Evaluar por competencias o por incompetencias

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El 3 de mayo de 2006, y con la entrada de la LOE, también lo hizo algo muy vigente, la evaluación por competencias. Las leyes posteriores las han mantenido como un mantra de mejora y progresismo, como una gran innovación aunque su origen se dio en Estados Unidos durante 1958. En la National Defense Eduaction Act se elaboró toda una serie de competencias que todo buen norteamericano debía adquirir para que la nación avanzara en positivo. Pero la pregunta clave es, ¿qué significa evaluar por competencias?

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista @DAVIDRABADA

No hay una definición única de competencia. José Antonio Marina, y en su libro El Bosque Pedagógico y cómo salir de él, dio con una de muy extendida que dice que son recursos que permiten a los individuos tener una buena vida y a las sociedades funcionar bien en un entorno que plantea problemas complicados. En la práctica evaluar por competencias significa dar prioridad a las habilidades del alumno, su saber hacer, en detrimento de sus conocimientos causales, saber porqué se hace. Con esta argucia la política educativa impuso un nuevo modelo educativo en donde se priman más las habilidades del alumno que no tanto la transmisión de conocimientos en cada especialidad. De hecho, y entre 1990 y 2015, nuestro sistema educativo ha ido perdiendo su papel en la transmisión de conocimientos por el de competencias.

Dado el contexto anterior, muchos docentes, y cumpliendo la ley, desciframos el nivel de cogniciones de nuestros alumnos a través de la habilidad en expresarlos. Con ello ya no debemos potenciar los conocimientos memorísticos sino el saber hacer de nuestros zagales. Así lo escrito ya no es la herramienta para evaluar, sino que lo son más las actividades y observaciones en el aula, algo que siempre se ha hecho. Por mi parte creo que hay que promover la cultura del esfuerzo en todo ello para ser competentes con o sin competencias.

Lo escrito ya no es la herramienta para evaluar, sino que lo son más las actividades y observaciones en el aula, algo que siempre se ha hecho

Así, y durante las actividades de clase, es harto importante que no les demos la solución a la primera demanda, él o ella pueden aprender mucho más si los dejamos unos minutos solos ante el peligro, y eso ya era competencial antes de las competencias. Uno no querría algo mascado y digerido para su boca, o usted come así. Con las soluciones de los deberes, ejercicios y exámenes ocurre lo mismo, mis adolescentes deben masticarlos y asimilarlos por sí mismos y no recibirlos ingeridos y vomitados por mi. Indico en este sentido el juego de espabila aplicado a mis adolescentes de primer ciclo en donde estos no pueden preguntar nada durante la realización de una actividad. Ellos mismos deben correr con el riesgo de equivocarse y luego, terminado el juego, preguntarme y anotar sus errores. Con ello sólo pretendo potenciar su autonomía, su capacidad investigadora y lo más importante, que aprendan por si mismos. Samuel Smiles decía.

<< Quien no comete errores no realiza descubrimientos >>

En cuanto a la corrección de sus exámenes observo su capacidad para desarrollar y responder las preguntas propuestas, sintaxis y ortografía incluidas. A menudo no responden nada coherente y suspenden repetidamente, es decir, no saben hacer. Es entonces, y en secundaria, cuando considero otras vías de evaluación bajo el esfuerzo. A pesar de ello y de mis repescas, muchos suspenden y sus padres me piden entrevista. Las frases con estos progenitores se repiten año tras año.

<< Es que se lo sabía aunque respondió mal. Es que mi hijo estudia mucho, ¿sabe? – sólo estudiaba el día antes – Ayer se encerró toda la tarde para este examen. Además yo se lo pregunté y se lo sabía todo. No comprendo que le ha ocurrido a mi Jose >>

Si un médico respondió erróneamente a sus exámenes pero al suponer que sabía hacer se le aprobó por competencias, ¿usted querría ser su paciente? Con los exámenes preparamos el futuro personal y profesional del estudiante, no el perdón de sus pecados. La educación persigue un objetivo muy claro, preparar a los chavales para el mundo adulto, es decir, crear personas responsables, profesionales expertos y psiques fuertes, algo fundamental para ampliar la felicidad competencial fast food que muchos pedagogos desean en el aula en sustitución del conocimiento. Estos expertos hablan que la educación por competencias permite que los alumnos sean felices en el aula.

Platón decía que la felicidad residía en la privación, es decir, lo que más se trabaja más se valora. Si un púber ha vivido bajo la excesiva protección de sus educadores, jamás devendrá competente ni sabrá valorar el esfuerzo

Platón decía que la felicidad residía en la privación, es decir, lo que más se trabaja más se valora. Si un púber ha vivido bajo la excesiva protección de sus educadores, jamás devendrá competente ni sabrá valorar el esfuerzo. Sin éste no hallará ni recompensa alguna ni el valor de la fugaz felicidad, sólo vivirá en una eterna y nula resiliencia. En ello la evaluación por competencias puede ayudar si se entienden como herramientas educativas y no como imposiciones por ley. En fin, es muy importante que los escolares aprendan de sus errores para saber hacer con conocimiento de causa. Y en eso yo me repetía hasta la saciedad.

<< Cuanto más os equivoquéis más aprenderéis, cuanto más redactéis, mejor escribiréis >>

El problema de ello era que muchos apenas leían, si es que sabían. A ello debemos dedicar el próximo apartado.

Este artículo forma parte de una serie titulada “Fracaso escolar o fracaso político“, a cargo de nuestro colaborador, David Rabadà.

Entrega anterior: La importancia de la lectura en educación (26)

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