Gran Teatro del Liceo

Interior del Gran Teatro del Liceo / Wikimedia - Josep renalias

Tal día como hoy… 4 de abril de 1847 se inauguraba en Barcelona el Gran Teatro del Liceo

 

El 4 de abril de 1847 se inauguraba en Barcelona el Gran Teatro del Liceo, considerado actualmente uno de los grandes teatros de ópera del mundo. En el mismo edificio, reconstruido tras el incendio de 1994, se encuentran el Conservatorio Superior de Música del Liceo –al cual debe el nombre- y el Círculo del Liceo, una sociedad civil privada creada en el mismo año 1847. El Liceo es una de las instituciones más representativas y emblemáticas de la ciudad de Barcelona.

 

CV / La afición a la ópera se introdujo en Barcelona con la Guerra de Sucesión (1701-1714). El pretendiente austracista al trono, el archiduque Carlos de Austria, instaló su corte en Barcelona  en 1705 y, como buen austríaco amante de la ópera, hizo representar varias en el actual edificio de la Lonja –La Llotja– durante los años que permaneció en la ciudad condal. Y la ópera caló entre la población barcelonesa. Cuando en 1711 abandonó Barcelona dejando tirados a sus partidarios para convertirse en emperador de Austria, la afición permaneció.

La afición a la ópera se introdujo en Barcelona con la Guerra de Sucesión (1701-1714)

Pero la implantación de la ópera en Barcelona no fue solo cosa de austracistas. En 1742, el marqués de Mina, Capitán General de Cataluña, que había estado guerreando en Italia y se aficionó a la ópera entre batalla y batalla, reimplantó la interpretación de óperas en Barcelona, esta vez en el antiguo Teatro de Santa Cruz –actual Teatre Principal-, situado en la parte baja de Las Ramblas. La naciente burguesía vio en ello una forma de codearse con la nobleza y se adscribió a las representaciones.

Pero también las clases menestrales se aficionaron al bel canto. En sus memorias, Giacomo Casanova –de quien hablábamos hace pocos días- nos narra su sorpresa por la gran afición popular a la ópera que encontró durante su paso por Barcelona en 1772. Estancia que, por cierto, acabó como el rosario de la aurora. Precisamente en aquellas mismas fechas, el Capitán General de Cataluña era otro gran melómano y mecenas de la ópera, el conde de Ricla. Pero a éste no solo le gustaba la ópera, sino también las bailarinas… Y la disputa por una de ellas entre Casanova y el militar acabó con Casanova en la cárcel y con el Capitán General destituido por el escándalo. En fin.

En 1799 el primer ministro de Carlos IV, Godoy, prohibió la actuación en España de actores y músicos extranjeros, para favorecer a los nacionales

Siguiendo con esta breve crónica de la implantación de la tradición operística en Barcelona, en 1799 el primer ministro de Carlos IV, Godoy, prohibió la actuación en España de actores y músicos extranjeros, para favorecer a los nacionales. La indignación en Barcelona fue tal que, poco después, el propio Godoy se hizo atrás y concedió a Barcelona el privilegio de ser la única ciudad española donde se permitía seguir interpretando óperas en italiano por actores italianos.

Los orígenes del Liceo datan de 1837, diez años antes de su inauguración. Resulta que el 8º Batallón de la Milicia Nacional, con sede en Barcelona, cuyo comandante era el patricio Manuel Gisbert Sans, no tenía dinero ni para sufragarse los uniformes. En una reunión convocada para abordar tan perentoria cuestión, un cabo llamado Pere Vives sugirió fundar un teatro para celebrar bailes, obras dramáticas y conciertos con que obtener fondos para el batallón. Aceptada la idea, se habilitó una sala con aforo para 600 espectadores en un convento desamortizado, el de Montesión, cerca de la Puerta del Ángel. La primera función tuvo lugar el 21 de agosto de 1837.

Convento de Nuestra Señora de la Buenanueva de los trinitarios descalzos, sobre cuyo solar se levantó el teatro del Liceo / Wikimedia

Al año siguiente, tras la disolución de la milicia, el mismo Manuel Gisbert auspìció la fundación del Liceo Filodramático de Montesión –luego Liceo Filarmónico Dramático de S.M la Reina Isabel II-, con la finalidad de promover la enseñanza de la música –de ahí el nombre de liceo- y las representaciones operísticas por parte sus alumnos. Fue el origen del Liceo. Tuvo tanto éxito que empezó a inquietar a la competencia, el hasta entonces hegemónico Teatro de Santa Cruz, que cambió al nombre de Teatro Principal. La rivalidad entre las clientelas de uno y otro dieron lugar a altercados callejeras entre «liceístas» y «cruzados», siendo los primeros de tradición más liberal y los segundos más «carlistones».

Mientras tanto, las mojas del antiguo convento consiguieron que se les restituyera en propiedad, pero a cambio se le concedió al Liceo Filodramático la posibilidad de adquirir el convento abandonado de los trinitarios, situado en la mitad de las Ramblas, el emplazamiento del actual Liceo. El arquitecto encargado del proyecto fue Miquel Garriga y Roca. Las obras se iniciaron el 11 de abril de 1845 y concluyeron en menos de dos años.

Un poetastro local «cruzado» maldijo al Liceo y pronosticó que ardería tres veces. De momento ha sufrido dos incendios. El primero en 1861, el segundo en 1994. En ambos casos se salvó la entrada y el salón de los espejos, que son lo único que queda en la actualidad del edificio original.

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