Gregor Mendel

Gregor Mendel (1822-1884) / Wikimedia

Tal día como hoy… 6 de enero de 1884 fallecía Gregor Johann Mendel

 

El 6 de enero de 1884 fallecía en Brno –Imperio Austro-húngaro, hoy República Checa-, a los 61 años de edad y absolutamente ignorado por la comunidad científica, Gregor Johann Mendel, monje agustino y naturalista, conocido como el padre de la Genética. Sus trabajos fueron reconocidos hasta el año 1900, cuando varios científicos «redescubrieron» sus leyes por separado.

 

CV / Mendel había nacido el 20 de julio de 1822 en Heizendorf (Moravia, Chequia). Ingresó como fraile agustino en 1843 en el convento de Brno, donde pasó la mayor parte de su vida, y fue ordenado sacerdote en 1847. En 1851 ingresó en la Universidad de Viena. El convento de Brno tenía acreditada fama de contar con una tradición de monjes eruditos, una tradición a la cual Mendel  hizo honor. Fue, a lo largo de su vida, miembro de la Real Orden Austríaca del Emperador Francisco José I, director emérito del Banco Hipotecario de Moravia y fundador de la Asociación Meteorológica Austríaca, así como destacado miembro de la Real e Imperial Sociedad Morava y Silesa para la Mejora de la Agricultura.

Ingresó como fraile agustino en 1843 en el convento de Brno, donde pasó la mayor parte de su vida, y fue ordenado sacerdote en 1847

Es universalmente conocido por sus trabajos sobre la transmisión de la herencia genética, actividad en la que fue pionero. Había aprendido de su padre jardinería y a realizar injertos en las plantas, unos conocimientos que le fueron muy útiles en sus investigaciones. Tras sus experimentos con guisantes, presentó sus trabajos ante la Sociedad de Historia Natural de Brno en 1865, que publicó al año siguiente con el nombre ‘Experimentos sobre la hibridación de las plantas’. Sus trabajos fueron ignorados por completo. No conoció la celebridad en vida y no traspasó las fronteras locales. Charles Darwin, por ejemplo, nunca conoció su obra.

Inició sus experimentos con dos plantas de guisantes que diferían en un carácter, cruzando la variedad que producía semillas amarillas con la que producía semillas verdes, obteniendo solo semillas amarillas en una primera generación filial. En la segunda generación filial, se producían semillas amarillas y verdes en proporción de 3 a 1. De acuerdo con esto, formuló sus dos primeras leyes. La primera, o principio de la uniformidad: Cuando se cruzan dos individuos de raza pura, los híbridos resultantes son todos iguales. Y la segunda, o principio de la segregación: ciertos individuos son capaces de transmitir un carácter, aunque en ellos no se manifieste.

Inició sus experimentos con dos plantas de guisantes que diferían en un carácter, cruzando la variedad que producía semillas amarillas con la que producía semillas verdes

Más adelante intentó comprobar si estas leyes funcionaban en plantas diferenciadas en dos o más caracteres, cruzando plantas de guisantes de semillas amarillas y lisas, otras de semillas verdes y rugosas. La primera generación filial fue de plantas de semillas amarillas y lisas. En la segunda generación filial, obtuvo todos los tipos posibles, en proporción 9:3:3:1, es decir, 9 amarillas y lisas, 3 amarillas y rugosas, 3 verdes y lisas, y 1 verde y rugosa. De ello dedujo que ambas características se transmitían independientemente unas de otras, resultando la tercera ley, o principio de la distribución independiente de los alelos, según la cual ciertos rasgos son heredados independientemente unos de otros, sin que exista relación entre ellos. No obstante, esta ley no se cumple cuando existe vinculación y dos genes no se separan en la meiosis.

Mendel describió dos tipos de factores (hoy: genes) de acuerdo a su expresión fenotípica en la descendencia, dominantes y recesivos

De acuerdo con esto, Mendel describió dos tipos de factores (hoy: genes) de acuerdo a su expresión fenotípica en la descendencia, dominantes y recesivos. Pero atendiendo a la reproducción en organismos dioicos –una especie dioica es aquella en que hay individuos machos e individuos hembras-, y al hecho de que las hembras tienen dos cromosomas X (XX) y los machos solo uno X y el otro Y (XY), quedarían conformados cuatro modos o patrones según los cuales se transmitiría una mutación simple.

Tuvieron que pasar treinta años antes de que sus trabajos fueran reconocidos y entendidos. Aun así, sus experimentos no han dejado de estar sujetos a polémica, incluyendo la paradoja según la cual sus leyes, que darán pie al surgimiento de la genética, no habrían estado justificadas por sus experimentos; es decir, que habría hecho «trampa», consciente o inconscientemente. Una polémica que todavía se arrastra hoy en día.

 

 

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