Finlandia, un sistema educativo en caída libre

Durante los años sesenta el sistema educativo de Suecia era uno de los mejores de Europa. El nivel de exigencia en contenidos desde infantil y primaria estaban en la base de aquel éxito. En 1967, y con la llegada de Olof Palme como ministro de educación, todo cambió. Él y su equipo consideraron que se enseñaban demasiadas cosas en los colegios y se redujo el currículum, algo equivalente a nuestra política educativa actual.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista @DAVIDRABADA

Como consecuencia de rebajar el nivel de exigencia, y durante los cuarenta años posteriores, el fracaso escolar en Suecia, como también en España, se disparó hasta volverse crónico. El ejemplo anterior parece que también esté detrás de los resultados de Finlandia a partir del 2009. Entre ese año y el 2012 Finlandia cayó 23 puntos en las pruebas PISA en sus disciplinas reina, matemáticas y lengua. El gobierno finlandés atribuyó tal receso al aditivo de una corteza arbórea en las leches de los biberones, algo que afectó cerebralmente a una generación de estudiantes. Pero para el analista José Manuel Lacasa existía otra explicación mucho más lógica y universal. La leche que se estaba pegando Finlandia nada tenía que ver con un lácteo edulcorado.

Lacasa me comentaba en 2010 que los países con currículos rigurosos y homogéneos desde infantil, independientemente de la riqueza del país, de los factores sociales, de la formación docente o de las pedagogías aplicadas, obtenían mejores resultados en PISA que las naciones o regiones con contenidos escolares menos estrictos y más dispares entre sus centros. Casualmente Finlandia había debilitado su currículum en 2004 bajo la batuta de muchos pedagogos, hasta había eliminado las reválidas estatales. De hecho algunos pedagogos finlandeses, y como ocurrió en Suecia y España, afirmaban que se estaban enseñando demasiadas cosas a los escolares.

Algunos pedagogos finlandeses, y como ocurrió en Suecia y España, afirmaban que se estaban enseñando demasiadas cosas a los escolares

Para ello se alentó el trabajo en grupo reduciendo los contenidos académicos y evaluando por competencias y habilidades. Estas eran el pensar, el cuidarse, la expresión oral, la emprendimiento, la participación, la ICT y el multi alfabetismo. Pero aprender por competencias jamás debió significar la rebaja de los contenidos. A pesar de ello Finlandia había dejado que cada centro adaptara el currículum a enseñar según sus propios criterios, su espíritu innovador y sus evaluaciones internas pero sin ser críticos con su bajada en PISA y sin exámenes externos estatales. En fin, que el debilitamiento del currículum finlandés provocó la disminución de la exigencia, el acomodo de muchos alumnos y el consecuente descenso en conocimientos. En conjunto todo aquello explicaba la caída en PISA de Finlandia y quizás el declive de su fama como modelo educativo. Cabe preguntarse qué hizo el gobierno para resolver esta situación. Pues en 2014, y con las facultades de matemáticas quejándose del receso en cálculo de los nuevos alumnos, el ministerio de educación dictaminó reducir todavía más el currículum escolar, y sobre todo el científico. Para más contradicción en Finlandia no existe la cuarta ciencia en sus programas, la Geología, sino que ésta se incluye en una de humanidades, la Geografía. Nuestra política educativa sigue los mismos pasos con iguales consecuencias.

Descrito lo anterior, y con el objetivo de mejorar en PISA, el gobierno finlandés contrató a más pedagogos y debilitó aún más los contenidos estatales. Durante las V Jornadas de Secundaria en noviembre de 2016 Lacasa lanzó un pronóstico en Barcelona, que Finlandia volvería a caer en los próximos resultados PISA. El 6 de diciembre de 2016 se publicó el informe PISA y la sorpresa fue profética. En lectura menos cinco puntos, en matemáticas menos diez y en ciencias menos once. Es decir, Lacasa acertó y su hipótesis que debilitar el currículo traía consigo la caída de competencias y conocimientos cogía cada vez más forma. Finlandia había caído más de treinta puntos en seis años. Añadamos que Singapur, con un currículum elevado y homogéneo en todos sus centros, ganaba de panadera a todos los países del mundo.

La sorpresa la estaba dando un país modesto cuyo refuerzo en contenidos estaba dando su fruto. Estonia ya llevaba años viendo aumentar sus resultados en PISA

Pero la sorpresa la estaba dando un país modesto cuyo refuerzo en contenidos estaba dando su fruto. Estonia ya llevaba años viendo aumentar sus resultados en PISA. Lo sorprendente seguía siendo que, educativamente, se hablaba mucho más de Finlandia que de este pequeño estado, más si ahora aventajaba con creces a unos fineses dormidos en sus laureles. La caída de Finlandia en lectura, ciencias y matemáticas era como el Rey desnudo. Los prejuicios vanagloriaban sus vestimentas pero la observación delataba su falsedad. Hacía falta saber claramente qué tenía Estonia que no tuviera Finlandia. Tuve que hablar con una estoniana para averiguarlo.

