Gregorio Mayans

Detalle del Retrato de Gregorio Mayans y Siscar, buril, 1755. Grabado de Joaquín Giner según dibujo de José Vergara. Madrid, Biblioteca Nacional de España.

Tal día como hoy… 9 de mayo de 1699 nacía Gregorio Mayans

.

El 9 de mayo de 1699 nacía en Oliva (Valencia, España), Gregorio Mayans y Siscar, jurista, lingüista, políglota, historiador… uno de los intelectuales más notorios del siglo XVIII y genuino representante del escaso, desatendido y olvidado, pero no por ello menos relevante,  pensamiento ilustrado español. Como suele ser normal en estos casos, Mayans es uno de los grandes olvidados de la historia intelectual de España; que la hay.

.

CV / Con frecuencia se ha dicho que la Ilustración pasó de puntillas por España, o hasta que pasó de largo sin más, y que esta sería la razón del retraso secular que arrastró luego el país durante el siglo XIX, tanto en lo político, como en lo cultural e intelectual, con especial hincapié en lo que refiere al pensamiento filosófico y científico. Pero en realidad, la desconexión española de Europa se produjo mucho antes, a las puertas del siglo XVII, al quedar fuera de las corrientes de pensamiento que inspiraron y dieron pábulo a Revolución científica del siglo XVII, a la Ilustración del XVIII y a la Revolución Industrial del XIX.

Gregorio Mayans y Siscar

España llegó hasta el Renacimiento habiendo producido figuras como Servet, Vives, Ayanz o Suárez, por citar solo a algunos. Pero este proceso careció, no por casualidad, de solución de continuidad. Y de esto empezaron a ser conscientes algunas lúcidas mentes, ya en las últimas décadas del siglo XVII, a las que se llamó despectivamente «Novatores». Y con ellos se formó nuestro personaje de hoy, Gregorio Mayans.

Su padre había luchado en el bando austracista durante la Guerra de Sucesión, acompañando al archiduque Carlos a Barcelona en 1706. Allí inició sus estudios en el colegio de Cordelles, hasta que en 1713 fue enviado a Valencia, iniciando los estudios de Derecho en la Universidad de dicha ciudad. Allí entró en contacto con «Novatores» como Tosca y Corachán –o Coratjà-, y luego en Salamanca con Borrull y Martí, que lo introdujeron en autores «desconocidos» como Descartes, Locke o Newton, y sus correspondientes correlatos filosóficos y científicos. El joven Mayans se inclinó más por las humanidades y, desde la perspectiva «novatorista», se centrará en el estudio de renacentistas españoles como Nebrija, Arias Montano, Fray Luis de León, Cervantes, Juan Luis Vives… La tradición «olvidada» por el Barroco español.

Consiguió la cátedra de Código Justiniaceo en la Universidad de Valencia, pero sus ideas modernizadoras le granjearon la enemistad militante de los sectores más reaccionarios e intransigentes. Hastiado, marchó a Madrid en 1727, siendo acogido por el director de la recién creada Real Academia Española –el marqués de Villena- y el bibliotecario real, Juan de Farreras. Mantuvo por entonces correspondencia epistolar con Feijoo y con Flórez –clérigos ambos-, pero rompió con ellos por, según sus propias palabras, su superficialidad y escasa formación.

.

Más conocido en Alemania que en España

Aunque en 1730 fue nombrado bibliotecario real, no le iría mucho mejor en Madrid con su proyecto de recuperación intelectual española. En 1737 propuso al secretario de estado José Patiño, un ambicioso plan de renovación académica  y cultural, introduciendo un programa de estudios al margen de la Iglesia: Lengua castellana, Filosofía, Matemáticas, Ciencias, Historia… El «ilustre» ministro ni siquiera se molestó en contestarle.

Aunque en 1730 fue nombrado bibliotecario real, no le iría mucho mejor en Madrid con su proyecto de recuperación intelectual española

En 1739, asqueado, regresó su villa natal de Oliva, donde se casó con una prima suya. En 1742 fundó la Academia Valenciana, con el objetivo proclamado de “…recoger e ilustrar las memorias antiguas y modernas, pertenecientes a las cosas de España”. Sus aceradas burlas hacia los académicos «orgánicos», que consideraba una pandilla de fatuos ignorantes, le granjeó la enemistad de las Academias de la Lengua y de la Historia. Incluso la Inquisición puso bajo sospecha a la Academia Valenciana. Cada vez más aislado, se refugió en el estudio y la correspondencia con eruditos europeos. Era mucho más conocido en Alemania que en España, donde era un apestado. Su biografía de Cervantes, la primera que se escribió, fue traducida a otras lenguas y tuvo un notable éxito en Europa.

Fernando VI le rescató de su ostracismo de la mano del marqués de la Ensenada. Carlos III le nombró Alcalde de Casa y Corte –una institución administrativo-jurídica castellana-. Pero solo testimonialmente. Tras la expulsión de los jesuitas (1767), se le encargó la reforma de los programas de estudios. Mayans recuperó y mejoró el que Patiño había desdeñado, pero los poderes fácticos -los rectores universitarios, siempre tan temerosos de perder poder, y la Iglesia, ni que decir tiene, lo bloquearon.

Dedicó sus últimos años a la preparación de una edición de las obras completas de Luis Vives, que no consiguió finalizar. Murió en Valencia el 21 de diciembre de 1781, a los 82 años de edad. Está enterrado en la catedral de Valencia. Todo fueron entonces parabienes y elogios. Como dijo alguien, en este país se sabe enterrar muy bien.

.

También un 9 de mayo se cumplen estas otras efemérides

.

.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí