Gregorio Luri: “Creo que en pedagogía reflexionamos mal”

Gregorio Luri

«El Ministerio de Educación debería llamarse Ministerio de Educación Emocional»

 

Las prácticas reflexivas son para Gregorio Luri lo más importante en temas educativos. Es algo que transmite en sus textos, conferencias y en aquellos centros donde le consultan su opinión. En esta entrevista, el docente, doctor en Filosofía y escritor ofrece sus reflexiones sobre el tipo de racionalidad pedagógica actual, que a su juicio va más cargada de buenas intenciones que de conocimiento.

 

Eva Serra

Es una de las voces críticas más escuchadas en el sector educativo. De origen navarro, Gregorio Luri estudió Magisterio en Pamplona y después se trasladó a Cataluña donde se doctoró en Filosofía por la Universidad de Barcelona. En ambas disciplinas obtuvo sendos reconocimientos académicos: Premio extraordinario de Licenciatura en Ciencias de la Educación y Premio de Doctorado en Filosofía. ​

Como docente ha ejercido de maestro de primaria, profesor de filosofía en bachillerato y profesor universitario en la Universidad Complutense de Madrid. También es autor de textos y libros sobre pedagogía, filosofía y política. El más reciente, La escuela no es un parque de atracciones, con un significativo éxito de ventas. Su última aventura verá la luz el próximo febrero con la salida de los dos primeros ensayos de la Editorial Rosamerón, una apuesta literaria creada bajo la complicidad de cuatro amigos, que funde el simbolismo de la Rosa con el Decamerón de Boccaccio, y que reza como lema: «Editar es resistir».

 

Enhorabuena por el nuevo proyecto editorial

Estoy muy ilusionado. Lo vamos a dedicar al ensayo.

¿Educativo?

No, no. Aunque publicaremos algunos, los libros de educación son los que más rápidamente envejecen. Puedes sacar uno que tenga un cierto impacto, pero a los dos años nadie se acuerda de él. En las librerías de segunda mano, los libros de educación valen diez céntimos mientras que el resto de libros de ensayo, sobre todo de filosofía, siguen estando valorados. Creo que en pedagogía reflexionamos mal.

¿Así que la educación no está de moda literariamente?

Después de estudiar Magisterio en Pamplona hice Pedagogía en Barcelona, en la UB, con matrículas de honor y unas excelentes notas. En aquel momento me había leído todo cuanto existía sobre dislexia, trastornos del lenguaje, etc. y comencé a trabajar con la suposición de que lo sabía todo. Pero conocí a una maestra a punto de jubilarse que aparentemente era «la carca», «la antigua», «la vieja» … y me dio mil lecciones. A los pocos meses, viendo que todo lo que había aprendido en la universidad no me servía de nada cogí todos los libros de pedagogía y me fui a venderlos. No encontré ninguna librería de segunda mano en Barcelona que los quisiera. Los tiré y me dediqué a la filosofía, que envejece muchísimo mejor que la pedagogía.

Sin embargo, sigue usted activo en temas pedagógicos

El tipo de racionalidad pedagógica es lo que me fascina, por la dificultad para definirla. Por qué la racionalidad pedagógica es tan sui géneris

Lo que más me interesa, precisamente, es la cuestión filosófica. El tipo de racionalidad pedagógica es lo que me fascina, por la dificultad para definirla. Por qué la racionalidad pedagógica es tan sui géneris.

La Filosofía se recorta cada vez más de los planes de estudio

Me parece incomprensible. Intento actuar de la mejor buena fe, dando por supuesto que la gente del Ministerio tiene buenas intenciones, pero no entiendo cómo, por ejemplo, se habla de competencias generales si la materia que más se corresponde a estas, que es la filosofía, se ningunea de mala manera. Creo que estamos dirigidos por gente con muchísimas más buenas intenciones que conocimiento. Esto es un riesgo grave.

¿En qué sentido?

Dios nos libre de la gente que tiene prisa por cambiar el mundo sin entenderlo. Tienen una imagen del presente muy extraña, también una idealización del futuro donde el ser humano tiene que practicar aquellas competencias en las cuales la inteligencia artificial y las máquinas son más torpes que los humanos y en consecuencia, las emociones, las habilidades artísticas, la creatividad, el pensamiento crítico, es lo que vale. Pero es absolutamente imbécil, utilizando una palabra comedida. Para intentar que los trabajadores del futuro puedan competir con las máquinas los están deshumanizando y volviendo máquinas.

