El estudio firmado por el Dr. Richard Preziosi ahonda en la manera en que la comunidad de especies asociadas en un ecosistema de selva tropical variado y complejo se ve influida por la composición genética fundamental de un único árbol.

Las diferencias genéticas repercuten en la estructura de las comunidades ecológicas

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La existencia de diferencias genéticas entre los individuos de una comunidad ecológica puede contribuir con el paso del tiempo a formar, cambiar y aumentar la interacción que se produce en su seno, según indica una nueva investigación realizada en el Reino Unido.

Ésta, publicada en la revista Philosophical Transactions of the Royal Society B, sugiere que los individuos pueden hacer frente a una cantidad innumerable de adversidades comprendiendo la manera en que la sociedad interactúa y establece comunidades sostenibles.

Entre las cuestiones que más preocupan a los ciudadanos se encuentran la prevención de enfermedades, la seguridad alimentaria y la forma en que los humanos coexisten con la naturaleza en un planeta cada vez más poblado.

Científicos de las universidades británicas de Manchester, York y Saint Andrews han elaborado un número especial de dicha revista dedicado a la forma en que las interacciones genéticas entre los individuos conforman las comunidades de animales y plantas que les rodean.

En total son trece los artículos científicos y de opinión recopilados en «Genética de comunidades: a caballo entre la ecología y la genética evolutiva». En estos trabajos, especialistas de España, Reino Unido y Estados Unidos indagan en la manera en que los cambios en el seno de especies repercuten en las interacciones entre especies.

«Los estudios recogidos en este número especial de la revista ponen de manifiesto de qué manera las diferencias genéticas dentro de una especie afectan a las comunidades naturales de un ecosistema en su conjunto», explicó el Dr. Richard Preziosi, de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad de Manchester, uno de los coordinadores del número.

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Un único árbol

El estudio firmado por el propio Preziosi ahonda en la manera en que la comunidad de especies asociadas en un ecosistema de selva tropical variado y complejo se ve influida por la composición genética fundamental de un único árbol.

El Dr. Preziosi y sus colaboradores se centraron concretamente en las comunidades vegetales y de invertebrados que viven en la actualidad en los capomos (Brosimum alicastrum), árbol que se encuentra en los bosques tropicales de Belice y Centroamérica. Su objetivo era averiguar en qué medida un único árbol determina las especies que viven en él y a su alrededor.

(Brosimum alicastrum), árbol de los bosques tropicales en Belice y Centroamérica..

«Observamos que los árboles que eran más similares desde el punto de vista genético albergaban también a comunidades más similares de plantas epifíticas, invertebrados asociados al detritus de hojarasca e invertebrados asociados al tronco», explicó el Dr. Preziosi. «Fue un hallazgo inesperado, dada la diversidad del sistema de la selva tropical y las numerosas interacciones que se dan entre las especies que allí habitan», añadió.

«Nuestro trabajo indica que puede haber en marcha un proceso de estructuración dentro de estos ecosistemas al nivel de los árboles, lo cual posee una elevada relevancia biológica de cara a la conservación y recuperación de estas selvas.»

Valiéndose de cuerdas y arneses, los investigadores se encaramaron a la canopea forestal y contaron las orquídeas y bromeliáceas que crecían en un total de 53 ejemplares de capomo. Parte del estudio consistió en evaluar los invertebrados hallados en cada árbol para lo cual se emplearon trampas de foso y trampas en el tronco y se recogió hojarasca del suelo.

«En total se contaron más de 2.100 ejemplares de 46 especies de orquídeas y de 17 especies de bromeliáceas, y 1.900 invertebrados de más de 80 especies», informó la primera firmante del trabajo, la Dra. Sharon Zytynska, también de la Universidad de Manchester.

«Obtuvimos el genotipo de todos los árboles para averiguar su grado de similitud y comparamos las comunidades asociadas a cada árbol. Según nuestras indagaciones, una población de árboles genéticamente similares albergaría una diversidad limitada de plantas y animales.»

«Este hecho también repercutiría en los organismos superiores, como los polinizadores asociados a las orquídeas o los anfibios que se alimentan de invertebrados, por lo que acarrea consecuencias importantes para las iniciativas de conservación de estos bosques.»

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