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Tres equipos europeos exhiben los progresos en robótica para respuesta a emergencias desde la catástrofe de Fukushima

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Tres equipos europeos (entre ellos WALK-MAN, financiado por la UE) presentarán al mundo sus robots de respuesta a emergencias en la fase final del «reto robótico de DARPA» (DRC) los días 5 y 6 de junio. Estarán entre los veinticinco equipos concursantes, quienes exhibirán los últimos adelantos en robótica desde la catástrofe de Fukushima y mostrarán los aspectos que aún restan por mejorar.

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La competición organizada por la Agencia de proyectos de investigación avanzada del Ministerio de Defensa de los Estados Unidos (DARPA), que se celebrará en California, da a equipos de humanos y robots de todo el mundo la oportunidad de mostrar habilidades que les capacitarían para prestar ayuda ante eventuales catástrofes naturales o provocadas por el ser humano.

Según Scientific American, esta competición tiene la finalidad de conseguir que, ante futuras situaciones en las que haya necesidad de una respuesta a emergencias, existan robots que puedan intervenir de formas que no eran factibles cuando se produjo la catástrofe nuclear de Fukushima en 2011.

Para acceder a la fase final del DRC, los equipos candidatos tuvieron que remitir vídeos que mostrasen la correcta realización de cinco tareas representativas: accionar un interruptor para cierre de emergencia, ponerse en pie estando previamente acostado boca abajo, recorrer diez metros sin caerse, pasar por encima de una barrera y girar 360 grados una válvula circular. Esa prueba de corte fue superada por el equipo de WALK-MAN, procedente de Italia, y por los equipos de Hector DarmstadtNimbRo Rescue, en representación de Alemania, quienes se medirán con otros equipos de Japón, China, Corea del Sur y Estados Unidos para intentar alzarse con los distintos premios, valorados en 3,5 millones de dólares (3,1 millones de euros) y así dar impulso a nuevos adelantos en el campo de la robótica.

Anteriormente, los robots de respuesta a emergencias presentaban varias limitaciones (algunas relativas a la movilidad y el grado de autonomía) a causa de las cuales tan solo podían desempeñar una función «marginal» frente a una catástrofe. Según señala Scientific American, «Este hecho quedó en evidencia de manera especial, y muy dolorosa, hace cuatro años en Japón, cuando se movilizó a cuatro escuadrones reducidos de robots para socorrer a los obreros presentes en la central nuclear devastada de Fukushima Daiichi. Estas máquinas quedaron al margen buena parte del tiempo, y fueron humanos quienes tuvieron que realizar los trabajos más arriesgados».

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Prioridad al fomento de la tecnología robótica

La experiencia en Fukushima motivó una «curva de aprendizaje» en el seno del colectivo dedicado a la robótica. Entre otras lecciones quedó claro que, en situaciones así, los robots deben contar con blindaje radiológico para prevenir que se deteriore la comunicación. Scientific American señala: «Los robots de iRobot y Honeywell —ambas clases construidas con fondos de DARPA— sí fueron de ayuda en algunas tareas de evaluación de daños y limpieza —de hecho, algunos siguen operando en Fukushima—, pero su utilidad fue limitada durante la emergencia, cuando mayores eran los peligros en el emplazamiento».

Gill Pratt, representante del programa de DARPA en este concurso, declaró a Scientific American: «Fukushima fue una gran motivación para nosotros, porque no sabemos cómo será la siguiente catástrofe, pero sí sabemos que hay que desarrollar tecnología que nos ayude a afrontar un desastre de este tipo».

El equipo de DARPA considera que el intenso interés suscitado por esta competición a nivel internacional corrobora el valor de los robots para hacer frente a eventuales situaciones de respuesta a emergencias. Pratt añadió lo siguiente: «Se observa diversidad entre los participantes, y ello es indicativo no solo del interés general en la robótica, sino también de que numerosos gobiernos dan prioridad al fomento de la tecnología robótica […] Estamos deseosos de ver cómo consiguen los distintos equipos solventar aspectos como las caídas, la gestión estratégica de la potencia de las baterías y la dotación a los robots de una autonomía parcial suficiente para realizar las tareas de esta competición, todo ello con un deterioro deliberado, provocado por DARPA, del enlace de comunicación entre robots y operadores».

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Fuente:

Basado en la información obtenida del sitio web del proyecto WALK-MAN y en noticias de prensa.

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