Felipe II prohíbe estudiar en el extranjero

Felipe II por Sofonisba Anguissola, 1565 (Museo del Prado) / Wikimedia

El 22 de noviembre de 1559 se publicaba en Aranjuez la Pragmática del rey Felipe II que prohibía a los estudiantes castellanos cursar estudios en universidades extranjeras. Nueve años después, en 1568, la prohibición se hizo extensiva a los estudiantes de la Corona de Aragón.

 

CV / Tres años antes, el 16 de enero de 1556, su padre, el emperador Carlos V, había abdicado en Yuste en su hijo como rey de España, que comprendía los dominios peninsulares y de ultramar de Castilla, la Corona de Aragón y sus posesiones en Italia, y los territorios de Flandes y el Franco Condado. El resto de posesiones continentales de los Habsburgo, así como el cetro imperial, recayeron en el hermano de Carlos V, Fernando I. El nuevo rey, Felipe II, con 28 años por entonces, residía en aquellos tiempos en Inglaterra, donde ejercía como rey consorte por su matrimonio con María I Tudor, a la sazón su tía. Hasta 1558 residió todavía principalmente en Inglaterra, ocupado en reconducirla hacia el catolicismo, tras la muerte en 1558 de su esposa y la consiguiente pérdida de su condición de rey consorte, se instaló definitivamente en España. La Pragmática que hoy nos ocupa fue pues de las primeras medidas que adoptó una vez definitivamente instalado en España.

Así decía en uno de sus fragmentos:

Porque somos informados que, como quiera que en estos nuestros Reinos hay insignes Universidades y Estudios y Colegios donde se enseñan y aprenden y estudian todas artes y facultades y ciencias, en las cuales hay personas muy doctas y suficientes en todas ciencias que leen y enseñan las dichas facultades, todavía muchos de los nuestros súbditos y naturales, frailes, clérigos y legos, salen y van a estudiar y aprender a otras Universidades fuera de estos Reinos, de que ha resultado que en las Universidades y Estudios de ellas no hay el concurso y frecuencia de estudiantes que habría, y que las dichas Universidades van de cada día en gran disminución y quiebra; y otrosí, los dichos nuestros súbditos que salen fuera de estos Reinos, allende el trabajo, costas y peligros, con la comunicación de los extranjeros y otras Naciones, se distraen y divierten, y viven en otros inconvenientes; y que ansimesmo la cantidad de dineros que por esta causa se sacan y se expenden fuera de estos Reinos es grande, de que al bien público de este Reino se sigue daño y perjuicio notable(…)

(…) Lo cual todo queremos que se guarde y cumpla y efectúe en todas las Universidades y Estudios y Colegios fuera de estos Reinos, excepto en las Universidades y Estudios que son en los nuestros Reinos de Aragón, Cataluña y Valencia, a los cuales no se extiende ni entiende lo contenido en esta ley; ni con los colegiales del Colegio de los españoles del Cardenal Don Gil de Albornoz en Bolonia que son o fueren y estuvieren de aquí en adelante en el dicho Colegio; ni con los naturales de estos Reinos que están y residen en Roma por otros negocios, si en la Universidad de Roma quisieren aprender, oír y estudiar; ni con nuestros súbditos y naturales de estos Reinos que residen y residieron en nuestro servicio en la ciudad de Nápoles; y ansimesmo no se entiende en los que en la Ciudad de Coimbra del Reino de Portugal tienen y tuvieren cátedras, o lean o leyeren por salario público”.

Lo más curioso del caso es que, al menos a juzgar por el texto, se diría que la preocupación fundamental de Felipe II era de naturaleza económica; lo que hoy en día llamaríamos «fuga de capitales»

Lo más curioso del caso es que, al menos a juzgar por el texto, se diría que la preocupación fundamental de Felipe II era de naturaleza económica; lo que hoy en día llamaríamos «fuga de capitales». Y lo curioso es que no parece que fuera esta una cuestión que le fuera a preocupar lo más mínimo a lo largo de su reinado en otros temas económicos de muchísima mayor cuantía, que por cierto acabaron arruinando a la Corona y al país. No, sin duda el problema lo tenemos en la alusión a que los estudiantes en el extranjero “se distraen y divierten”.  Aunque en realidad tampoco era exactamente esto, al menos en su sentido actual. El problema era que estos estudiantes entraran en contacto con doctrinas y pensamientos que desde la ortodoxia católica se consideraban heréticos, y con sus derivaciones científicas y modernizadoras. En definitiva, podríamos decir que era una ley anti-Erasmus, porque coincide con la época en que Erasmo de Rotterdam estaba influyendo con su magisterio en toda Europa. En este sentido, no deja de ser un desagravio que los actuales programas de cooperación universitaria internacionales lleve el nombre de este distinguido humanista, que por cierto, tampoco era ni luterano ni calvinista.

