«Evitemos la pesca fantasma»

Esta iniciativa, impulsada por la UB y la Dirección General de Pesca y Asuntos Marítimos de la Generalitat de Cataluña, ha recuperado desde 2009 un total de 150 artes de pesca abandonadas en el litoral catalán. / UB

El proyecto realiza 34 extracciones de artes de pesca perdidas en el litoral catalán

 

Cada año se vierten en el Mediterráneo cerca de 3.000 toneladas de residuos, y alrededor del 10 % son artes de pesca perdidas o abandonadas en los fondos marinos. El efecto que causan estos utensilios de pesca —el fenómeno de la pesca fantasma— es otra amenaza más para la biodiversidad de los ecosistemas marinos, hoy gravemente amenazados por la contaminación, el cambio climático, la pesca, las especies invasoras y la sobrefrecuentación, entre otros factores.

 

En ese contexto, la campaña más reciente del proyecto «Evitemos la pesca fantasma» ha realizado en el último año 34 operaciones de extracción que han conseguido rescatar 32 utensilios de pesca —una superficie de más de 1.900 metros cuadrados— abandonados en los fondos marinos del litoral catalán.

Los investigadores Bernat Hereu y Júlia Ortega, de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (UB-IRBio) de la UB.

Este proyecto, centrado en conservar un patrimonio natural de riqueza extraordinaria, ha realizado desde 2009 un total de 66 extracciones en la costa catalana, lo que ha supuesto recuperar 150 utensilios de pesca en total. Bajo la dirección científica de Bernat Hereu, profesor de la Facultad de Biología y miembro del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (UB-IRBio) de la Universidad de Barcelona, la iniciativa ha tenido el apoyo de la Dirección General de Pesca y Asuntos Marítimos de la Generalitat de Cataluña.

 

Redes abandonadas que atrapan la vida marina

Las artes de pesca perdidas (APP) en los fondos marinos son trampas mortales para la biodiversidad. «Este es un fenómeno habitual en el litoral que causa un efecto de pesca constante y recurrente en la vida marina. Esta captura fantasma puede alargarse semanas —incluso años— y afectar también a especies protegidas, como el coral rojo», detalla Hereu, del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales UB.

Los trasmallos, las redes de cerco, las nasas, los palangres y los sedales fueron los principales utensilios de pesca recuperados de los fondos marinos durante la última campaña, iniciada en octubre de 2019. Los hábitats marinos formados por arena, roca y coralígeno fueron los más afectados por esta problemática medioambiental, y las consecuencias más severas se documentaron en las comunidades de moluscos, algas, artrópodos, poríferos, briozoos y cnidarios.

Los trasmallos, las redes de cerco, las nasas, los palangres y los sedales fueron los principales utensilios de pesca recuperados de los fondos marinos durante la última campaña.

La captura pasiva de organismos que mueren enredados en las artes de pesca no es el único efecto de los útiles pesqueros en los hábitats marinos. También erosionan los fondos oceánicos, ahogan las comunidades biológicas, introducen contaminantes en el medio y pueden ser vectores de especies invasoras. En paralelo, generan pérdidas económicas para el sector pesquero —hay que reemplazar el material perdido— y son un riesgo potencial para la seguridad de las embarcaciones, el tráfico marítimo y los usuarios de las actividades acuáticas.

 

Científicos, pescadores y gestores con un objetivo compartido

En 2018 se presentó el primer protocolo elaborado en Cataluña para retirar las redes y las artes de pesca —deportivas y artesanales— enrocadas en los fondos marinos. Este protocolo, dirigido por el profesor Bernat Hereu, está coordinado por Joan Ylla, jefe del Servicio de Control y Acción Marítimos de la Dirección General de Pesca y Asuntos Marítimos de la Generalitat de Cataluña.

En 2018 se presentó el primer protocolo elaborado en Cataluña para retirar las redes y las artes de pesca —deportivas y artesanales— enrocadas en los fondos marinos

«Evitemos la pesca fantasma» ha permitido consolidar y mejorar la aplicación de dicho protocolo de actuación con diversos actores y entidades participantes, y caracterizar la cantidad y los tipos de APP de las costas catalanas. Una vez conocido el aviso sobre la presencia de —por ejemplo— una red enrocada en los fondos marinos, se determina la ubicación exacta mediante un robot submarino dirigido no tripulado (ROV). Con el apoyo de material gráfico, se elabora un primer diagnóstico de la red (estado de conservación, grado de recubrimiento por organismos, etc.) que permitirá la toma de decisiones posteriores.

La colaboración de pescadores, gestores y entidades con los científicos es decisiva para luchar contra las consecuencias medioambientales de los utensilios de pesca perdidos en el medio marino. / UB

Las operaciones de extracción segura son llevadas a cabo por buzos profesionales —en las dos últimas campañas, de las empresas Deltasub y Mésdemar— bajo la gestión de la Dirección General de Pesca de la Generalitat, las unidades subacuáticas de los Mossos y los agentes rurales, y el asesoramiento científico de los expertos de la UB-IRBio. Después de separar las redes del sustrato, se atan con bridas a globos que llenan de aire para que floten hasta la superficie. Una vez en tierra, el equipo científico documenta la presencia de organismos en los utensilios recuperados para valorar su impacto medioambiental.

Esta lucha contra el impacto de las APP en el medio marino ha tenido la colaboración decisiva de las cofradías de pescadores —en especial, de muchos pescadores artesanales que han colaborado activamente en la detección y extracción de artes de pesca perdidas—, así como de centros de inmersión y entidades como la Federación Catalana de Actividades Subacuáticas (FECDAS).

Esta lucha contra el impacto de las APP en el medio marino ha tenido la colaboración decisiva de las cofradías de pescadores, en especial, de muchos pescadores artesanales

«En este proyecto, es imprescindible el trabajo coordinado entre científicos, pescadores, agentes locales y Administración (agentes forestales, Mossos, buzos profesionales) para poder minimizar el impacto de las artes de pesca perdidas en nuestras costas», detalla la investigadora Julia Ortega (UB-IRBio).

En el año 2020, «Evitemos la pesca fantasma» también tiene el apoyo de la Fundación Biodiversidad (Ministerio para la Transición Ecológica y Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente), a través del programa Pleamar del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP). Entre los retos de futuro más inmediatos, el proyecto quiere mejorar el proceso detección de artes abandonadas y la implicación social en él, además de crear una base de datos pública —actualizada y georreferenciada— sobre las APP y de potenciar al máximo la sensibilización de la ciudadanía ante una grave problemática medioambiental que afecta a la biodiversidad marina.

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