Gibraltar

Mapa de la invasión de Gibraltar en 1704. / Wikimedia

Tal día como hoy… 4 de agosto de 1704, Gibraltar se rendía

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El 4 de agosto de 1704, el gobernador Diego Salinas rendía Gibraltar al Duque alemán de Hesse-Darmstadt, representante del Archiduque Carlos de Austria. Hacía dos años que había estallado la Guerra de Sucesión Española (1702-1714), con las dinastías de Borbón y de Habsburgo disputándose el trono de España en el contexto de una guerra europea. La plaza pasaba así de uno a otro rey de España, pero se perdió por el camino.

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CV / El último Austria español, Carlos II «el hechizado» había muerto sin descendencia legando en su testamento la Corona española a su pariente francés Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV. El otro pretendiente, igualmente pariente indirecto, era el Archiduque Carlos de Austria, hermano del emperador. Al principio, Felipe V juró los distintos fueros y fue aceptado sin mayores problemas, así como reconocido por todas las monarquías europeas, excepto Austria, que atacó lo que realmente le interesaba, las posesiones españolas en Italia.

El último de Gibraltar, cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau que retrata a Diego de Salinas, último gobernador español del peñón. / Augusto Ferrer-Dalmau

Contra lo que suele pensarse, la llamada Guerra de Sucesión no surgió por disputas territoriales en las Españas, sino por intereses políticos y económicos de orden europeo, siendo la guerra civil entre borbónicos y austracistas un episodio más de un conflicto europeo de vuelos mucho más altos. Al situar a su nieto como rey de España, Luis XIV –como prueba su correspondencia- tenía la intención de convertir el comercialmente infrautilizado imperio español en una franquicia francesa a partir de la liberalización del comercio con las colonias. En Francia había ya por entonces una burguesía comercial desarrollada y capaz de gestionar un imperio colonial del que carecía; España, en cambio, tenía un imperio sin recursos para gestionarlo. Cuando este proyecto de Luis XIV se hizo evidente, quedó manifiesto que atentaba directamente contra los intereses económicos de los países que se habían estado enriqueciendo gracias a la ineptitud comercial española. Fue entonces cuando Inglaterra, Holanda y Portugal se aliaron con Austria, declararon la guerra a Francia y a España, y reconocieron al Archiduque Carlos como rey de España.

Como la guerra en Europa no iba muy bien para los aliados, Inglaterra se planteó la creación de un nuevo frente interior en el contendiente más débil, España obviamente, por el medio de avivar la polémica dinástica. Si la Corona de Aragón era la zona más proclive a los Austrias, habría entonces que empezar por allí. El espía inglés Mitford Crowe organizó una red de compra de lealtades  por Cataluña, al tiempo que una flota anglo-holandesa tomaría Barcelona y, con Cataluña, rápidamente se le unirían Aragón y Valencia. Un frente en la retaguardia del enemigo.

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«Escala» en Gibraltar

Pero las cosas se torcieron. La escuadra bombardeó Barcelona en 1702 y el ejército desembarcó para tomar la ciudad, en la cual prácticamente no había tropas regulares –estaban en el valle del Guadiana conteniendo una invasión desde Portugal-, pero sorprendentemente, la ‘Coronela’, la milicia local, rechazó a los atacantes, que tuvieron que volverse por donde habían venido.

Fue entonces cuando el comandante de la flota, el vicealmirante inglés George Rooke, recibió órdenes de regresar a Inglaterra. Y lo hizo, pero haciendo «escala» en Gibraltar. Durante dos días bombardeó la plaza, que tenía por entonces unos 5.000 habitantes, hasta que, sin esperanzas de recibir refuerzos, sus defensores optaron por rendirse.

Cabe decir que en las capitulaciones de la rendición, se entregaba Gibraltar al Duque de Hesse-Darmstadt en su condición de representante de uno de los dos reyes de España en liza. Nada, pues, de conquista inglesa, al menos oficialmente, aunque eso sí, Rooke reembarcó a los holandeses rápidamente y dejó allí una guarnición inglesa.

Gibraltar pasó a soberanía inglesa con el Tratado de Utrech, y así sigue desde entonces

Como curiosidad, digamos que Rooke incumplió las órdenes recibidas del Almirantazgo –no se le había ordenado atacar Gibraltar- y fue sometido a un consejo de guerra al regresar a Inglaterra. Salió exonerado, pero fue retirado del servicio activo.

En Cataluña, Mitford Crowe prosiguió con su compra de voluntades hasta conseguir armar un ejército, contando con la inestimable colaboración del virrey borbónico de Cataluña Fernández de Velasco, que cuando recibió las tropas que no tuvo para rechazar a los invasores anteriores, las utilizó para desencadenar una indiscriminada represión contra los austracistas que predispuso a la mayor parte del Principado contra el bando borbónico. Cuando al año siguiente regresó la escuadra aliada, la población les abrió las puertas como liberadores. El Archiduque Carlos fue coronado rey de España en Barcelona y reconocido por Aragón, Cataluña y Valencia. Empezaba la Guerra de Sucesión en España.

Mitford Crowe fue recompensado por sus servicios a la Corona Británica. Se dedicó al tráfico de esclavos y acabó como gobernador Barbados.

Gibraltar pasó a soberanía inglesa con el Tratado de Utrech, y así sigue desde entonces.

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También un 4 de agosto se cumplen estas otras efemérides

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