Georges Boulanger

Georges Boulanger, fotografiado por Nadar

 

Tal día como hoy… 30 de septiembre de 1891 se suicidaba Georges Boulanger

 

El 30 de septiembre de 1891 se suicidaba en Bruselas, sobre la tumba de su amante Madame de Bonnemain, Georges Boulanger, político prófugo y ex general del ejército francés. Con él desaparecía el efímero movimiento boulangista, que había estado a punto de destruir la III República Francesa solo dos años antes.

 

CV / Boulanger fue uno de los militares y políticos más conspicuos de los atribulados primeros tiempos de la III República. Populista, militarista, nacionalista socializante… Algunos han querido ver en él a un precedente malogrado de lo que luego representó en Francia el general De Gaulle, aunque por sus características, el movimiento posterior al que más se asemejaría es el peronismo argentino.

Del boulangismo opinaron personajes como el anarco-marxista Paul Lafargue, que el boulangismo era un movimiento popular justificable desde muchos puntos de vista. Más lucidamente, el historiador Zeev Sternhell, en su libro ‘La Droite Révolutionnaire (1885-1914). Les origines françaises di fascisme’ (1980), nos recuerda después de la Gran Guerra, a estas síntesis amalgamadas se las denominó fascismo.

Boulanger fue uno de los militares y políticos más conspicuos de los atribulados primeros tiempos de la III República

Boulanger había nacido en Rennes el 29 de abril de 1837. Se graduó en la academia militar de Saint-Cyr y participó en varias de las campañas militares del II Imperio, obteniendo numerosas condecoraciones, ascensos y heridas. En 1870 luchó contra los alemanes en la defensa de París, participando a continuación activamente en la represión militar de la Comuna. Ya como general de división, fue nombrado ministro de defensa en 1886.

Se hizo muy popular entre el ejército por las reformas que emprendió, tales como el permiso para llevar barba, la obligación de hacer el servicio militar a los miembros de órdenes religiosas, la supresión de la exención por pago… Y entre la población en general, por sus críticas a la corrupción de la clase política y por su revanchismo contra Alemania.

Boulanger se hizo aún más popular con motivo de sus arengas antialemanas a raíz de un incidente que estuvo a punto de llevar a ambos países a la guerra en 1887, cuando un policía francés fue detenido en territorio alemán. Su incontinencia verbal y la popularidad que le granjeaba entre la población hicieron que empezara a ser visto como un peligro. Este mismo año fue cesado como ministro de la guerra.

Inició entonces los más variados contactos para constituir un movimiento político propio. Habló con monárquicos borbónicos y orleanistas, con bonapartistas, con organizaciones anarquistas obreras, con blanquistas… En definitiva, con todos los enemigos de la III República. Alcanzó una enorme adhesión popular, con seguidores en todos los sectores de la sociedad francesa, desde la gran burguesía hasta la clase obrera, procedentes de todo el espectro ideológico. Entre otras escenificaciones, a la que era muy aficionado, se batió en duelo con el presidente del consejo de ministros, Charles Floquet, resultando herido leve.

Se empezaron a instruir procesos judiciales contra él por sus veleidades golpistas, y la asamblea votó el levantamiento de su inmunidad parlamentaria

El 27 de enero de 1889 ganó las elecciones a la Asamblea por París, con una gran victoria -244.000 votos, frente a los 166.000 del siguiente candidato-. Esa misma noche, aclamado como el dueño de Francia y celebrando su victoria en loor de multitudes, sus colaboradores más próximos le plantearon durante la cena dar un golpe de estado y ocupar el palacio del Elíseo con el apoyo de las masas que tenía en la calle. Estuvo a punto, pero no se atrevió a dar el paso, dejándolo para más adelante. Allí empezó a declinar su estrella.

Se empezaron a instruir procesos judiciales contra él por sus veleidades golpistas, y la asamblea votó el levantamiento de su inmunidad parlamentaria. Entonces, para evitar su detención, optó por huir a Bélgica junto con su amante. Fue condenado in absentia por complot contra la seguridad nacional, por corrupción y por prevaricación. Su huida le desacreditó ante sus seguidores y el boulangismo se disolvió, cayendo en el olvido tan rápidamente como había ascendido a la gloria. Boulanger permaneció en Bruselas desde entonces. La muerte de su amante, la actriz Marguerite Crouzet, de nombre artístico Madame de Bonnemain, en julio de 1891, le sumió en una profunda depresión que resolvió suicidándose dos meses después. La República siguió adelante.

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