Groucho Marx

No necesitó inventarse ningún personaje: el Groucho de ficción era una copia artística del Julius real / Wikimedia

Tal día como hoy… 19 de agosto de 1977 fallecía Julius Henry Marx, Groucho Marx

.

El 19 de agosto de 1977 fallecía de una neumonía en Los Ángeles, a los 86 años de edad, Julius Henry Marx, más conocido como Groucho Marx. El humor del absurdo por excelencia. Formó el grupo de ‘Los Hermanos Marx’ junto a sus hermanos en la vida real Harpo, Chico y Zeppo -que participó en las primeras películas-. Hubo también al principio un quinto hermano, Gummo, que abandonó el grupo antes de que se introdujeran en el mundo del cine. Sus películas están más allá del tiempo. Como su humor.

.

Los Hermanos Marx en 1931 (desde arriba, Chico, Harpo, Groucho y Zeppo. / Wikimedia

CV / Groucho y sus hermanos eran hijos de judíos inmigrantes alemanes. El padre era sastre, un sastre muy malo según su propia familia.

Groucho nació en Nueva York el 2 de octubre de 1890. Se inició en el mundo del espectáculo a los 15 años, interpretando vodeviles teatrales con sus hermanos. Hay una película perdida -se dice que el propio Groucho quemó el celuloide- de 1921, ‘Humor Risk’, que nunca llegó a estrenarse. Su opera prima oficial fue ‘Los cuatro cocos’ (1929), luego vinieron, entre otras, ‘Sopa de ganso’ (1933), ‘Una noche en la ópera’(1935), ‘El hotel de los líos’ (1938)… hasta ‘Una noche en Casablanca’ (1946) y ‘Amor en conserva’ (1950), muy lejos de la frescura y genialidad de otros tiempos y su última película, tras la cual el grupo se disolvió. Volvieron a aparecer por separado en ‘Historia de la Humanidad’ (1957).

Si hay personajes irrepetibles, que los hay, Groucho es sin duda uno de ellos. Porque la cuestión no es tanto qué pensar de alguien que afirma que nunca formaría parte de un club que aceptara como socio a alguien como él -una proposición por otro lado cargada de sentido común-, sino porque su comportamiento era en la vida normal el mismo que en sus películas. No necesitó inventarse ningún personaje: el Groucho de ficción era una copia artística del Julius real. Fue un manirroto socarrón que se arruinó en varias ocasiones. Se casó tres veces y otras tantas se divorció. El título de sus memorias denotan la distancia que sabía establecer con respecto a sí mismo: ‘Memorias de un amante sarnoso’ (1963). Y es que la distancia respecto a uno mismo es lo primero que hay que saber establecer para ser humorista… Y también para entender el humor. En el caso de Groucho, la distancia se estableció también con la realidad.

.

La prestancia del humor inglés

Hay muchas formas de humor. El más chabacano consiste en la simple enfatización de defectos físicos o taras, para provocar en el espectador la satisfacción de no padecerlas y la mofa que se ceba en el que sí las padece, simplemente por deforme o por tonto. Otra forma más elaborada consiste en la deformación de situaciones cotidianas que se ven alteradas por algún incidente impropio o inadecuado, como en una comida de gala en la que a alguien se le escapa el hueso de una aceituna que va a parar a la copa de champagne de otro comensal. Todo el mundo lo ve, pero nadie dice nada, porque es algo que no ha de ocurrir según las convenciones y, por lo tanto, como si no ocurriera, hasta que el hecho acaba inevitablemente reclamando la atención, poniendo a la concurrencia en evidencia al hacerse evidente.

Las gafas redondas, las cejas gruesas, el bigote y el habano. Iconos de Groucho Marx. / Wikimedia

En este segundo orden se inscribiría el humor inglés, de carácter marcadamente irónico. Es decir, la ironía como capacidad de establecer una cierta distancia entre uno y él mismo, sujeto y objeto  la vez; una distancia cuyo establecimiento requiere, como condición sine qua non, no tomarse a uno mismo muy en serio. Vesánicos, atrabiliarios, fanáticos y profesantes de reciedumbres morales de toda laya y jaez quedan excluidos por principio: no pueden entenderlo. Una evolución de este humor inglés clásico con palmarias influencias de los Hermanos Marx sería el de los Monty Python

El de los Hermanos Marx, muy especialmente el de Groucho, no es ciertamente el del primer caso –nada de muecas o gesticulaciones haciéndose el retrasado mental o el deforme-, pero tampoco el del segundo. Las situaciones convencionales alteradas no son en los Marx el determinante que desencadena la posibilidad del humor, sino que su objeto es el propio humor. Lo determinante son sus desternillantes gags, mientras que el escenario y el relato que propicia son anecdóticos, contingentes.

Es el humor del absurdo, pero no porque no tenga sentido, sino porque carece de toda posible exégesis conceptual y de toda trama, o si la hay, es trivial por intercambiable por otra. En este sentido, el humor de Groucho es el humor en estado puro, la propia condición de la posibilidad del humor. No se esfuerza por hacernos reír, simplemente nos hace reír. Ésa es su genialidad.

.

También un 19 de agosto se cumplen estas otras efemérides

.

.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí