Francisco Pi y Margall

Tras la restauración borbónica, Pi y Margall regresó a su oficio de abogado y periodista

Tal día como hoy… 20 de abril de 1824, nacía Francisco Pi y Margall

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El 20 de abril de 1824 nacía en Barcelona Francisco Pi y Margall, escritor, intelectual y político, presidente de la I República española entre el 11 de junio y el 18 de julio de 1873. Es una de las figuras más representativas del republicanismo español del siglo XIX.

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CV / Pi y Margall suele ser conocido principalmente por su faceta de político, pero en realidad fue más bien un intelectual cuyo compromiso le llevó hasta la política. Hijo de familia pobre, estudió en el Seminario y se costeó luego los estudios universitarios de Filosofía y Derecho con los ingresos que obtenía impartiendo clases particulares. En 1847 se trasladó a Madrid, donde se doctoró en Derecho a los 24 años, costeándose los estudios mediante el mismo procedimiento que en Barcelona.

Pi y Margall suele ser conocido principalmente por su faceta de político, pero en realidad fue más bien un intelectual cuyo compromiso le llevó hasta la política

Empezó a ejercer como abogado, a la vez que escribía artículos políticos en varias publicaciones, que muy pronto le crearon problemas con las jerarquías eclesiástica y política, hasta el punto que optó por firmar con seudónimo. En 1854, se presentó como candidato a diputado por Barcelona, siendo derrotado por muy pocos votos por el general Prim. En 1864 fue nombrado director de la revista-«La Discusión»- de tendencia republicana, cargo en el que permaneció poco tiempo; fue cerrada por el gobierno y tuvo que exilarse a Francia, acusado de conspirar contra la monarquía.

Allí maduró sus ideas políticas, siempre algo heteróclitas. Hasta aquellos momentos, el suyo era un republicanismo aderezado por sus lecturas de Hegel y Feuerbach. En Francia conoció la obra de Proudhom, que le escoró hacia el socialismo utópico, y entró en contacto también con Comte y círculos positivistas, que a su vez atemperaron sus proclividades hacia el anarquismo intelectual. Su modelo político fue perfilándose hacia la idea de una república federal como solución a los problemas de España.

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Su entrada en política (I República Española)

Al estallar la Gloriosa en septiembre de 1868 y proclamarse el gobierno provisional tras la huida de Isabel II, Pi y Margall regresó a Madrid y fue elegido diputado en Cortes. El partido democrático se escindió entonces entre los partidarios de la monarquía democrática que postulaba Prim. Entre éstos, Pi se erigió en el líder de la corriente federal, mientras que Castelar lo fue de la unitarista. Prim intentó contentarlos ofreciendo a Pi y a Castelar las carteras de Hacienda y Fomento, lo cual rechazaron. Fueron los 63 votos que optaron por la República en la sesión de las Cortes que adoptó el régimen monárquico con Amadeo de Saboya como rey. Un rey que tras el asesinato de Prim reinó siempre renqueante. Dos años después, Amadeo I abdicaba y las Cortes proclamaban la I República.

Elegido Estanislao Figueras como presidente, Pi y Margall fue ministro de la gobernación. Durante este periodo, frustró un golpe de estado monárquico y convocó las elecciones más limpias que hasta entonces había habido en España. Llevó a cabo una política de racionalización del gasto que dotó a la República de abundantes recursos. Tras la dimisión de Figueras, con su famosa despedida –“Señores, estoy hasta los cojones de todos nosotros”-, fue investido presidente a propuesta de Castelar. Su programa, que contenía importantes reformas sociales, fue alabado por Friedrich Engels.

Sobre su tumba está escrito el siguiente epitafio: “España no habría perdido su imperio colonial de haber seguido sus consejos”

Pi y Margall se debatió entonces entre su férrea determinación de llevar a cabo sus reformas cumpliendo escrupulosamente la ley, y las insurrecciones federalistas que querían establecer de abajo hacia arriba lo que él proponía de arriba hacia abajo: la república federal. Estaba convencido, además, que la situación no estaba aún madura y se requerían importantes reformas previas. Los sectores federalistas más radicales no lo entendieron así y se iniciaron las revueltas cantonalistas, principalmente en Andalucía y el Levante. La situación se deterioró rápidamente hasta convertirse en incontrolable. A las rebeliones cantonalistas se le añadieron el levantamiento carlista y la revuelta en Cuba. 37 días después dimitía como presidente, siendo substituido por Nicolás Salmerón.

Tras la restauración borbónica, Pi y Margall regresó a su oficio de abogado y periodista. En 1880, organizó el partido federal, que se escindió nuevamente tras romper con los catalanistas de Almirall por su escoramiento hacia el nacionalismo. Fue elegido concejal del Ayuntamiento de Madrid y, posteriormente, diputado a Cortes, cargo en el que fue reelegido cinco veces, hasta su muerte el 29 de noviembre de 1901 en Madrid, a los 77 años de edad. Fue enterrado en el cementerio civil de Madrid. Yace al lado de otro presidente de la I República, su sucesor Nicolás Salmerón.

Sobre su tumba está escrito el siguiente epitafio: España no habría perdido su imperio colonial de haber seguido sus consejos.

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También un 20 de abril se cumplen estas otras efemérides

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