Gabriel García Márquez

El escritor Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura en 1982 / Wikimedia - Autor: Jose lara

Tal día como hoy… 21 de octubre de 1982 Gabriel García Márquez recibía el Premio Nobel de Literatura

 

El 21 de octubre de 1982, en Estocolmo, la Academia Sueca anunciaba la concesión del Premio Nobel de Literatura de este año al escritor colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014). Aunque acaso algo tarde, el autor de ‘Cien años de soledad’ recibía finalmente el reconocimiento de la Academia por su obra.

 

CV / En cierta ocasión, el dueño de una importante editorial inglesa afirmó que seguramente había 10 o 12 grandes escritores búlgaros, pero que era igualmente improbable que jamás trascendieran de las fronteras de su país. Con ello incidía en algo que sin duda ha sido así desde siempre. Desde una lengua hegemónica la influencia de una cultura se extiende en todos sus aspectos y resulta mucho más fácil, si es que se puede decir así, que un escritor en lengua inglesa acabe alcanzando fama mundial que otro que escriba en una lengua minoritaria. Será bueno o malo, concluía el editor, pero es así.

Los Premios Nobel de Literatura, a su vez, en algunas ocasiones han dado a conocer autores que, hasta entonces, se habían movido en esferas más limitadas

Los Premios Nobel de Literatura, a su vez, en algunas ocasiones han dado a conocer autores que, hasta entonces, se habían movido en esferas más limitadas; en otras ha sido el reconocimiento a los que ya eran reconocidos; también han sido ocasionalmente el reconocimiento en un autor a la escuela o generación que representaba. Fue, por ejemplo, el caso de Vicente Alexandre en 1977. Un premio tardío a un autor minoritario, que era a su vez el último superviviente de la conocida como Generación del 27. Tampoco hemos de olvidar, finalmente, a aquellos autores que han brillado en el Premio Nobel por su ausencia, por no haberlo recibido a pesar de su indiscutible mérito y categoría, como sería el caso, pensamos, del argentino Jorge Luis Borges.

En el caso de García Márquez coincidieron de pleno dos factores: su propia obra, sobradamente acreditada, y el hecho de ser uno de los máximos representantes, sino el que más, de lo que se llamó en su momento el Boom de la literatura hispanoamericana. Aun poseyendo desde siempre una literatura pujante y de máximo nivel, los países hispanoamericanos habían andado siempre algo huérfanos del reconocimiento oficial internacional que, por otro lado, acreditaban sobradamente tanto por su calidad como por sus éxitos de ventas. Hasta entonces, los únicos hispanoamericanos galardonados con el Nobel habían sido, por este orden, Gabriela Mistral (1945), Miguel Ángel Asturias (1967) y Pablo Neruda (1971). Todos ellos de generaciones anteriores a la que había protagonizado el Boom en los años sesenta del siglo XX.

Cuando recibió el Nobel, García Márquez era ya un autor consagrado internacionalmente. Alcanzó la fama literaria con ‘Cien años de soledad’ en 1967

Cuando recibió el Nobel, García Márquez era ya un autor consagrado internacionalmente. Había sido, junto con Mario Vargas Llosa, el protagonista de la generación que había tomado el relevo. Alcanzó la fama literaria con ‘Cien años de soledad’ en 1967. Nos narra la historia de una saga familiar, los Buendía, en una población colombiana imaginada, Macondo. Aunque Macondo ya había sido objeto literario de García Márquez en relatos breves anteriores, algunos de los cuales confluyen a su vez en la novela, ‘Cien años de soledad’ puede ser considerada la carta de presentación de un género al que se denominó «realismo mágico».

¿Y qué es el «realismo mágico»? El propio Gabo –como se le conocía coloquialmente- afirmó en cierta ocasión que vio la oportunidad de escribir lo que pensaba tras le lectura de ‘Metamorfosis’ de Franz Kafka. Cuando leyó el comienzo de la famosa obra, “Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”. Y pensó entonces que si aquello se podía publicar, lo que él pensaba acaso también.

Luego vinieron ‘El otoño del patriarca’ (1975), ‘El amor en los tiempos del cólera’ (1985), el general en su laberinto’ (1989)…

Y surgió el «realismo mágico», relatos donde conviven sin problemas la fantasía y la realidad. La fusión rediviva del mito y el logos en una sociedad que seguía manteniendo sus mitos, como una realidad más profunda que la racionalidad que se abría paso y con la cual convivía. Todo ello, no como un relato fantástico o un cuento de hadas y brujas preetiquetado como tal, sino «realista». Luego vinieron ‘El otoño del patriarca’ (1975), ‘El amor en los tiempos del cólera’ (1985), el general en su laberinto’ (1989)… Pero la más celebrada de todas ellas ha sido sin duda alguna  ‘Cien años de Soledad’. Algunos la han considerado el Quijote del siglo XX.

A García Márquez le impresionó el comienzo de ‘Metamorfosis’. De muchas novelas son famosas las frases que dan comienzo al relato: “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…” o “La heroica ciudad estaba durmiendo la siesta…”, por citar dos ilustres ejemplos –El Quijote y la Regenta-. En el caso de ‘Cien años de soledad’ comenzaba así: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. Pero es si cabe más famoso aun el final, cuando se cumple la vieja profecía y el último Buendía nace con cola de cerdo: “Las especies condenadas a cien años de soledad, no tienen una segunda oportunidad sobre la faz de la Tierra”.

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