Este estudio revela además que los atributos fisiológicos son un componente vital para el éxito del apareamiento de las aves macho y que las hembras eligen a los más rápidos y más capaces de proteger espacios más grandes durante más tiempo.

Las aves más eficientes y rápidas son las que consiguen una hembra con la que aparearse

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Al menos eso es lo que afirman investigadores del Reino Unido en relación a la perdiz nival (Lagopus muta), de origen ártico y relacionado con el urogallo.

Perdiz nival (Lagopus muta).

Los científicos, de la Universidad de Manchester, han descubierto que las perdices nivales macho corren hasta un 50 % más que las hembras, lo que aumenta considerablemente su eficiencia y éxito a la hora de aparearse y por supuesto defender su territorio.

Publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, el estudio indica que la fisiología es un factor más determinante de la selección sexual que no la apariencia física, como suele suceder.

«Se sabe aún poco sobre la función que desempeña la fisiología -las funciones biológicas internas de los organismos vivos- en la selección sexual en pájaros y otros animales», afirmó el Dr. Jonathan Codd de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad de Manchester, director del estudio.

«Las perdices nivales macho y hembra muestran comportamientos muy especiales durante la época de apareamiento. Durante los meses de verano, caracterizados en Svalbard por la incidencia de luz solar constante, los machos deben defender su territorio ante otros machos rivales durante 24 horas al día y están continuamente activos. Esto impone una demanda enorme sobre su sistema motor», añadió.

«Como resultado, los machos de perdiz nival poseen una habilidad para correr mucho mayor que las hembras. Pese a tener más tamaño, son mucho más eficientes al correr pues gastan menos energía, y además consiguen hacerlo despegando las dos patas del suelo al mismo tiempo, una capacidad que no poseen las hembras.»

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Diferencia entre los sexos

Según la comunidad científica hay varias especies de ave en las que existen diferencias físicas obvias entre machos y hembras. En la mayoría de los casos los primeros son mayores que las segundas, mientras que en otras especies se produce la situación contraria. Lo cierto es que existe poca bibliografía sobre las consecuencias fisiológicas de estas diferencias, situación que ha contribuido a remediar el equipo de Manchester.

Los investigadores mantienen que la diferencia entre los sexos de esta especie es en cierto modo sutil. Desde el punto de vista físico los machos son algo mayores que las hembras y su plumaje es distinto, pero además se han descubierto diferencias fisiológicas significativas. De este trabajo se desprende que la desigualdad entre sexos debería tenerse más en cuenta en futuros estudios zoológicos.

Los autores admiten que la apariencia física de los machos y las hembras de las aves y otras especies del reino animal es básica en los procesos de selección sexual.

El plumaje de los machos suele ser más colorido que el de las hembras y expertos en la materia reconocen la suma importancia de sus colores brillantes a la hora de elegir una pareja.

Pero este estudio revela además que los atributos fisiológicos son un componente vital para el éxito del apareamiento de las aves macho y que las hembras eligen a los más rápidos y más capaces de proteger espacios más grandes durante más tiempo.

«El estudio muestra que, además de la apariencia física, pueden existir determinantes fisiológicos que influyan en el proceso de selección sexual, pues las hembras parecen elegir machos capaces de defender mejor territorios, lo que depende de su capacidad para correr», afirmó el Dr. Robert Nudds, coautor del estudio.

«Ahora estudiaremos estas diferencias entre sexos con mayor detalle para comprender mejor lo que determina el comportamiento de las aves durante el apareamiento.»