Contando con esta información genética crucial, los médicos pueden asegurar con una certeza razonable que los embriones depositados en el útero son candidatos muy adecuados a un embarazo sano.

El análisis embrionario podría evitar la transferencia de enfermedades hereditarias

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Investigadores de la UAB participantes en el estudio.

Un nuevo método de cribado genético desarrollado por un equipo de científicos catalanes permite controlar todas las fases del desarrollo infantil empezando por la fase embrionaria antes de su implantación en el útero para mejorar la posibilidad de dar a luz un bebé sano.

Las mujeres modernas más formadas suelen prestar más atención a sus estudios y a su carrera profesional que en las generaciones anteriores. Puede que pasen más años en la universidad y subiendo posiciones en el entorno corporativo tras su graduación. Muchas se casan y tienen hijos a mayor edad que antes.

Al envejecer, las mujeres pierden fertilidad en sus ovarios, pero la genética puede desempeñar una función en este sentido. Las anomalías genéticas pueden afectar a la capacidad de crecimiento de un embrión y provocar abortos de repetición.

La ciencia es capaz de ayudar a mujeres con problemas reproductivos mediante tratamientos contra la infertilidad, entre los que se incluye la fertilización in vitro. Además, un progreso científico recién descubierto permite garantizar la salud del bebé y que no heredará enfermedades genéticas. Este procedimiento se ha denominado Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP).

El DGP permite estudiar aneuploidías (una cantidad distinta de cromosomas a la normal), relacionadas directamente con los abortos. En concreto, la hibridación genómica comparada (CGH) es un procedimiento común que permite estudiar todos los cromosomas al mismo tiempo.

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Implante de embriones

La CGH se suele administrar a mujeres que se han sometido a una fertilización in vitro, pues permite la observación del desarrollo de un embrión a partir de la fase de ocho células. Si el médico está seguro de que el embrión no corre riesgo de contraer enfermedades graves, se implanta con seguridad en el útero.

Mapa citogenético o cariograma de una niña antes de nacer, resultado de una amniocentesis.

En su tesis doctoral, Mariona Rius de la Unidad de Biología Celular y Genética Médica de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB, España) desarrolló una variante rápida de la CGH que permite estudiar todos los cromosomas de las células embrionarias en mucho menos tiempo. El interés de este método nuevo reside en que no es necesario congelar el embrión analizado.

En un embrión genéticamente sano, deben existir dos cromosomas por cada uno de los 22 tipos de cromosomas, así como un par de cromosomas XX femeninos o XY masculinos. La presencia de más de dos cromosomas puede provocar defectos en los embriones. Este problema puede provocar que el embrión sea incapaz de implantarse y desarrollarse o a un aborto.

Contando con esta información genética crucial, los médicos pueden asegurar con una certeza razonable que los embriones depositados en el útero son candidatos muy adecuados a un embarazo sano. La tasa de implantación de los embriones transferidos mediante el método CGH es del 60%.

Hasta ahora ha sido eficaz en una pareja en la que el hombre era portador de dos translocaciones cromosómicas. En concreto, en tres ciclos consecutivos de fertilización in vitro se implantó en la mujer un embrión sin anomalías cromosómicas, actualmente en el tercer trimestre de embarazo.

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