El conflicto entre padres y madres puede ser habitual en el día a día de una familia, pero la diferencia radica en cómo éste es afrontado y resuelto / Pixabay

“El bienestar de los hijos dependerá de cómo se resuelvan los conflictos familiares”

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Invitado por el Centro de Estudios Demográficos (CED), el profesor de la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos), Mark Cummings, ha impartido una conferencia en la sede del CED en el campus de Bellaterra. Es el director del Notre Dame ‘s Family Studies Center y cofundador del William J.Shaw Center for Children and Families.

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UAB / El profesor Mark Cummings ha recibido el prestigioso premio “Urie Bronfenbrenner Award” de la Asociación Americana de Psicología, tanto por sus contribuciones científicas en el campo de la psicología del desarrollo como por sus esfuerzos para aplicarlas a la sociedad. Ha sido invitado recientemente por el Centro de Estudios Demográficos (CED) de la UAB para impartir una conferencia en el campus de Bellaterra.

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Usted está considerado el creador de una teoría muy importante e influyente a nivel mundial en el ámbito de la psicología llamada Emotional Security Theory. ¿En qué consiste?

En que el conflicto parental influye en el bienestar de los hijos. El conflicto entre padres y madres puede ser habitual en el día a día de una familia, pero la diferencia radica en cómo éste es afrontado y resuelto. Esto marca profundamente los hijos que conviven.

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¿De qué tratará la conferencia que impartirá a continuación en la sala de actos del CED-UAB?

Explicaré que las evaluaciones y estudios que hemos hecho demuestran que se puede reducir el conflicto destructivo entre padres y madres y aumentar el conflicto constructivo consiguiendo así una mejora del bienestar de los hijos. Son intervenciones que hemos aplicado a diferentes lugares del mundo como en Estados Unidos o en Palestina.

Mark Cummings en Bellaterra / UAB

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¿Cuáles son los conflictos parentales destructivos?

Hay diferentes grados, pueden ir desde agresiones físicas hasta insultos o comentarios negativos. Todo esto genera en el niño o niña emociones negativas, tales como tristeza, inseguridad, miedo. El post-conflicto también es importante: resolver un conflicto dando un portazo y marchando, o con una explicación no resuelta que acabe con un sencillo “de acuerdo”, no es efectivo, porque el conflicto sigue latente.

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¿Y cómo se puede resolver todo esto?

Los conflictos existen en todas las familias (y relaciones personales) pero hay que afrontarlos de otra forma, más constructiva. El bienestar de los hijos dependerá de cómo se resuelvan los conflictos familiares. Hay que negociar y hablar hasta llegar a un acuerdo. Y a veces estos conflictos pueden llegar a ser incluso positivos, si se resuelven de una forma constructiva. Pueden servir para afrontar a posteriori las cosas de una manera diferente y para acercarse más unos a otros.

“Los conflictos existen en todas las familias (y relaciones personales) pero hay que afrontarlos de otra forma, más constructiva. El bienestar de los hijos dependerá de cómo se resuelvan”

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¿Cómo ha desarrollado el concepto?

Empecé a estudiar todo esto en 1980 pero la teoría la desarrollé en 1994 después de hacer diferentes estudios. Sobre todo en Belfast (Irlanda) estuve trabajando mucho tiempo.

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¿Y es válida para cualquier lugar del mundo? Supongo que en un país subdesarrollado las prioridades para las familias están más centradas en sobrevivir y subsistir…

Sí, es válida, !y tanto! Allí donde haya un conflicto familiar, sí. En todo el mundo hay padres y madres y niños y niñas. Es verdad que los conflictos son diferentes en función del país o la cultura, sí, pero todos somos personas y están ahí.

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Como director del “Notre Dame’s Family Studies Center”, ¿qué se estudia en este centro?

Diferentes aspectos de la familias, las depresiones en el entorno familiar, los estados de angustia de los padres y de los niños, etc. La depresión es consecuencia de una serie de factores, y hay que prevenir las situaciones que nos pueden llevar. Hay factores que incrementan el riesgo de que aparezcan. Por ejemplo, en las familias donde hay niños de síndrome de Down o que tienen autismo los progenitores tienen más riesgo de sufrir depresiones. Hay que ayudar a los padres y madres a asumir esta realidad para que no les suponga un estado de angustia e inseguridad que pueda terminar en depresión.

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¿Habéis notado diferencias cuando las depresiones vienen por parte de la madre que cuando vienen de parte del padre? ¿Afectan diferente a los hijos en una familia?

Todas las investigaciones que tenemos hacen referencia a las depresiones de las madres, y no sobre los padres. Como psicólogo puedo decir que los efectos de uno de los dos deprimidos, independientemente del género, afecta igual a los hijos, pero el problema es que hasta el momento no se ha estudiado.

“Todas las investigaciones que tenemos hacen referencia a las depresiones de las madres, y no sobre los padres”

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¿Por qué?

Pues no lo sé. Porque los hombres, y consecuentemente los padres, !también sufren depresiones! Pero no hay estudios ni investigaciones que lo investiguen, es raro pero es así. Estos estudios se han centrado siempre en las depresiones de las madres y sus efectos en los hijos. De cualquier manera, aunque alguno de los padres sufra depresión no se puede afrontar de forma negativa. En este caso es importante el papel de apoyo y ayuda que hace la pareja que no la padece.

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En qué lugares ha desarrollado sus intervenciones.

En muchos lugares, Estados Unidos, Croacia, Palestina, Irlanda. Italia, Gales, Chile, en todas partes hemos encontrado los efectos similares. El programa que hemos desarrollado ayuda a las familias y los hijos, todos juntos. En España, he analizado el tema del divorcio con la profesora de A Coruña, Silvia Barroso.

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En un mundo global, donde los niños son el futuro, y a la vez, los individuos más indefensos, ¿qué tenemos que hacer como sociedad?

Dar soporte a las familias, deben sentirse seguros. Si los padres funcionan bien, la familia se siente segura. Tenemos que volver a recuperar el valor que antiguamente se le daba a la familia, que era muy importante. Se debe fortalecer y se deben hacer políticas que ayuden. Por ejemplo, el factor más importante para los niños después de un divorcio, es cómo los padres resuelven los conflictos. Un divorcio no hace que se acaben los conflictos que había, sino que hay que seguir trabajando para que los conflictos se resuelvan de forma constructiva y afecten lo menos posible a los niños, y a sus padres y madres. Por ello, es muy útil y necesario, como sociedad, tener herramientas personales para resolver estos conflictos que repercuten en el bienestar de los niños.

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