La variedad de los alimentos que distinguen a cada país es un factor que complica la labor de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA), que consiste en evaluar los compuestos beneficiosos y las sustancias perjudiciales que se consumen.

La dieta europea a escrutinio científico

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El risotto italiano, la paella española y el asado británico tradicional de domingo (compuesto por carne, patatas y verduras asados) son sólo una muestra de platos nacionales representativos y de la diversidad europea que está siendo estudiada por un equipo de científicos. Este equipo se ha propuesto descubrir los distintos contaminantes alimentarios a los que quedan expuestos los ciudadanos europeos y modificar los hábitos nutricionales para mejorar la salud.

La variedad de los alimentos que distinguen a cada país es un factor que complica la labor de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA), que consiste en evaluar los compuestos beneficiosos y las sustancias perjudiciales que se consumen.

El Dr. Jean-Luc Volatier, experto en estadística, coordina el proyecto financiado con fondos europeos TDS Exposure («Total Diet Study Exposure») y dirige el Departamento de Apoyo Científico a las Evaluaciones de Riesgo de la agencia de seguridad alimentaria francesa ANSES. En su opinión: «El problema reside en la carencia de una metodología europea común. El objetivo del proyecto pasa por desarrollar una red [mediante la que obtener datos de distintos países europeos] que sirva para comparar la exposición a nutrientes y contaminantes como metales pesados o restos de plaguicidas.»

Esta labor ha estado hasta ahora fuera del alcance de la comunidad científica dado que los datos de cada país son heterogéneos e incluso en algunos países de Europa oriental no se registran en absoluto. El Dr. Volatier añadió: «Contar con datos de exposición comparables aumenta la calidad de las evaluaciones de riesgo y permite adaptar y mejorar las normativas». Además la ciudadanía europea se beneficiaría de forma indirecta de este tipo de investigación.

Varios expertos de alto nivel han aportado su opinión al respecto. Francesco Cubadda, toxicólogo del Instituto Superior de Salud (ISS) de Roma (Italia), explicó que: «Para evaluar el nivel de contaminación por sustancias químicas peligrosas de cada dieta nacional es preciso evaluar previamente la dieta completa de un país y después obtener muestras con las que reconstruir la arquitectura del consumo de alimentos. Tras analizar todas estas muestras y determinar la concentración media de las sustancias químicas que contienen, es posible combinar los datos obtenidos y determinar la exposición y el riesgo asociado al consumo medio.»

Los datos recabados por el proyecto también proporcionarán una fuente de información valiosa para especialistas en nutrición como Julia Wärnberg, del Instituto Karolinska (Suecia), que aclaró lo siguiente: «Estos estudios poseen un efecto multidisciplinario. Los estudios de dietas completas son valiosos para los nutricionistas puesto que aportan datos fiables sobre nutrientes y contaminantes poco estudiados a las investigaciones deicadas a los efectos en la salud de distintos patrones dietéticos. Por ejemplo, las bases de datos modernas sobre la composición de los alimentos no incluyen metales como el mercurio y por tanto no permiten sopesar adecuadamente este tipo de peligros en las recomendaciones que se emiten.»

Miquel Porta, profesor de epidemiología de la Universidad de Barcelona (España), también califica el proyecto de «necesario» y lógico. Entiende que los resultados de proyectos como TDS Exposure podrían mejorar la forma en la que se realizan los controles y garantizar que la población quede expuesta a la mínima cantidad posible de sustancias perniciosas. Concluyó: «La presencia de contaminantes como las dioxinas y otros compuestos organoclorados [como los plaguicidas] en la cadena alimentaria nos avisa de que los controles realizados por las administraciones y las empresas alimentarias resultan ineficientes y que nos enfrentamos a un problema sistémico que afecta a los alimentos, la agricultura y el medio ambiente».