“Europa tiene que entender”

Toma de la Bastilla en 1789

Símbolos y razones, desde la Revolución francesa

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“Castigar a los opresores de la libertad es clemencia, perdonarlos es barbarie”, dijo Maximilien Robespierre. Muchas voces se han alzado desde el viernes 13, día de los atentados en París. Algunas rotas y con la impotencia de las lágrimas, otras claras y contundentes como la de François Hollande.

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"Europa tiene que entender", aseguraba el primer ministro francés, Manuel Valls
“Europa tiene que entender”, aseguraba el primer ministro francés, Manuel Valls

Eva Serra /  La Torre Eiffel se vistió ayer con los colores de la bandera francesa tras haber permanecido dos días de luto. Flores de todo tipo y notas en varios idiomas en muchos rincones de París convertían a la capital de la luz en un sombrío mausoleo teñido de incomprensión. Miles de mensajes se agolpaban en las redes para demostrar rechazo, dolor, solidaridad, indignación. Frases escritas con tizas blancas se estampaban en los suelos de Francia. Comunicados de condolencia y repulsa se publicaban en universidades, instituciones, empresas, medios de comunicación, blogs… Artistas, periodistas, ciudadanos, políticos, empresarios, deportistas… mostraban también sus voces y su repulsa ante semejante acto de criminalidad. La Marsellesa es estos días es el canto de todos, el himno de la unidad sin fronteras ni estados. Símbolos frente a la barbarie. Pero hace falta algo más.

Ayer, en su discurso ante el congreso extraordinario —la Asamblea Nacional y el Senado—el presidente François Hollande anunció un cambio drástico de la Constitución francesa para defender a un país que, declaró, “está en guerra”. Su voz reclama más margen y más competencias al Ejecutivo para situaciones de excepción como esta. Por el momento, 115 agentes de seguridad están movilizados en Francia contra el yihadismo, la pasada noche se han producido más de 128 nuevas redadas. Su objetivo es detener a Salah Abdeslam, el octavo terrorista que participó en los ataques y que huyó tras estos así como garantizar, en la medida de lo posible, la seguridad ciudadana expuesta a nuevas acciones terroristas. “Europa tiene que entender”, aseguraba el primer ministro francés, Manuel Valls en declaraciones a la emisora de radio France Inter. “La Unión Europea debe comprender que esta es una lucha que concierne a Francia pero también de Europa”.

François Hollande, y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry se reúnen hoy con la intención de fortalecer su cooperación militar contra el autodenominado Estado Islámico, un régimen de terror que asola cualquier rincón occidental pero que también azota países como Irak, Israel, India, Turquía, Túnez, Kuwait, Somalia o Siria. Su escalada global no presenta freno alguno, tampoco frente a sus propios conciudadanos y un gran Por qué se dibuja en cualquier parte del Planeta. El fanatismo nunca sabe responder a esta pregunta, en ninguna de sus acepciones o reivindicaciones, el fanático simplemente actúa movido por el odio, por la sinrazón, transita por este abismo al que está dispuesto a saltar pero llevándose a otros tantos por delante, esa es su génesis. No podemos, desde nuestra cultura europea, seguir preguntando por qué, puesto que no hay respuesta racional. Y Europa, “tiene que entender”.

Cuando en 1789 se tomó la Bastilla comenzó un arranque simbólico que significó el inicio de una Revolución, no solo de la francesa sino de todo el continente europeo puesto que marcó el final del feudalismo y el inicio de libertades. No se hizo con banderas de paz, hubo de fraguarse con grandes dosis de violencia y con muchos episodios sangrientos pero ninguna revolución ha sido posible en la historia sin el uso de la fuerza. De ella manaron los principios de los que hoy todos disfrutamos: la razón, la igualdad y la libertad, unos derechos a los que nadie estaría dispuesto a renunciar pese a que a veces tengan matices de interpretación, pero esa es otra historia. Ahora nos ocupa una amenaza indiscriminada y severa a la que cualquier ser humano, viva donde viva, sea como sea, crea lo que crea, está expuesto y es vulnerable. El ejército de DAESH cuenta con unos 20.000 hombres, nosotros somos más y nuestra razón pesa más que su fanatismo. Nuestros derechos se conquistaron con sangre, no podemos perderlos. Europa tiene que entender.

Con todo nuestro pésame y solidaridad a los franceses, a los amigos y a los familiares de las víctimas.

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