El grupo sensible y el grupo resistente

Una mayor mezcla puede ayudar a ambos grupos a lograr menores tasas de infección, no solo en la enfermedad, también en la adopción de la última tecnología o el estado de participación activa en el aula

Publican un estudio sobre el contagio entre grupos

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¿Cuáles son los niveles de contagio entre miembros de dos grupos? Un estudio muestra que (dependiendo de las sensibilidades al contagio), no resulta posible reducir el nivel de contagio en uno de los grupos sin aumentar el del otro. A través de un modelo matemático los investigadores concluyen que la interacción disminuye el riesgo de contagio.

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UBU / La revista Royal Society Open Science ha publicado un artículo de los investigadores Luis R. Izquierdo de la Universidad de Burgos, Segismundo S. Izquierdo de la Universidad de Valladolid y Dunia López Pintado de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, en el que se analiza la difusión de un rasgo de carácter contagioso (como puede ser una enfermedad, pero, de forma más general, también una creencia o una actitud) en una población formada por dos grupos con distinta sensibilidad al contagio.

En particular, se estudia el efecto sobre los niveles de contagio de mezclar más (o, alternativamente, segregar más) a los miembros de ambos grupos. El trabajo muestra que, en algunos casos (dependiendo de las sensibilidades al contagio), no resulta posible reducir el nivel de contagio en uno de los grupos sin aumentar el del otro. Sin embargo, se identifican otras condiciones bajo las cuales una variación en los niveles de mezcla puede llevar a una reducción en el nivel de contagio en ambos grupos.

Estructura de interacción y niveles de infección en función del nivel de interacción entre los dos grupos/Izquierdo et al. 2018

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¿Mezclarse o no mezclarse?

Los investigadores han analizado el efecto de mezclar o segregar poblaciones de individuos que pueden estar infectados o no. Según explica el profesor del Departamento de Ingeniería Civil de la UBU Luis R. Izquierdo, “el estado de infección puede referirse a haber contraído una enfermedad, pero también puede ser interpretado en el contexto más amplio de los procesos de contagio como, por ejemplo, la adopción de la última tecnología o el estado de participación activa en el aula”.

En este estudio, continúa, se analiza un modelo matemático en el que suponen que las personas infectadas abandonan el estado de infección (es decir, se curan) con una cierta probabilidad, y las personas sanas se infectan si entran en contacto con una persona infectada, y lo hacen sólo con una cierta probabilidad.

El estudio demuestra que hay situaciones en las cuales aumentar la interacción entre los dos grupos puede conducir a una reducción del nivel de infección en ambos grupos

Según sus resultados, algunas personas son menos propensas a ser infectadas que otras, ya sea porque tienen una menor propensión a contraer la enfermedad cuando se encuentran con una persona infectada o porque disfrutan de una mayor propensión a sanar cuando están infectadas. Estas diferentes propensiones individuales definen dos grupos: el grupo sensible y el grupo resistente.

Los investigadores analizan las consecuencias que tiene sobre los niveles de infección en cada grupo el aumentar el nivel de interacción entre estos dos grupos (es decir, la fracción de interacciones entre individuos que pertenecen a diferentes grupos), manteniendo constante el nivel promedio de interacción individual.

“Intuitivamente, uno pensaría que, al mezclar los dos grupos, los niveles de infección en cada uno de ellos deberían aproximarse, con un aumento de las infecciones en el grupo resistente y una disminución de las infecciones en el grupo sensible. Esta intuición a veces es correcta, pero no siempre. En este artículo se demuestra que hay situaciones en las cuales aumentar la interacción entre los dos grupos puede conducir a una reducción del nivel de infección en ambos grupos. Esto implica que una mayor mezcla puede ayudar a ambos grupos a lograr menores tasas de infección y, por lo tanto, que algunos niveles de interacción entre grupos son ineficientes”, aseguran los investigadores.

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Una mezcla positiva

Este efecto paradójico se debe a la retroalimentación existente entre los dos grupos: desde una situación estable inicial correspondiente a un nivel de mezcla dado (por ejemplo, 60% de mezcla), aumentar el nivel de interacción entre los dos grupos puede ser inicialmente perjudicial para el grupo resistente, que comienza a encontrarse con más personas infectadas. Sin embargo, esas mismas interacciones entre grupos provocarán una reducción en el nivel de infección del grupo sensible.

“En ocasiones, esta reducción puede llegar a ser tan significativa que el efecto total sobre el grupo resistente resulta positivo, una vez que los beneficios del efecto reductor inducido en el grupo sensible repercuten de vuelta sobre el grupo resistente”, precisa el grupo, de esta forma, puede llegarse a un nuevo equilibrio (dinámicamente estable) en el que ambos grupos están mejor.

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Referencia bibliográfica:
Izquierdo, S. S., Izquierdo, L. R., & López-Pintado, D. (2017). Mixing and Diffusion in a Two-Type Population. Royal society Open Science. DOI: 10.1098/rsos.172102

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