Esta gente está jibarizando la cultura objetiva para que la subjetivación no nos suponga mucho esfuerzo. El precio a pagar es, a mi modo de ver, la deshumanización

El sociólogo alemán Georg Simmel explicaba que por una parte está la cultura objetiva, que serían todas las producciones culturales de la humanidad y por otra, el sujeto, que si quiere acceder a esa cultura tiene que subjetivarla, hacerla suya. Nos humanizamos subjetivando la cultura objetiva. Esta gente está jibarizando la cultura objetiva para que la subjetivación no nos suponga mucho esfuerzo. El precio a pagar es, a mi modo de ver, la deshumanización. Mozart no vive en una grabación ni en una partitura, vive mientras lo estás escuchando.

¿Estas buenas intenciones obedecen a un fenómeno global?

Ni mucho menos. Esta es una de las trampas que se nos hacen con frecuencia. En los países orientales no es así. Quizá las próximas generaciones tengan que presentar su currículum ante un empresario coreano o chino. En PISA, los alumnos de Shanghái de los niveles más bajos en matemáticas están justo al nivel de los mejores alumnos ingleses.

Por otra parte, la OCDE ignora muy conscientemente toda la franja central europea en sus informes: Holanda, Suiza, la República Checa, etc. y nos pone, a los mediterráneos, el modelo de los países nórdicos. Holanda es, por ejemplo, un país con buenos resultados, pero sin apenas relevancia en los datos de la OCDE. Su estructura educativa tiene poco que ver con lo que la OCDE considera valioso, así que esta organización publicita unas prácticas y oculta otras. Me parece una conducta muy poco noble.

¿A qué se debe el fracaso de Finlandia, el país que la propia OCDE nos ponía como modelo a todos? ¿Por qué Polonia, que no aparece en ninguna de las referencias internacionales está teniendo éxito a partir de una reforma muy curiosa sobre la cual la Lengua adquirió un papel protagonista? ¿Por qué Estonia ha sido la gran sorpresa? Nada de esto tiene mucha incidencia en la publicidad de la OCDE. Selecciona a los países que le interesa presentar como referentes, no por sus resultados sino por su correspondencia con lo que la OCDE considera pedagógicamente correcto.

¿Bajo qué argumentos o criterios?

Se nos dice que no tenemos que parecernos a las máquinas o a los robots, sin embargo, sí tenemos que funcionar de manera tecnológica, con una mente tecnológica, pensando en las competencias y en el «para qué»

Actúan bajo una concepción meramente instrumental, lo que importa no es el «qué» sino el «para qué». El olvido del «qué» es exactamente el olvido de la teoría, de la educación liberal. Se nos dice que no tenemos que parecernos a las máquinas o a los robots, sin embargo, sí tenemos que funcionar de manera tecnológica, con una mente tecnológica, pensando en las competencias y en el «para qué». En la historia de la educación hay modas que se imponen durante unos años, después desaparecen y llegan otras. Estamos en la del desprecio de «el qué» e hipervalorando el «para qué».

Dibuja usted un decalaje entre el progreso tecnológico y la adaptación humana al mismo

Por una parte, necesitamos gente preparada tecnológicamente -sería absurdo negarlo-, pero por otra, los alumnos de ingenierías tienen que prolongar un curso más en Matemáticas porque llegan con conocimientos de esta asignatura bajísimos. Resulta que todo aquello que está desapareciendo en la escuela lo tiene que suplir o bien el mercado o bien la universidad rigurosa. Una formación básica consistente en Matemáticas y en Lengua es esencial sea cual sea el futuro que nos imaginemos. El Ministerio de Educación debería llamarse Ministerio de Educación Emocional.

He estado revisando, desde que apareció la LOMLOE, las distintas leyes educativas anteriores. Lo primero que me ha llamado la atención es lo bien redactada que estaba la Ley General de Educación de Villar Palasí y lo mal que redactan desde el actual Ministerio de Educación. Si ellos mismos no son sensibles a la importancia de una buena escritura cómo van a fomentar que los alumnos lo sean.

Por otra parte, ya en la LGE se critica el aprendizaje memorístico. Bien mirado, estamos en revisiones a la baja de esa Ley. El esfuerzo renovador que hubo detrás de la LGE fue mucho más ambicioso que el de las siguientes reformas. Ya se hablaba de la introducción de las nuevas tecnologías de la educación y se fomentaba la aparición de la televisión en las aulas. Y el propio impulso por la reflexión pedagógica que se produjo no lo hemos visto después.

Pero llegó la LOGSE y con ella cambiaron muchas cosas, ¿no?

Hubo un interés mucho mayor por hacer «nuestra Ley» por parte del poder ejecutivo del momento que por crear una «buena Ley».

Si lo llamasen mañana para ofrecerle la cartera de Educación ¿por dónde empezaría?

