Imagen: Fundación Bosch i Gimpera (FBG)

Agricultura 2.0: drones y análisis de datos

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La agricultura, una de las actividades económicas, sociales y ambientales más esenciales y antiguas del ser humano, se ha incorporado ya al número de sectores que se benefician del big data y del análisis de datos. En este contexto, el grupo de investigación de Ecofisiología de Cultivos Mediterráneos de la Universidad de Barcelona trabaja en el desarrollo de tecnologías que evalúen el comportamiento de las plantas.

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UB / “Hacemos elaboraciones estadísticas y de software con el objetivo de extraer de una manera cómoda el máximo de información relevante de las plantas”, explica el Dr. Josep Lluís Araus, jefe del grupo de investigación.

A través de plataformas aéreas, tales como drones equipados con diferentes sistemas de teledetección, el grupo puede evaluar el crecimiento y el comportamiento de un cultivo ante diversos factores como enfermedades, condiciones de sequía, presencia de elementos contaminantes o ausencia de fertilizantes, entre otros.

En un futuro no muy lejano también será posible predecir el comportamiento de las plantas a partir de su información molecular

“Contamos con distintos tipos de sensores, que incorporamos a nuestros drones. Los sensores térmicos, por ejemplo, permiten visualizar la temperatura de las plantas; cuanto mejor está una planta hídricamente, más fría está”, afirma el investigador.

Actualmente el grupo trabaja en el desarrollo de parámetros mucho más acotados que permitan contar el número de espigas de un cultivo y calcular la productividad potencial que tendrá ese año. “De esta manera se podrá prever el precio que tendrá el producto en el mercado, lo cual generará un interés económico evidente”, explica el Dr. Araus.

En un futuro no muy lejano también será posible predecir el comportamiento de las plantas a partir de su información molecular, lo cual tendrá un impacto muy positivo en la mejora genética de los cultivos. “Para alcanzar esta meta será necesario establecer una relación clara entre el ADN de la planta y su comportamiento ante factores ambientales normales en el campo. Estudiar este comportamiento –lo que se entiende por fenotipado– permitirá superar el cuello de botella que actualmente limita la mejora genética de los cultivos”, concluye el investigador.

El grupo de investigación ha colaborado tanto con instituciones nacionales e internacionales como con empresas de ámbito mundial productoras de semillas y de variedades vegetales, empresas de productos fitosanitarios y explotaciones agrícolas para la monitorización integral de cultivos, fenotipado de plantas, cambio climático y contaminación.

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