Este trabajo permitirá lograr una base de datos pública para que consumidores y profesionales se mantengan informados sobre distintos peligros.

Ayuda científica española para distinguir explosivos peligrosos

.

Determinar si un dispositivo sospechoso es explosivo o no es una fuente común de quebraderos de cabeza para las fuerzas de seguridad representadas en el cine, pero en el mundo real la policía necesita también saber con rapidez si un líquido incautado es peligroso o no. Ahora un grupo de químicos españoles ha desarrollado un método que ofrece una solución.

Preparación de un explosivo.

Gracias a dicho método, desarrollado por el grupo de químicos de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), es posible determinar la composición química de líquidos, lo que a su vez significa que la policía puede declararlos seguros o potencialmente explosivos. Este método nuevo ofrece a las jueces pruebas científicas concluyentes sobre la naturaleza de los líquidos sometidos a juicio.

Muchas de las muestras de líquidos confiscados analizadas contenían sustancias peligrosas para la salud como el metanol y el ácido bórico. Hasta ahora se habían dedicado muchos medios a la detección de explosivos de alta potencia, como el TNT, pero apenas para los de potencia menor, aunque también pueden ser peligrosos.

Las fuerzas de seguridad de Europa confiscan cada año toneladas de sustancias pirotécnicas en principio destinadas a la fabricación de fuegos artificiales de baja potencia, pero siempre existe el peligro de que estas mismas sustancias caigan en manos de grupos violentos.

Para desarrollar su método, el equipo combinó cuatro técnicas comunes en los laboratorios. Por una parte, combinaron dos técnicas espectroscópicas (raman e infrarroja), que se pueden llevar a cabo con dispositivos portátiles en aeropuertos, aduanas u oficinas portuarias. Por otra, para determinar qué elementos presenta la muestra, emplearon un detector de energía dispersiva (EDS), al que se suman las imágenes que proporciona un microscopio electrónico de barrido (SEM).

«Con la técnica SEM-EDS se visualiza cómo se distribuyen y agrupan los elementos en la muestra. Por ejemplo, el calcio con el azufre sugiere la presencia de un sulfato de calcio», explicó Kepa Castro, investigador de la UPV/EHU y autor principal del estudio. «Al cruzar los datos de las cuatro técnicas podemos corroborar o confirmar los resultados.»

.

Cinco muestras de líquidos confiscados

Para validar el método los científicos lo han aplicado sobre cinco muestras de líquidos confiscados, sobre todo destinadas a fuegos artificiales de baja potencia. Alcoholes como el metanol se emplearon para solubilizar compuestos, un resultado sorprendente debido a la elevada toxicidad del compuesto para los seres humanos (causa acidosis y ceguera) y su uso está restringido en muchos países.

Símbolo de explosivo.

En otro de los líquidos también se detectó ácido bórico, una sustancia incorporada recientemente a la lista de las «altamente preocupantes» del Reglamento REACH (registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas) de la Unión Europea. Estos ácidos pueden afectar de forma negativa a la función reproductora humana.

REACH entró en vigor el 1 de junio de 2007 para mejorar la protección de la salud humana y la del medio ambiente mediante una identificación mejor y más rápida de las propiedades intrínsecas de las sustancias químicas y además mejorar la innovación y la competitividad de la industria química en la Unión Europea.

El Reglamento REACH otorga más responsabilidad a los actores industriales a la hora de gestionar los riesgos de las sustancias químicas y proporcionar información sobre la seguridad de las sustancias.

Los fabricantes e importadores han de reunir información sobre las propiedades de sus sustancias químicas que permitan un transporte seguro, y además registrar la información en una base de datos central gestionada por la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) en Helsinki (Finlandia).

La agencia actúa como eje central del sistema REACH pues gestiona las bases de datos necesarias para que el sistema siga en marcha además de coordinar la evaluación en profundidad de sustancias químicas sospechosas. Este trabajo permitirá lograr una base de datos pública para que consumidores y profesionales se mantengan informados sobre distintos peligros.

La idea subyacente a REACH ha sido dar con una solución a la enorme cantidad de sustancias peligrosas que se han fabricado y distribuido en el mercado europeo. La Comisión Europea Observó que existía un déficit informativo sobre estas sustancias y los riesgos que presentaban para la salud humana y para el medio ambiente.

Share