El Ministerio y las consejerías de Educación deberían garantizar a todas las familias que haya unos niveles mínimos en todos los centros

Primero, enviaría a la gente que está haciendo funciones burocráticas, que no sirven para nada, a las escuelas. Esos miles de personas que están engordando los departamentos de Educación y los ministerios sin que sepa muy bien para qué, cumplirían una función mucho más práctica en los centros. Segundo, de la misma manera que en el Ministerio de Consumo no se admite que ningún bar o restaurante ofrezca comida tóxica, el Ministerio y las consejerías de Educación deberían garantizar a todas las familias que haya unos niveles mínimos en todos los centros.

¿Centralizar la educación?

No, no se trata de eso. Buena parte de lo que está haciendo el Ministerio de Educación en estos momentos no deja de ser un espejismo, porque sabiendo que sus competencias educativas son mínimas actúa como si fueran enormes. Es todo un juego de sombras, una fantasmagoría. La realidad de nuestro sistema educativo actual es, por una parte, una anarquía metodológica extraordinaria -cada cual hace lo que le parece sin que nadie le diga nada-, y por otra no menos relevante, es que las familias están empezando a darse cuenta de que con la escuela ya no es suficiente para la educación de sus hijos. Y aquellas que se lo pueden permitir invierten más en actividades extraescolares. Las academias y los profesores privados cada vez están ganando más importancia. Algo está fallando.

¿El principio del fin de la escuela pública?

Si la escuela tiene alguna función es la de compensar las deficiencias o las carencias familiares, pero resulta que no es lo que está pasando. Ahora son las familias -las que pueden permitírselo- quienes inscriben a sus hijos en actividades extraescolares. Existen academias privadas de Matemáticas en internet que están teniendo un éxito extraordinario, con más de 40.000 alumnos en España. Creo que nunca hemos tenido una escuela más clasista que la actual. Dejamos al niño con inteligencia emocional, pero sin saber las tablas de multiplicar.

Hoy no tenemos claro cuáles son las materias importantes para la formación del alumno en la pública. La propia LOMLOE es muy ambigua en estos planteamientos

Hoy no tenemos claro cuáles son las materias importantes para la formación del alumno en la pública. La propia LOMLOE es muy ambigua en estos planteamientos. Una ley que, por ejemplo, se permite la frivolidad de decir que se darán a los alumnos contenidos en ciudadanía mundial, cuando tal cosa no existe, ¿dónde están esos contenidos? Si a eso le añadimos las continuas reformas y contrarreformas lo que llega a los centros educativos es falta de claridad. Hoy en la escuela cabe todo, absolutamente todo.

Y sin embargo se insiste mucho con el pensamiento crítico…

Es imposible enseñar pensamiento crítico si restringes el aprendizaje de la sintaxis. Pensar -no “sentir”- críticamente, significa pensar bien. Prefiero utilizar el término de pensamiento correcto en lugar de pensamiento crítico. El correcto es el que sabe ir con orden de las premisas a las conclusiones, pero para lograrlo una de las cosas que tienes que dominar son las conectivas lógicas, eso es la sintaxis. ¿De qué nos sirve que en la escuela nos hablen de metacognición si te quitan la sintaxis que es la metacognición de la Lengua? No puede haber pensamiento crítico en la persona que es incapaz de desarrollar por escrito un hilo argumental porque para razonar no es suficiente con leer o con discutir, es imprescindible saber escribir.

¿Llegan sus libros a comprenderse bien?

Si te pones a escribir tienes que dar por hecho que un porcentaje te va a malinterpretar. Pero me doy por muy satisfecho con los siete mil libros que se han vendido de La Escuela no es un parque de atracciones. En este país es una cifra muy considerable, si además es de educación es casi estratosférica. Haremos una revisión corregida y ampliada para finales de este curso.

¿Cómo abordar los problemas de comprensión lectora en los alumnos?

Nos encontramos con lo de siempre, reiterando lo dicho. Si no tenemos claro el «qué», difícilmente podremos responder al «cómo» o al «para qué». ¿Qué significa comprender un texto? Pues situar un texto en un contexto. Únicamente cuando tienes un contexto más amplio que el texto te permite desarrollar su sentido, comprenderlo. Nuestra escuela se está caracterizando por una jibarización de los contextos. Se cree que para comprender bastaría con realizar ejercicios de resumen, de idea principal y secundaria, etc. No. Para comprender un texto es esencial tener conocimientos fácticos, sin ellos los conceptos del texto se te escapan. Por eso la lectura es una actividad que dura toda una vida. Ahora se pretende llegar a lo imposible: comprender textos reduciendo los contextos.

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