Francesc Sagués, Pau Guillamat i Jordi Ignés Mullol investigadores del Departamento de Ciencia de los Materiales y Química Física y autores del trabajo.

Un paso adelante en el control de materiales activos biológicos

.

Los sistemas activos están formados por elementos individuales que, cuando interaccionan entre sí, presentan comportamientos colectivos complejos. En la naturaleza, estos comportamientos pueden observarse en las bandadas de estorninos, en las colonias de bacterias o, a escala celular, en el crecimiento de tejidos y en el citoesqueleto.

.

UB / En los últimos años, se han diseñado materiales activos sintéticos análogos a estos sistemas naturales con el propósito de analizar sus rasgos más fundamentales. Entre estos materiales, se encuentran los llamados geles activos que, al contrario de los líquidos habituales, tienen cierto grado de orden interno, y al mismo tiempo, una dinámica propia. Un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona ha conseguido controlar el orden y los flujos de uno de estos materiales activos poniéndolo en contacto con un cristal líquido pasivo controlado por un campo magnético.

«El material utilizado está formado por extractos celulares: de hecho, podríamos decir que es la réplica “mínima” del citoesqueleto», comenta Sagués

Tal como explica Francesc Sagués, catedrático del Departamento de Ciencia de los Materiales y Química Física y miembro del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología de la UB (IN2UB), «el material utilizado está formado por extractos celulares: de hecho, podríamos decir que es la réplica “mínima” del citoesqueleto». «Lo que hemos visto —prosigue el experto— es que, al ponerlo en contacto con un cristal líquido en una fase llamada esméctica (con una marcada anisotropía reológica), el material se ordena siguiendo direcciones de movimiento preferentes».

El material activo estudiado consiste en una suspensión acuosa de proteínas filamentosas (tubulina) y proteínas motoras (quinesina) que, en presencia de trifosfato de adenosina (ATP), forman fibras autoensambladas alargadas activas. Cuando se condensan sobre un cristal líquido pasivo sometido a un campo magnético externo, las fibras se organizan y se orientan. Este material activo se desarrolló en la Universidad Brandeis (Estados Unidos) hace menos de cinco años, y aunque ya se conocían bien sus propiedades, no se podía controlar su dinámica. Según Pau Guillamat, investigador en formación del mismo departamento y primer autor del artículo, «orientar un material biológico y controlarlo en la dirección que tú quieres ha sido un hito, dado que tiene una dinámica muy compleja e impredecible».

.

El paso siguiente es aplicar esta metodología a células, con el fin de condicionar su movimiento in vitro

Los resultados del trabajo, en el que también ha participado Jordi Ignés Mullol, profesor del Departamento de Ciencia de los Materiales y Química Física y miembro de IN2UB, han sido publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y comentados en un artículo de la revista Nature Reviews Materials, en el que se destaca el hecho de que este mecanismo permite realizar un ciclo reversible que se puede controlar fácilmente rotando el campo magnético, que es el encargado de orientar el cristal líquido de apoyo.

«El paso siguiente, en el que ya estamos trabajando —añade Guillamat—, es aplicar esta metodología a células, con el fin de condicionar su movimiento in vitro».

.

Referencia de los artículos:

P. Guillamat, J. Ignés-Mullol, F. Sagués. «Control of active liquid crystals with a magnetic field». Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), , mayo de 2016. Doi: 10.1073/pnas.1600339113

A. Brotchie. «Magnetic control of an active gel». Nature Reviews Materials, mayo de 2016.

.