la promoción de estilos de vida saludables (actividad física regular y dieta rica y variada).

Teniendo en cuenta la asociación entre depresión y MCV, desde una perspectiva poblacional, la atención a la salud mental tendría que acontecer también una estrategia de prevención adicional para hacer frente a las MCV. Asimismo, desde la perspectiva de la atención sanitaria específica para los pacientes con trastornos afectivos, el control de su riesgo cardiovascular también tendría que ser un elemento muy importante a tener en cuenta.

A pesar de que la actividad física regular y el mantenimiento de una dieta saludable son probablemente las formas más importantes para prevenir la enfermedad cardiovascular, el estado de salud mental puede proporcionar una estrategia preventiva adicional contra el riesgo de las MCV. Este conocimiento tendría que servir de punto de partida para ampliar la investigación en este ámbito porque en último término, se puedan desarrollar estrategias preventivas y terapéuticas que disminuyan el riesgo de MCV de los pacientes con trastornos afectivos.

.