Estonia versus Finlandia

Cuando cayó el muro de Berlín y el antiguo imperio soviético se desmoronó, Estonia pudo surgir con identidad propia. Fue entonces cuando diseñó su propio sistema educativo plagiándolo de su vecino del norte, Finlandia. Poco a poco fue mejorándolo hasta alcanzar a su maestro. Hoy en día, y a nivel de las pruebas PISA, le supera.

En enero de 2017 vino a Barcelona Viivi Lokk, miembro del Departamento de Educación de Tallinn, la capital de Estonia. De hecho fue invitada por el Consell Escolar de Catalunya durante unas jornadas sobre educación que se celebraban en el Cosmocaixa de Barcelona. Viivi explicó el modelo educativo de Estonia pero en ningún momento detalló el aspecto diferencial entre ellos y Finlandia, yo creo que por corrección. Así pues no quedaba claro qué explicaba el descenso en PISA de Finlandia y la superioridad de Estonia. De hecho el modelo educativo de éste estaba inspirado en el de Finlandia con familias muy comprometidas en la educación, enseñanza lingüística consolidada en primaria, ayudas económicas a familias sin recursos, base didáctica con iguales principios, colegios de administración municipal, exigente formación para ser maestro o profesor, formación pedagógica impartida por docentes, directores de profesión evaluados frecuentemente, autonomía de centros con docentes de alto nivel, detección y terapias en alumnos con dificultades ya en infantil, evaluación de centros y docentes, y bilingüismo en el país. Entonces, ¿cuál era la diferencia significativa? Aparentemente ninguna ya que ambos modelos educativos eran casi clónicos. Quizás la respuesta viniera luego durante el debate. Así que esperé y se abrió una tertulia a dos entre Lokk y el presidente de EFEA, Xavier Chavarría. Pero allí nada se aclareció al respecto. Fue después, cuando pude mantener una conversación personal con Viivi Lokk, que dilucidé el acertijo.

Mientras que Finlandia llevaba años rebajando sus contenidos, Estonia no lo hacía. Había más, el currículum estatal de Estonia era común para todos sus centros sin rebajas ni excepciones

Al principio ella dijo que no veía diferencias significativas que explicaran las divergencias en PISA entre Estonia y Finlandia, pero cuando le detallé los datos que el analista José Manuel Lacasa me había mostrado, ella asintió. De hecho añadió que otros en Estonia pensaban de manera similar. Y ahí estaba la desigualdad entre ambos países, en el nivel del currículum. Mientras que Finlandia llevaba años rebajando sus contenidos, Estonia no lo hacía. Había más, el currículum estatal de Estonia era común para todos sus centros sin rebajas ni excepciones. Cada centro tenía autonomía para enseñarlo como quisiera pero en 3º, 6º y 9º había unas reválidas estatales a superar en ciencias, matemáticas e idiomas, y cabe recordar que Finlandia las suprimió en su última reforma. Resulta obvio que una enseñanza con reválidas exige mucho a los centros y a sus alumnos. Ya la primera y segunda reválidas garantizan que todos los alumnos estonianos dominen uno o dos idiomas antes de secundaria, base mental para toda enseñanza conceptual. De hecho el 25 por ciento de alumnos en Estonia son rusoparlantes, herencia de la dictadura comunista hasta 1991. Estos son quienes, en las reválidas estatales en estoniano, obtienen notas significativamente algo inferiores a los estonohablantes. El lenguaje es la base del conocimiento, del pensamiento y del raciocinio en la enseñanza.

Cabe recordar que el país con mejor puntuación en PISA, Singapur, hace lo mismo

En resumen, si Estonia ha superado Finlandia en PISA no lo ha hecho por caprichos estadísticos sino por mantener un currículo común, homogéneo y exigente para todos sus centros. Cabe recordar que el país con mejor puntuación en PISA, Singapur, hace lo mismo. Esto no son interpretaciones, son hechos que nos cuentan los números. Claro está que las matemáticas no son de dominio común entre muchos de los expertos en educación. Quizás se ha odiado demasiado a los profesores de aritmética. Volvamos ahora a estos en el próximo apartado.

Este artículo forma parte de una serie titulada “Fracaso escolar o fracaso político“, a cargo de nuestro colaborador, David Rabadà.

Entrega anterior: El modelo educativo de Estonia y Finlandia (41)

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