Factores epigenéticos predicen la gravedad de la COVID-19

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Un artículo publicado en EBioMedicine demuestra que la dotación epigenética de cada persona influye en la severidad de la COVID-19. Las modificaciones suceden principalmente en genes asociados con una excesiva respuesta inflamatoria y en genes que reflejan una tendencia general a tener peor estado de salud.

 

UB / La COVID-19, causada por la infección del virus SARS-CoV-2, ha cambiado las pautas de conducta de la humanidad desde el momento en que se ha convertido en una pandemia de alcance mundial. Hasta la fecha, más de 136 millones de personas han sufrido la enfermedad y, de estas, más de 2,9 millones han perdido la vida. Los síntomas de la infección varían mucho, desde individuos que no presentan ninguna sintomatología clínica hasta los que necesitan ingreso en la UCI con respiración asistida de urgencia.

Actualmente, aún se desconocen en gran parte qué factores son responsables de este abanico tan diverso de cuadros clínicos. Un artículo publicado hoy en EBioMedicine —revista hermana de The Lancet para hallazgos de laboratorio— demuestra que la dotación epigenética de cada persona influye en la severidad de la COVID-19.

El trabajo demuestra que la dotación epigenética de cada persona influye en la severidad de la COVID-19

El trabajo lo han llevado a cabo los equipos que lideran Manel Esteller, catedrático del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la UB, director del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras (IJC) y profesor de investigación ICREA, y Aurora Pujol, también profesora ICREA y jefa del Grupo de Enfermedades Neurometabólicas del IDIBELL.

Dado el elevado número de personas infectadas por el virus que han saturado todos los sistemas sanitarios del mundo, habría que tener formas de predecir con antelación si la infección en un individuo determinado requerirá hospitalización o simplemente podrá controlarse de manera ambulatoria.

Por ahora se sabe que la edad avanzada y la coexistencia de otras patologías (cardiovasculares, obesidad, diabetes, defectos inmunitarios) se asocian a una infección más grave. ¿Pero qué ocurre con el resto de la población? Esta es la pregunta que se plantearon los investigadores: «Para hacer la investigación decidimos estudiar más de cuatrocientas personas que habían dado positivo en el test de COVID-19 y que no pertenecían a ninguno de los grupos de riesgo, y analizamos su material genético en función de si no habían tenido síntomas, o habían sido muy leves, o si, en cambio, habían requerido asistencia respiratoria y habían sido ingresadas ​​en el hospital», explica Manel Esteller.

El catedrático de Genética Manel Esteller i la investigadora del IDIBELL Aurora Pujol. / UB

«Los resultados del estudio —continúa el investigador— muestran que existen variaciones epigenéticas en los interruptores químicos que regulan la actividad del ADN en los positivos por el virus que desarrollaron COVID-19 grave». Estas modificaciones suceden principalmente en genes asociados con una excesiva respuesta inflamatoria y en genes que reflejan una tendencia general a tener peor estado de salud. «Cabe destacar que el 13 % de la población mundial presenta esta firma epigenética (EPICOVID); por tanto, es la población de máximo riesgo por la que deberemos tener una preocupación especial», concluye Esteller.

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