Felipe II estaba asistiendo al fracaso de su obra en Inglaterra. A María Tudor la había sucedido por su hermanastra Isabel I, que ya por entonces se estaba empleando a fondo en combatir el catolicismo e implantar definitivamente el anglicanismo. Y no estaba dispuesto a correr el mismo riesgo por segunda vez. Si se trataba de que las nuevas ideas filosóficas y científicas que estaban circulando por Europa no arraigaran en España, lo mejor era, además de prohibir su difusión por medio de la Inquisición, evitar que nadie se «contagiara» de ellas. Y a fe que lo consiguió.

Contra lo que suele creerse, no es verdad que España estuviera retrasada en aquellos tiempos, ni filosófica, ni científica ni tecnológicamente, con respecto al resto de Europa

Contra lo que suele creerse, no es verdad que España estuviera retrasada en aquellos tiempos, ni filosófica, ni científica ni tecnológicamente, con respecto al resto de Europa. Aunque se arrastraban contradicciones que nada bueno anunciaban. Durante el reinado de Carlos V, mientras este mismo monarca protegía y subvencionaba en Flandes a Juan Luis Vives –afín a Tomás Moro y a Erasmo, y de su misma talla intelectual-, en sus posesiones hispanas como Carlos I, la Inquisición quemaba a su padre en Valencia por judío y exhumaba el cadáver de su madre, fallecida quince años antes, para quemarla en efigie. Algo que da una idea bastante precisa de cuál era el poder real frente al Santo Oficio.

Aun así, durante el reinado de Felipe II, Suárez asentó las bases de una nueva escolástica racionalista que los jesuitas le enseñaron a Descartes, el fundador de la filosofía moderna y creador de la geometría analítica. Y probablemente el mejor ingeniero de la época era el navarro Jerónimo de Ayanz, que inventó y construyó la primera máquina de vapor, la escafandra de buzos y hasta se dice que un submarino. Pero nada de esto tuvo continuidad. El auténtico sucesor intelectual de Suárez fue un francés, Descartes. Ayanz propuso la creación de una red de escuelas de ingeniería que la Iglesia vetó, y la máquina de vapor pasó a ser un invento inglés, casi dos siglos después…

Durante el reinado de Felipe II, Suárez asentó las bases de una nueva escolástica racionalista que los jesuitas le enseñaron a Descartes, el fundador de la filosofía moderna y creador de la geometría analítica

Y la falta de continuidad propició el estancamiento y el empobrecimiento intelectual y material. Y toda España empezó a mirarse el ombligo. Eso sí, probablemente se consiguió que los estudiantes dejaran de distraerse  y divertirse, pero no porque no hubiera francachelas en las universidades españolas. Todo lo contrario, con el tiempo fue prácticamente lo único que hubo. Lo de «distraerse» refería a centrar la atención en otras cosas que a las que a Felipe II le interesaban, y lo de «diversión» refería al «divertere» latino, en su sentido de desviarse, apartarse de la ortodoxia.

Si fue o no prudente dicha medida en un rey que pasó a la historia con este apelativo, es más que dudoso. Que para el país fue nefasta, está fuera de toda duda.

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 22 de noviembre de 1559

Felipe II, rey de España, publica la Pragmática que prohíbe a los españoles estudiar en el extranjero.

Martes, 23 de noviembre de 1811

Las Cortes de Cádiz aprobaban la institución de la «Lotería Nacional», concebida en principio para recaudar fondos en la guerra contra Napoleón.

Miércoles, 24 de noviembre de 1859

Se publicaba en Inglaterra ‘El origen de las especies’, de Charles Darwin.

Jueves, 25 de noviembre de 1970

El escritor japonés Yuko Mishima (n. 1925) se suicida mediante el ritual Sepukku en el Cuartel General del ejército en Tokio.

Viernes, 26 de noviembre de 1865

Lewis Carroll, seudónimo de Charles Ludwidge Dogson, publicaba ‘Alicia en el país de las maravillas’.

Sábado, 27 de noviembre del año 8

Fallecía en Roma el poeta lírico y satírico Quinto Horacio Flaco, más conocido como Horacio.

Domingo, 28 de noviembre de 1859

En Tarrytown (Nueva York, EEUU) fallecía el escritor Washington Irving (n. 1783), uno de los mayores exponentes del movimiento romántico en los Estados Unidos y autor de ‘Cuentos de la Alhambra’.

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