‘Gernica’ de Picasso

Reproducción del cuadro en un mural cerámico en Guernica y Luno. ( Wikimedia) Autor: Pablo Picasso – Fotografía propia Papamanila

Tal día como hoy… 10 de septiembre de 1981 llegaba a España el ‘Gernica’ de Picasso

 

El 10 de septiembre de 1981, el cuadro ‘Gernica’ de Pablo Picasso y sus 23 bocetos llegaban a España procedentes del MoMA -Museo de Arte Moderno de Nueva York-, donde había estado desde 1939 por decisión de su autor, con la excepción de las exposiciones itinerantes.

 

CV / El cuadro nunca había estado en España, de modo que no fue un regreso, sino una devolución. Picasso había manifestado su voluntad de que el ‘Gernica’ fuera a España cuando se restableciera la democracia.

En enero de 1937 Picasso recibió el encargo de una pintura mural de 11 x 4 metros para decorar el pabellón de la próxima exposición universal en París

No fue fácil. Cuando uno ha tenido tantos años algo en usufructo, duele desprenderse de ello aunque sea su legítimo dueño quien lo reclame; máxime si se trata de una de las grandes joyas de la pintura del siglo XX y de todos los tiempos. Y, claro, al dueño, a la sazón el Estado español, el usufructuario les requiere a su vez la acreditación de esta propiedad.

En enero de 1937, ya con medio año de guerra civil a cuestas, una delegación del gobierno español visitó a Picasso en su domicilio parisiense. Estaba encabezada por el director general de Bellas Artes, Josep Renau, acompañado de los responsables de la organización del pabellón español en la próxima exposición universal que iba a tener lugar en París: el arquitecto Luis Lacasa y los escritores Max Aub, José Bergamín y Juan Larrea. Y le hicieron el encargo de una pintura mural de 11 x 4 metros para decorar el pabellón.

Picasso aceptó, acometiendo en primer lugar por cuenta propia una serie de aguafuertes con el título ‘Sueño y mentira de Franco’, el jefe de los sublevados. Hizo una edición de mil ejemplares para que fueran vendidos en la Exposición con el objetivo de recaudar fondos para la causa de la República. Lo del ‘Gernika’ llevó algo más de tiempo. El pintor tenía que encontrar, antes que nada, un espacio como estudio donde poder acometer una obra del tamaño que se le había requerido, porque no cabía en su taller. Y también, claro, la inspiración.

La obra se expuso en el pabellón español de la exposición, diseñado por los arquitectos Josep Lluís Sert y Luis Lacasa

El taller lo encontró la amante de Picasso en aquellos momentos, la fotógrafa Dora Maar, que localizó un taller en el 7 Rue des Grandes Agustins. Picasso lo alquiló e instaló allí su estudio. Se trataba, por cierto del mismo local donde H. Balzac había situado al protagonista pintor de su novela ‘La obra maestra desconocida’. La inspiración se la proporcionó la Legión Cóndor alemana de Franco y Hitler con su sanguinario bombardeo de Gernika el 26 de abril de 1937. La obra se expuso en el pabellón español de la exposición, diseñado por los arquitectos Josep Lluís Sert y Luis Lacasa.

Fue el propio Sert quien en su momento manifestó que a Picasso se le pagó el coste del material necesario para la realización de la pintura, nada más, que todo el resto fue colaboración desinteresada. Ello no obstante, consta que tras un primer pago de 50.000 francos, recibió un segundo de 150.000, que Max Aub acreditó ante el embajador español en París. Algunos maledicentes consideraron que estas cantidades iban bastante más allá del supuesto carácter simbólico del pago, poniendo en cuestión el voluntarismo militante de Picasso a favor de la República.

El tiempo fue pasando. Tras la Exposición Universal de París se organizó una exposición itinerante del por distintos museos europeos del ‘Gernika’, junto a otras obras de Matisse, Braque y el propio Picasso, también con el objetivo de recaudar fondos para una República a la que no ayudaba nadie. La guerra concluyó con el resultado conocido, y Picasso entregó la custodia de la obra al MoMA de Nueva York.

La guerra concluyó con el resultado conocido, y Picasso entregó la custodia de la obra al MoMA de Nueva York

Siguió pasando el tiempo, y hasta el dictador español se murió y se restableció la democracia en España. Cuando el nuevo gobierno español reclamó el Gernika, el MoMA se hizo el remolón, alegando que no había acreditación de propiedad por parte de España y que la voluntad manifestada por Picasso era aquello de Verba volant scripta manent, o lo que es lo mismo “que si quieres arroz Catalina”… Y entonces apareció el recibo de los 150.000 francos, que acreditaba la propiedad de quien lo había pagado: el gobierno español.

El ‘Gernika’ estuvo expuesto los primeros años en el Caserón del Buen Retiro, cerca del Museo del Prado. Desde 1992 está en exhibición permanente en el Museo Reina Sofía de Madrid.

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