¿Guarda alguna relación la gingivitis con el Alzheimer?

El cepillado y el uso del hilo dental no son nunca una mala práctica, independientemente de la edad / Pixabay

El Alzheimer es una enfermedad crónica para la que aún no hay cura y cuya causa todavía no se comprende bien. Una investigación publicada en la revista científica «Science Advances» afirma que una salud bucal deficiente es un factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer.

Cordis / Un equipo de investigadores examinaron la posible vinculación entre «Porphyromonas gingivalis» (Pg), un tipo de bacteria relacionada con la gingivitis, y los efectos del Alzheimer en el cerebro.

Las pruebas de laboratorio llevadas a cabo en Europa, los Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia utilizando ratones demostraron el potencial de estas bacterias para desplazarse desde la boca del sujeto hasta su cerebro, y esto destruye las neuronas. La bacteria Pg también se detectó en cincuenta y una de las cincuenta y tres autopsias cerebrales de pacientes con enfermedad de Alzheimer.

Estos hallazgos demuestran que la bacteria Pg está presente en el cerebro de las personas con Alzheimer y no solo en su boca

Estos hallazgos demuestran que Pg está presente en el cerebro de las personas con Alzheimer y no solo en su boca. Además, muestran que, en ratones, las bacterias desencadenan cambios cerebrales típicos de la enfermedad.

La autora codirectora Casey Lynch declaró a la «CNN» que «la publicación arroja luz sobre un factor inesperado de la enfermedad de Alzheimer: la bacteria comúnmente asociada a la gingivitis crónica». Asimismo destaco que a pesar de «una financiación considerable y los mejores esfuerzos de los académicos la industria y las comunidades de apoyo los avances clínicos contra el Alzheimer han sido desalentadoramente lentos».

El estudio revela que las enzimas tóxicas de Pg denominadas gingipaínas también se detectaron en el cerebro de los pacientes con enfermedad de Alzheimer. Sus niveles están relacionados con los niveles de ovillos neurofibrilares; los restos dañados de la proteína denominada tau que se necesita para un funcionamiento cerebral normal.

Cuando los investigadores infectaron por vía oral con Pg a los ratones, se detectó un incremento de beta amiloide, la placa relacionada con el Alzheimer, en el cerebro

Cuando los investigadores infectaron por vía oral con Pg a los ratones, se detectó un incremento de beta amiloide, la placa relacionada con el Alzheimer, en el cerebro. Sin embargo, el estudio explica que las bacterias también existen en niveles bajos en el 25 % de las personas sanas que no tenían ninguna afección bucal.

Según declaró el doctor Stephen Dominy, autor codirector: «Anteriormente ya se habían relacionado agentes infecciosos con el desarrollo y la progresión de la enfermedad de Alzheimer, pero las pruebas sobre la causalidad no fueron convincentes». A lo que añadió: «Ahora, por primera vez, disponemos de pruebas concluyentes que relacionan Pg y la patogénesis del Alzheimer, a la vez que demuestran el potencial de un tipo de terapias con moléculas pequeñas para cambiar el curso de la enfermedad».

 

¿Son suficientemente contundentes las pruebas?

La comunidad científica reconoce que el estudio aporta una nueva prueba que vincula la gingivitis con la demencia. No obstante algunos serios interrogantes siguen sin respuesta. Todavía no está claro el papel que desempeñan las bacterias de la gingivitis en el desarrollo del Alzheimer.

La higiene bucal debería ser una mayor prioridad de salud pública, en particular para las personas de edad avanzada

La profesora Tara Spires-Jones del Instituto de Investigación de la Demencia del Reino Unido perteneciente a la Universidad de Edimburgo declaraba a la «BBC»: «tendremos que esperar a los ensayos clínicos de mayor envergadura para ver si esto será beneficioso para las personas que padecen la enfermedad de Alzheimer».

Independientemente de si estos hallazgos provocadores permiten albergar la esperanza de que se encuentre una nueva manera de abordar la forma más común de demencia, la higiene bucal debería ser una mayor prioridad de salud pública, en particular para las personas de edad avanzada. Hasta que no se cuente con pruebas sólidas de que existe un vínculo, el cepillado y el uso del hilo dental no son nunca una mala práctica, independientemente de la edad.

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